CAPÍTULO 58
Había pasado toda la cena con ganas de marcharse de ahí.
Ya no tenía claro en quién podía confiar.
Desde luego, no podía confiar en sí mismo.
Cada conversación con sus compañeros de equipo resultaba vacía.
Nunca había tenido tantas ganas de salir corriendo y si mantuvo la compostura, fue precisamente por miedo a llamar más la atención.
Mientras iba de camino a su habitación en la residencia masculina, vio a Tomás y se atrevió a soñar con que había ido a buscarle.
Tomás llevaba una sudadera ancha y se había puesto unas gafas de montura muy fina, para ver de cerca, que solo sacaba por las noches cuando le daba por leer.
No es que se lo hubiera contado a él, sino que era una información que había compartido en su perfil de Instagram.
Silas había llegado a pensar que quizás era mentira, que solo lo decía por hacerse el intelectual.
Estaban el uno frente al otro.
—¿Por qué no has bajado a cenar? —le preguntó.
—Ya sabes que las noches después del partido me gusta cenar solo.
—Eres el único que tiene un microondas en su habitación. ¡Aunque el otro día descubrí que Nabeel tenía un hervidor de agua! Seguro que es de los que piensan que calentar té en el microondas es un sacrilegio…
Tomás esbozó una sonrisa, aunque un segundo después ya fruncía el ceño. Parecía que nunca dejaba de estar enfadado. Le miró fijamente antes de preguntar o, más bien, exigir:
—¿Te has hecho daño en el hombro?
Silas se llevó una mano al punto que le dolía, por inercia.
—No ha sido nada. En la… pelea… me he dado un tirón.
—Tengo una pomada que es de puta madre. Ven.
No daba opción a réplica. Silas le acompañó a la habitación. Le sorprendió ver el ordenador encendido y un cuaderno abierto encima de la mesa. En el ordenador se emitía un vídeo con una chimenea que crepitaba.
Silas se quedó parado en la puerta. Tomás se agachó frente a un cajón y apareció a su lado con la pomada en la mano. Era un bote sencillo, ya bastante gastado y con un dibujo de un tigre.
—¿No te quitas la camiseta? —le preguntó Tomás—. Para la pomada…
Silas estuvo a punto de atragantarse. Tomás le miraba como si le estuviera vacilando y a Silas le hubiera gustado responderle que ya se pondría la pomada en su cuarto.
Sin embargo, en un momento se había quitado la camiseta.
No sintió frío, quizás sugestionado por el crepitar de la chimenea. Tomás dio un paso hacia delante, le colocó las manos en el hombro, adivinando cuál de los dos le dolía.
Silas se estremeció con el contacto suave. Pero lo peor fue comprobar lo mucho que le dolía el hombro en realidad.
—Lo de hoy en el campo ha sido una mierda —masculló Tomás finalmente.
Silas parpadeó un par de veces, sorprendido de que hubiera sacado el tema.
—Sí… Pobre Rowan.
—Ya. Bueno. Todo tiene sus riesgos, ¿no? Él debía saberlo… ¡Que no es que crea que se lo merezca ni nada! Solo digo que era evidente que sus videos le meterían en líos. Esto…. En mi antiguo equipo también había un chico que era gay.
Silas frunció el ceño.
—¿Quién?
—No lo conoces. Dejó el equipo —explicó y Silas se tensó aún más—. No… No aguantó toda la presión. Ya te dije que son bastante mierdas en el Barcelona.
Silas no le juzgó, él tampoco sabía a ciencia cierta qué habría hecho de estar en esa situación, aunque sí que había saltado para defender a su amigo.
Tomás había acabado de aplicarle la pomada y la cerró.
Silas no dijo nada y se volvió a poner la camiseta.
Tomás no dejaba de sorprenderle: esa facilidad con la que de pronto le entregaba una pieza de información y después volvía a cerrarse.
Silas no se sintió mejor.
—Te puedo comprar más, si te va bien.
—Gracias… —se despidió Silas.
24 de noviembre
Lista actualizada de cosas que me dan miedo:
• Los espacios cerrados
• La muerte
• Que el dolor en el hombro sea algo serio
• La homofobia en el mundo del fútbol
• Mentir tan bien que al final ya nadie sepa cuándo estoy mintiendo y cuándo digo la verdad
• Envidiar a mi hermana para siempre
• Que todos los sentimientos que tengo por Tomás crezcan y crezcan sin parar y acabar explotando
• Hacerle a otra persona lo mismo que Tomás me ha hecho a mí
• Lesionarme. No poder jugar más al fútbol
• Sentir que siempre tengo los mismos problemas, como si estuviese atrapado en un bucle
• Salir del F.A.R. ¿Cómo será mi vida después?
• No poder jugar más a fútbol
• Jugar al fútbol el resto de mi vida
PLAN MALVADO
Domingo, 24 de noviembre, 22:22
MARC
estás bien? Por qué no has
bajado a la cena?
ROWAN
quería hacer siesta después
del partido y me he quedado
sopa
MARC
joder, es que tú no deberías
poder dormir a solas en una
habitación! Eres la persona
menos responsable que
conozco!
ROWAN
pues ya te lo digo yo, que
tendrías que haberme
despertado. O mover tu cama
de sitio directamente
MARC
lo que me faltaba ya…
ROWAN
Martes, 26 de noviembre, 13:30
oyeee, he visto que has subido
un vídeo al tiktok! No te dijeron
que no subieras más???
es que me la pela! No voy a dejar
que muera mi periodismo!
TOMÁS
Miércoles, 27 de noviembre, 20:00
has ido a enfermería por lo de
tu hombro??
ya me encuentro mucho
mejor, tranquilo
no te lo crees ni tú! En el
entrenamiento se te notaba
fastidiado. Habla con el
míster, es mejor que no te
fuerces.
desde cuando eres tan
controlador?
no soy controlador. Solo me
preocupo por ti.
pensabas que ibas a decir
alguna parida como que te
preocupas por el equipo.
ya acordamos que seríamos
honestos.