CAPÍTULO 70
Le pareció que, más que un balón, lo que se venía en su dirección era un auténtico meteorito.
El esférico rodaba a tanta velocidad que por primera vez sintió miedo.
Pensó en protegerse, pensó en huir. Cuando estaba ahí, en la portería, aislado de sus compañeros, siempre tenía ese pensamiento intrusivo: ¿y si me voy?
Era como si una voz en su cabeza le dijese que no iba a conseguirlo, que de conseguirlo le haría mucho daño y no merecería la pena.
Pero no le quedaba otra opción.
Fijó muy bien los pies en el suelo. Flexionó las rodillas. Alzó las manos. Su hombro se quejó y Silas decidió ignorarlo. Abrió bien las manos y entrecerró los ojos, pues ya no los necesitaba.
El balón cortó el aire, silbó, se volvió un pájaro, un avión, un proyectil.
Silas lo paró.
El árbitro pitó el final del partido. Lo alzaron en los aires. Lo había conseguido y durante esos instantes volvían a ser un equipo. No necesitaba el teléfono móvil porque su hazaña constaría en los libros.
FINAL DE PARTIDO
F.A.R. ESTELS 1 - F.A.R. MÁLAGA 0