FAR El precio de un sueño (Bilogía F.A.R 2) CAPÍTULO 89
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CAPÍTULO 89

Tercer partido, segunda vuelta

F.A.R. Estels (casa) vs. F.A.R. Málaga

A veces Silas pensaba que después de jugar tantos partidos sería imposible volver a sorprenderse. Sin embargo, el de ese día había sido un disfrute continuo.

Quizás porque jugaba en casa y conocía todo lo que le rodeaba como si fuera la palma de su mano.

Quizás porque en las gradas le habían vitoreado e incluso alzado un cartel en su honor antes incluso de empezar el partido.

Quizás porque Nabeel y Tomás, juntos, habían marcado un gol impresionante y, tras hacerlo, Tomás le había señalado, como si le dedicase el gol, y él había sentido que se derretía.

Quizás porque ese día no había tenido miedo, había parado un gol dando un salto que le había hecho sentir invencible y después, él mismo había salido de la zona de portería para un pase que al final le llegó a él, a Tomás.

FAMILIA CABEZÓN

Domingo, 19 de enero, 13:00

PAPÁ

Chaval!!!!! Ha sido

impresionante!!!!

En el vestuario no era capaz de dejar de sonreír.

Parecía que el mal rollo que reinaba en los días anteriores se había disipado lo suficiente para dejar espacio a las risas.

Quizás, por eso, Rowan, ya vestido, jugando con su colgante de cuentas de colores, se armó de valor y dijo:

—¿Podemos hablar? Quería aprovechar que nos ha ido tan bien para pedir disculpas por todo lo que la lie con las fotos.

Marc, a su lado, se llevó las manos a la cabeza, exasperado.

—¡Pero no pidas disculpas! Ya nadie se acordaba de esto.

—A Rowan le encanta ser el centro de atención, y ahora que no hablábamos de él, ha tenido que sacar el tema. ¡Porque jugar al fútbol sí que no sabes! —dijo Arturo.

—¡Joder! ¡Encima de que quería pedir perdón! —exclamó Rowan—. Yo lo hice todo con buena intención. Solo quería unir al equipo y lo conseguí…

Silas tenía un retortijón en el estómago. Porque no le estaban escuchando. Solo se reían de él. Entonces, Arturo cogió el móvil.

—¿Qué haces?

—Pues como quieres llamar la atención, grabo un vídeo. Un vídeo en directo. ¿No quieres hacer unas disculpas públicas?

—Eh… Pues claro, supongo que sí. Os pido perdón por la cuenta hater —repitió Rowan.

—Pero eso no es lo peor que has hecho. Lo sabes, ¿no? Lo peor ha sido el tema de los vídeos que has subido con Marc. ¿No te parece ofensivo todo lo que has hecho con Marc? Por tu culpa nos hemos metido en líos con todos los otros equipos.

Rowan carraspeó.

—Yo no estoy enfadado —se apresuró a decir Marc.

—¿Eres marica? —le preguntó Arturo.

—Yo… No…

Entonces, Tomás se puso de pie. Silas no tuvo tiempo de preguntarse qué iba a hacer. Cogió el móvil de Arturo y lo tiró al suelo.

—¿Qué haces?

—¿No es lo que hiciste tú el otro día? Tiraste el móvil de Rowan en la fiesta, ¿no? Te comportaste como un gilipollas —le increpó.

—Eh… Sí, pero… —balbuceó Arturo.

—Yo también tuve que ver con la idea tonta de Rowan con la cuenta hater. Lo hizo solo para unir al equipo. Y funcionó. ¿Sabes quién lo está dividiendo? Tú. Siento ser yo quien te lo diga pero eres un capitán de mierda.

—Sí, lo escogimos para reírnos un rato… —reconoció Bosco.

—Pues basta ya de reírse. ¿En serio le queréis como capitán?

—Yo, desde luego, no —dijo Nabeel.

—Y yo menos —insistió Marc.

Arturo los miró a todos, confundido.

—Estamos cada vez más cerca de llegar a la final y yo quiero ganar la liga, así que si no estás a la altura… —insistió Tomás.

Silas no daba crédito a lo que estaba viendo.

—¡Pues claro que soy buen capitán! ¡El curso pasado llegamos a la final gracias a mí! Y si no fuese por Silas, habríamos ganado…

Fue justo en ese momento, mientras Arturo se movía por el vestuario, angustiado, cuando el míster cruzó la puerta.

—Venga, chavales. Unos periodistas os quieren hacer unas fotos… —informó.

Así que recogieron para marcharse.

—Salvado por los pelos —escuchó decir a Bosco, pasándole el brazo por el hombro a Arturo.

Porque estaba claro que, sin pretenderlo, acababa de abrir la caja de Pandora.