Fatale, fatal (Operación Femme Fatale nº 2) 16
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La carta, era como él, muy cariñosa y cercana, diciéndome que al enterarse de que estaba en coma, sin pensarlo se había comprado un billete para venir a verme porque estaba muy preocupado por mí, y que no podía irme sin despedirme de él,

que era muy importante en su vida y que si el destino nos hubiera llevado por otros caminos estaba seguro de que estaríamos juntos.

¡OOOOOOOooooooooh!... esto era toda una declaración de amor, ¿verdad?

, se me había puesto la carne de gallina.

Que nuestro encuentro en aquel hotel sin planearlo había sido una de las mejores noches de su vida, y como siempre, se despedía con un “ambos sabemos que TENÍA QUE PASAR”.

Lo cierto es que sí, como os conté hace muchos meses, pasó lo que tenía que haber pasado hace muchísimos años.

La carta era más extensa y muy directa a dar ahí, donde hace pupa, en el corazón, porque me conoce como la palma de mi mano, fue uno de mis mejores amigos en mis mejores años de vida.

Me dice que está seguro de que voy a despertar y que por favor cuando lo haga le llame para dejarlo tranquilo y también para hablar de mi bebé, y me dice “cuenta conmigo ”¿A qué se refiere?

, entiendo que quiere decirme que si el niño es suyo se hará cargo o lo quiere reconocer.

, ¿no? Claro que sí, lo tengo que llamar.

En cuanto los médicos dejen a mis guardaespaldas darme el móvil, de momento lo tengo confiscado, lo llamo.

¿Os imagináis que es el padre?, sería una locura, pero si os soy sincera, no me importaría, saber de Miki siempre me rompe los esquemas.

La muestra de Miki, nos contó Greta que no fue difícil de conseguir, llevaba una botella de agua cuando estuvieron hablando y al terminarla sin dejar que encontrase una papelera, Greta, muy amable se ofreció a tirarla,

cosa que por supuesto no hizo sino que la rescató rezando porque hubiera restos de saliva y que pudieran hacer el análisis. Parece ser que sí.

Pese a que tenía muchísima correspondencia por leer, mis amigos no me dejaron, solo pude ver la carta de Miki, porque según decían el tiempo era oro y necesitaban contarme todo lo que había sucedido estos días.

Por cierto, no me olvido de lo que me acaban de decir, voy a tener dos hijos en lugar de uno, qué ilusión, y si además son de sacos distintos, serán mellizos, por lo que no serán idénticos, eso me gusta mucho más, quizás puedan ser niño y niña, la parejita, eso sería perfecto, ¿no os parece?

¿Y podrán ser de dos padres distintos?, creo que alguien me dijo que era posible, pero que serían algo muy extraordinario, que casi no ha habido casos en el mundo, por lo que Dios dirá, espero que esta vez no me lo ponga muy difícil, no sé si superaría otro conclave.

​-​ Al lío chicas —dijo Luis.

​-​ Eso, eso.

​-​ Vamos al grano del asunto antes de que mañana vengan tus queridos.

​-​ Ay madre, como sois, no vienen hasta mañana los pobres.

​-​ Pues claro, necesitamos ponerte en situación.

​-​ Lo dicho, hemos hecho unas pruebas de paternidad y en el caso de James, no lo sabe, por lo que ni se te ocurra decírselo.

Creemos que tenías que saberlo antes de que nadie te empiece a presionar, y como desgraciadamente todo ocurrió en presencia de Isaac y el pobre no se ha separado de ti, había que buscar explicaciones factibles y positivas para que James se quedase tranquilo.

La versión es que es un amigo tuyo de toda la vida con derecho a roce.

Lo siento pero esto había que dejarlo claro por lo que pudiera pasar, y estuvisteis juntos antes de que ocurriese lo de James.

Mentira piadosa para que todo cuadre y no se destape tu tremenda Operación.

​-​ Vaya, vaya, veo que lo tenéis todo pensado. Me puedo volver al coma sin problema.

​-​ ¡Ni de coña! —gritaron todos.

​-​ Casi nos da algo —dijo Emma. – No te imaginas la magnitud de lo que has montado. La prensa, los regalos, las cartas. Por suerte todo ha salido a las mil maravillas y James no sabe nada.

​-​ Gracias a Isaac —dijo Greta. – Se ha portado como un caballero y nos lo ha puesto muy fácil. Ya te daremos detalles pero ahora lo más importante es que sepas los resultados y quien es el padre de los dos bollitos que tienes en el horno.

​-​ Me muero de curiosidad, debe de haber temita porque esto de ni decirle a James cuándo se despierta su prometida tiene que ser por algo, a mí no me engañáis.

​-​ Toma la carta y terminemos con la intriga.

​-​ Por cierto, ¿cómo lo habéis hecho para que os den los resultados, eso no es mega privado?

​-​ Calla, efectivamente, mega privado, pero Greta como siempre hizo su magia.

​-​ A saber…

​-​ Dejaos de chorradas y centrémonos, el fin justifica los medios, y en este caso no he hecho daño a nadie ni he mentido.

​-​ Casi —dijeron los otros dos a la vez muertos de la risa. Había cosas que no cambiaban.

