Famosa hasta la muerte 21 #3
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21 #3

Hilton guardó silencio por un momento, como si estuviese valorando su pregunta.

—Tendría que ser algo verdaderamente explosivo como para que me plantease arruinar la relación que tengo con él.

Pero, siendo sincero, no creo que Blair se hubiese arriesgado a destruir su carrera.

Ahora, por mucho que esté disfrutando de este cambio de papeles y de ser yo el entrevistado, quizás podría hacerte unas cuantas preguntas yo a ti.

—Solo una más, lo prometo. —Stevie lo miró directamente a los ojos, suplicante.

Hilton asintió con la cabeza, animándola a seguir hablando.

—Hace cuatro años, Blair te contó la historia de Hal, de cómo había acabado arrestado por conducir bajo los efectos del alcohol.

Quiero saber por qué lo hizo. —Aquello no tenía nada que ver con su investigación, pero quería saberlo.

Descubrir si había algún motivo razonable por el que Blair había vendido a su hermano a la prensa y destruido a su familia en el proceso.

Para tratar de entender mejor a su hermana.

Hilton juntó las manos bajo el mentón.

—¿Sabes? Hay gente que cree que fue él quien lo hizo.

—Él no fue quien asesinó a Blair —dijo Stevie rápidamente, porque quería deshacerse de una vez de esa teoría.

Annie le había dicho que había estado en casa esa tarde, y ella le creía—.

¿Por qué te habló sobre él? Siempre nos había prometido que nos protegería de la prensa y de los focos y, de repente, sin venir a cuento, hizo eso.

El hombre esbozó una sonrisa torcida.

—Ya pareces saber cómo funciona el periodismo: alguien entrega una historia a cambio de otra. —La miró fijamente, como si quisiese hacerla entender a dónde quería llegar con eso solo con mirarla.

—¿Qué quieres decir con eso de «una historia a cambio de otra»? —le preguntó Stevie.

Hilton le dio otro sorbo a su café e hizo una mueca asqueada.

—En aquel momento, Kirk Tyler descubrió que estaba investigando otra historia sobre Blair. Me habían dado un chivatazo, aunque uno un tanto impreciso, y acababa de empezar a investigar cuando vino a verme para proponerme un trato.

—¿Un trato?

—Me ofreció la historia de Hal y acceso prioritario a cualquier otro chisme escandaloso sobre algún famoso que pudiese llegar a sus oídos si dejaba el tema de Blair a un lado.

Le dije que me lo pensaría, pero el repentino interés de Kirk obviamente acabó despertando el mío.

Intenté ponerme en contacto con mi fuente, pero no respondió a ninguna de mis llamadas e ignoró mis correos electrónicos.

Estaba claro que Kirk se me había adelantado y le había pagado para silenciarla.

La historia estaba muerta antes de que se escribiese. Así que acepté el trato.

Stevie lo repasó todo en su cabeza. Hacía cuatro años iba a haber salido una historia escandalosa sobre Blair, pero ella, en cambio, le había entregado la historia de Hal en bandeja de plata a Hilton para salvar su propio trasero.

—Entonces, ¿me estás queriendo decir que Blair vendió a Hal para protegerse?

—Desde luego, estaba tratando de proteger a alguien.

—Pero ¿cómo pudo hacerle eso a Hal?

Hilton se encogió de hombros.

—¿Es que hay algún secreto más en la familia Baker que podría haberme ofrecido a cambio?

—No, claro que no —repuso Stevie, enfadada porque lo hubiese sugerido siquiera.

—Entonces, ahí tienes tu respuesta.

—¿Y cuál era la historia que Blair estaba tratando de acallar?

—Nunca lo descubrí. Puedo enseñarte el correo que recibí, pero, si lo hago, necesito que hagas algún comentario al respecto, y tengo que grabarte, por si algún día decido escribir sobre este tema.

Stevie podía darle ese estúpido comentario. Tampoco podría decirle mucho.

—Veámoslo.

«Tengo una historia sobre Blair Baker que va a hacer que te caigas de culo. Esa familia se cree muy importante, pero en realidad no son más que una banda de criminales. Aunque, si quieres que te la cuente, tendrás que pagarme. Créeme, te interesará lo que tengo que decir».

Hilton la estaba observando atentamente, analizando su reacción. Stevie no permitió que la confusión que sentía se viese reflejada en su rostro. Quienquiera que hubiese escrito a Hilton parecía conocer a su familia. Aquello sonaba personal.

Stevie le devolvió el teléfono.

—No es más que un engaño.

—Entonces, ¿no tienes ni idea de qué podría estar hablando? ¿Estás segura de que no hay más secretos en tu familia?

La determinación de Stevie flaqueó por un segundo.

—Los únicos delitos que ha cometido mi familia son conducir borracho, en el caso de Hal, aunque esa historia ya te la sabes, y el que mi padre siempre usa demasiado desodorante Old Spice.

Hilton dejó su teléfono sobre la mesa.

—Bueno, entonces, supongo que nunca descubriremos de qué se trataba. ¿Pasamos ahora al motivo por el que me has hecho venir?

Stevie asintió. Cualquier cosa era mejor que el que le preguntasen si su familia era en realidad una banda de criminales.

—Adelante, haz tus preguntas.

Hilton abrió la grabadora y le dio a grabar.

—Stevie, ¿podrías contarme cómo fue crecer a la sombra de una de las cantantes más famosas del mundo ?