Fatale, fatal (Operación Femme Fatale nº 2)
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Menuda liada.
Para las nuevas incorporaciones, os tengo que poner en situación. Lo siento por las que ya me habéis acompañado a lo largo de mi “gran operación Femme Fatale”, pero el lío ha sido tal, que no puedo saltar al ruedo sin algún antecedente para nuestras nuevas amigas.
Para las que no lo sepáis, hace unos meses, lo cierto es que ha sido tan intenso que me parece media vida, comencé mi súper plan a la desesperada para conseguir en tiempo récord quedarme embarazada, “tirando de agenda”, y sin que ninguno de los elegidos tuviera ni idea de lo que estaba tramando,
volviendo a reaparecer en sus vidas con intensidad relámpago.
Os recomiendo que recuperéis la historia porque os ayudará a comprender el lío en el que me he metido.
Parece que todo iba a salir bien, tracé un plan milimétrico (como a mí me gustan), con tablitas y listas de candidatos, valoraciones, titulares y suplentes, calendario de tareas y agenda con todo el planning…
, como os digo, parece que todo iba a salir a pedir de boca porque además, pese a tratarse de una idea un poco perversa, nadie debía salir mal parado, y hasta eliminé candidatos sobre la marcha para no incurrir en daños colaterales innecesarios (cierto es,
que ya tenía suficientes muestras como para ser avariciosa).
Pero en fin, que lo había conseguido, y pensaba que nadie iba a imaginarse nunca lo que había sucedido (esta es la parte dos, que ninguna sabéis todavía y que luego, tras poner a las nuevas en situación, os contaré como está la cosa en estos momentos).
Citas hechas, tramas planeadas, viajes y traslados conseguidos sin dejar, por supuesto, mi trabajo de lado, me las arreglé perfectamente para estar a la altura aunque tuve que teletrabajar bastantes días durante aquella aventura (El bueno de Felipe, el portero de mi trabajo,
me lo ha echado en cara a cada rato).
¡Y lo conseguí!, había conquistado a “los elegidos” a la velocidad del rayo y además, cuando entré en crisis por colapso y tuve que pedir ayuda a todas vosotras (me refiero a las que ya me conocían cuando comencé la operación Femme Fatale), ¡no me había venido la regla!
, por lo que imaginaos el índice de éxito de la operación, posible embarazo en mi primera partida (como sabéis las veteranas, al inicio no sabía cuántos intentos y rencuentros iba a necesitar para conseguir el afanado embarazo).
Pues bien, todo el lío trazado, y con estupendos resultados, resultó, y valga la redundancia, que además, una de mis conquistas pasó a ser algo más, y el pobre de James se adueñó de mi corazón sin verlo venir e hizo que esta loca insensible que lo único que buscaba era un bichito ágil que se
incrustase en alguno de sus pocos óvulos en peligro de extinción, se viese sin percatarse con un anillo en el dedo.
¡Cómo lo oís! Hasta tuve una pre-luna de miel…
muy fuerte. Y muy bonito. Y muy fácil, hasta nuestros grupos sanguíneos me permitían que la trama nunca saliese a la luz.
Pues NO. Nada de eso podía pasar de manera tan gratuita, y mi amigo Destiny, tuvo que hacer acto de presencia.
¿Os acordáis de la postal?, esto también se lo tengo que contar a las nuevas. La postal que recibí desde Miami el día de mi cuarenta cumpleaños, fue la causante de mi ida de olla.
Yo pensaba cuando recibí aquel trocito de cartón con matasellos de Florida, concretamente de MIAMI, que la que estaba detrás era la “intensita” de mi tía, la viajera.
Ahora que me escucho, lo de “intensita” debe ser cosa de familia porque aquí me tenéis, menuda intensidad la mía.
Pero al grano. Recibo una postal felicitándome el cumpleaños, un poco misteriosa, todo hay que decirlo, porque no especificaba muy claramente quién era el remitente.
Pero como la que siempre está de aquí para allá sin previo aviso, y la que también suele ser un poco despistada, era mi tía “Willy Fog” (como le llamamos sus sobrinos), no me extrañó el hecho de que no firmase la postal, no se me pasó la cabeza por reparar en más detalles ocultos de aquel documento.
Es más, la guardé en un cajón para no verla y me puse como loca pensando en cómo podría cambiar mi situación personal, trayendo un niño/a al mundo cuanto antes.
Sí, sí, mi cerebro hizo clic en cuanto la leí y me volví loca, loca fatale, que os lo digan las veteranas.
Os pego la muestra de la susodicha postalita que tantos quebraderos de cabeza nos ha traído después. Vosotros me diréis, es un poco ambigua, ¿no?