​-​ Veamos. Y cogí el misterioso sobre. Se notaba que le habían dado muchas vueltas porque pese a que Luis lo había sacado muy cuidadosamente de su porta documentos, el contenido, las tres hojas que había dentro estaban sobadas y requeté sobadas, me hubiera gustado estar presente,

y eso que todavía no se lo que dicen estos folios arrugados.

​-​ Vamos allá— volví a decir.

​-​ ¡Venga!, nos tienes en un sin vivir —dijo Emma.

​-​ Pero si ya lo habéis leído.

​-​ Ya, pero necesitamos que tú lo leas y pongas orden a todo esto.

​-​ Ok, primer hijo, Isaac positivo…, el resto negativo…, segundo hijo, Isaac positivo, el resto negativo. Muy bien.

​-​ ¿Muy bien?

Sinceramente, estaba asimilando lo que acababa de leer. Ese muy bien, no era de que está todo muy bien, sino de, ajá, lo vamos a asimilar.

​-​ Vale, en resumidas cuentas, estoy embarazada de Isaac, de dos hijos de Isaac, y me voy a casar con James, que sabe que estoy embarazada, pero no sabe si el hijo es suyo porque pernocté con Isaac (entre muchos otros, pero eso él tampoco lo sabe), antes de hacerlo con él. ¿es correcto?

​-​ Ni la protagonista lo hubiera dicho mejor —soltó Greta con esa cara que pone de media duda y haciéndose la interesante. Por supuesto todos empezaron a reír.

​-​ ¿Qué vas a hacer?

​-​ Pues no lo sé, no me ha dado tiempo de asimilarlo del todo. ¿cómo lo veis vosotros?

​-​ Hemos de decirte, que tuvimos que hacer un mini cónclave para abrir la carta y analizar su contenido.

​-​ Me lo imaginaba. Tanto misterio y planificación, es que ya lo teníais más que meditado. ¿y qué tenéis que decirme al respecto?

​-​ Pues que tú dirás. La opción nos parece, dentro de las tantas posibles que había, una buena opción, porque es una amor y encima no tendrías que pensar en cómo decírselo a James porque al menos a medias, se ha podido hacer a la idea.

​-​ Además, parece que se llevan bien —dijo Emma.

​-​ Bueno, ya veremos cuando sepa que los dos monstruitos que tiene en casa no son sangre de su sangre —dijo Luis.

​-​ No seas cenizo. Hemos dicho que era una de las mejores opciones. Imagínate que hubiera sido de cualquier otro, figúrate la locura porque seguro que James pediría una prueba de paternidad ahora que sabe que Isaac estuvo contigo. Eso sería mortal.

​-​ Sí tenéis razón, un mal menor, bueno dos.

Imagino que tienen razón, es la posibilidad más razonable ya que los hijos no son de James, opción que me hubiera solucionado la vida.

Pero dadas las circunstancias, creo que no está mal.

Eso sí, me vincula a Isaac, haya o no haya relación entre nosotros tras la boda, para siempre, porque es el padre de mis hijos, ¿no?

Aún no me los imagino juntos. Con lo celosas que somos las tías, estos dos sabiendo lo que ha pasado entre nosotros y tan amigos. Es alucinante. Espero que nada cambie tras la noticia.

Después de tanta intensidad, por la cantidad de información que había absorbido, mis amigos me dejaron descansar un poco, bueno, más bien les obligó la enfermera a salir de la habitación para que pudiera comer y dormir un ratito.

Qué barbaridad, casi prefería el gotero, la comida de hospital seguía siendo como la de los aviones, no sé si lo harán a propósito para que nos queramos ir pronto.

Mientras me ayudaba con la comida le pregunté a la enfermera si sabía dónde estaba Agatha, mi compañera de habitación durante estas semanas, a lo que me respondió,

​-​ Ah, sí, ¿Agatha se llamaba la tuya?

​-​ ¿Cómo que la mía?

​-​ No penes, seguramente la volverás a ver algún día.

​-​ ¿Ya se ha ido a su casa?, pensaba que le estaban haciendo alguna prueba porque ha desaparecido.

​-​ Sí, no te preocupes, lo suelen hacer.

​-​ ¿cómo que lo suelen hacer?, ¿sin despedirse?, eso no es muy habitual en ella, era muy educada y refinada.

La enfermera se empezó a reír mientras salía por la puerta, pero justo antes de salir me dijo,

​-​ Uy, que bufanda más bonita. No la había visto antes.

​-​ ¿Te la han hecho tus amigos?, y me la acercó, dejándola apoyada sobre la cama.

Era la bufanda que durante todo este tiempo Agatha había estado tejiendo mientras me entretenía con sus historias, PRECIOSA. Muy de su estilo misterioso ¿Como que no la había visto antes?, a ella sí que no la había visto yo antes, aunque bueno, ni a ella ni a nadie solo a mi compañera de cuarto.

Veis como no estaba loca, me la había estado tejiendo para mí, qué mona, y que pena que no se haya podido despedir, la echaré de menos. Al menos me ha dejado un regalo, físico, que hará que esta panda de incrédulos me deje de tomar por loca o drogata.