FAR El precio de un sueño (Bilogía F.A.R 2) CAPÍTULO 28
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CAPÍTULO 28

—¡Enhorabuena, Sil! Normal que te hayan cogido, lo bordaste.

Podía ver a su hermano en la pantalla del teléfono, con el pelo mojado y los ojos brillantes, radiante después de que le escogieran como titular para el siguiente partido. Ella todavía no conocía su convocatoria, pero cuando sus padres habían iniciado la videollamada no había podido rechazarla.

Se sentía eufórica por el éxito de su hermano.

Sus padres también se alegraban, claro, pero su madre parecía un poco triste.

Se lo notaba en los ojos y en lo poco que se había maquillado aquel día.

De hecho, ninguno de los dos quiso que la llamada durara demasiado y antes de colgar a su padre se le escapó que tenía prisa por un tema de la abuela.

Dafne se preguntó cuántas cosas cotidianas se estaban perdiendo su hermano y ella y si las podrían recuperar algún día.

Tenía la cabeza puesta en eso cuando se marchó a conocer la alineación de su equipo en el siguiente partido.

Nabeel

Sábado, 12 de octubre, 10:30

Orgulloso de Silas

Siii, tú también estás dentro,

¿verdad?

Sii

Ahora me cuentas qué tal tú

Claro, voy de camino a la sala

de conferencias

Vale. Pues te espero fuera!!

Sonrió al leer su mensaje y al saber que la esperaría.

Avanzó con la cabeza en las nubes hacia la sala de conferencias, saludó al míster por inercia y escuchó su voz raspada dando los nombres de las que serían titulares.

Azucena en la portería; Hipólita, Emilia, Bruna y Jimena, defensas.

Las centrocampistas: Rain, Julia y Micaela, que por fin jugaba de titular tras tres años de formación en Estels.

Y de delanteras: Luisa, Dafne y… ¿Helena?

Todas se sorprendieron cuando no apareció el nombre de Irati.

Porque hasta el momento la tríada Rain, Dafne e Irati parecía inquebrantable.

—Cosas que pasan, supongo que es mejor que descanse un poco —murmuró Irati, restándole importancia al asunto.

Cuando se acabó la reunión, Irati se marchó de ahí negándose a hablar con nadie. Entonces, Dafne confrontó a su entrenador:

—Me podrías haber avisado antes de sacar a Irati de la alineación. Has fastidiado a todo el equipo.

El míster balanceaba el peso de su cuerpo de una pierna a otra y se negaba a mirarla a los ojos.

—Bueno, simplemente no estaba fina para el partido. Ya sabes que estas cosas pasan —aclaró. Pero Dafne tuvo la sensación de que le estaba apartando la mirada.

—Pues yo creo que ha sido una mala decisión, ¡te necesitamos! —dijo, poniendo los brazos en jarra.

—Tía, déjalo ya, que no eres la entrenadora tampoco —la reprendió Julia.

Ella trató de tranquilizarse.

—Efectivamente. A veces se juega y a veces no se juega —aclaró el entrenador.

Y Dafne suspiró. Analizaba las cosas en frío y se daba cuenta de que, por supuesto, nada de lo que había pasado era tan dramático.

Lo que le daba rabia no era eso: era sentir que no tenía el control.

Que, por supuesto, el míster no la había tenido en cuenta para sacar a Irati del partido.

Y que, quizás, si no la tenía en cuenta, era porque no confiaba en ella.

Todo lo que sucedía le hacía entender que no era suficiente.

De vuelta en el campus, sus amigas se habían dispersado. Sospechaba que Rain se había ido con Irati. Ahí, fuera, bajo ese sol radiante del inicio de la mañana, estaba Nabeel.

Lucía un chándal de color gris. Sus ojos con forma de avellana y del mismo color que la miel brillaban con intensidad.

Se acercó, y la enterró en un abrazo.

—¡Enhorabuena! —le dijo.

—Si aún no te he dicho si me han seleccionado…

—Bueno, pero yo te felicito igual.

Una sonrisa le llenó la boca.

—Seré titular, pero estoy un poco triste porque Irati se queda fuera…

—Seguro que en la próxima la escogerán —dijo Nabeel, optimista. Después, le acarició la mejilla y le dio un beso en los labios.

Ahí, apoyada en su cuello, le vio.

A Silas.

Y desde ahí, se le escapó un:

—Mierda.

Porque después de tantos días pensando en la mejor forma de decirle que estaban saliendo, se había acabado enterando así: presenciando un beso. Pudo ver en su cara todo el desconcierto e incluso un punto de rabia.

Sacudió los hombros y preguntó:

—¿Qué pasa? ¿Estáis liados?

A Dafne le pareció una palabra muy fuerte, pero Nabeel dijo claramente:

—Sentimos no habértelo dicho, es que no hemos encontrado el momento…

—Claro. Es que habéis estado muy ocupados… ¿Y cuánto tiempo lleváis juntos? —quiso saber Silas.

—Desde la fiesta. Más o menos —aclaró Dafne.

Silas exhaló un suspiro.

—Bien. Esto…. Me parece bien. Ahora, me voy a mi habitación.

—Qué desastre… —suspiró Nabeel, enterrando el rostro en el hombro de Dafne.

—Si es que sabía que esto iba a pasar, tengo el don de la oportunidad…

—No ha sido cosa tuya, podría haberlo gestionado mejor…

—suspiró Nabeel, dándose un golpe en la frente—.

¿Crees que en la papelería habrá una tarjeta que diga: «Siento mucho haberme liado con tu hermana a escondidas»?

Yo añadiría escrito a mano un: «Os quiero a los dos», pero es que seguro que hay mucha demanda…

Dafne rio con ganas.

—Qué tonto eres… ¿Entonces deberíamos hablar con él?

—Mejor le dejamos espacio…

Rain

Sábado, 12 de octubre, 10:30

no ha sido un poco raro que

no cojan a Irati?

ya me has escuchado con el

míster, me ha dado mucha

rabia

ya, es que no lo entiendo. Ella

dice que se encuentra un

poco regular

bueno, al menos eso tiene

sentido

Silas

Sábado, 12 de octubre, 10:30

oye, tete.

Siento que no te hayamos

dicho antes nada nabeel y yo

Podemos hablarlo si quieres

No, no soy un loco celoso

Bueno, tienes derecho a

enfadarte

Pero no te enfades con nabeel