Famosa hasta la muerte 9 #3
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—Lo siento, no recuerdo haber visto a nadie que encaje con esa descripción. Ya les he remitido a la policía todos los correos que le enviaba su acosador a Blair. Aunque me temo que van a tardar un buen rato en leerlos todos.

—¿Sabías que Blair discutió con alguien el día que murió? ¿Probablemente con la persona que sale en ese vídeo? —insistió Stevie.

—¿Blair discutió con alguien? —dijo Marnie, secándose las lágrimas de los ojos con el pañuelo arrugado—. Stevie, ¿cómo sabes tú todo eso?

Stevie se centró solo en Kirk.

—¿Alguien te dijo que oyó a Blair discutiendo con un hombre en su camerino antes del concierto? ¿Algún guardia de seguridad, quizás?

—No, nadie me dijo nada de eso. Bex, ¿tú oíste algo?

Bex negó con la cabeza.

—No, señor Tyler. —La mujer lo estaba observando todo con rostro sereno, sin delatar ninguna clase de emoción.

Stevie observó a Kirk atentamente, para comprobar si parecía incómodo, si cabía la posibilidad de que estuviese ocultando algo, pero parecía estar tomándose bastante en serio las preocupaciones de Stevie.

—Bex, hazme un favor. Habla con el resto del equipo. Pregunta si alguien escuchó algo extraño. Sé que ya le has enviado una copia a la policía del registro de entrada del estadio, pero échale un vistazo también, para ver quién estaba en el backstage esa tarde.

Le devolvió el teléfono a Stevie. Colby le había vuelto a escribir. Dios, sí que era insistente esa chica.

—Mándale ese vídeo a tu tío ahora mismo —le dijo Frank.

Stevie le escribió un mensaje y le envió el vídeo, y después sostuvo el teléfono en alto para que su padre pudiese ver que ya lo había enviado.

Kirk se recostó en el sofá.

—Stevie, comprendo por qué quieres investigar más a fondo todo esto.

Cabe la posibilidad de que en realidad no sea nada, pero, si encuentro algo sobre algún visitante inesperado o alguna discusión, te aseguro que se lo haré saber a la policía.

Por favor, créeme cuando te digo que todo Satellite Entertainment está comprometido con cooperar en todo lo posible en la investigación.

El Departamento de Policía de Honeyville n os ha pedido que nos quedemos en la ciudad unos cuantos días más, por si acaso tienen alguna pregunta que hacernos a medida que avance la investigación.

Así que, si necesitas cualquier cosa, lo que sea, no dudes en llamarme.

—Eso es muy amable por tu parte —comentó Marnie.

—Sí —añadió Frank. Y Stevie sabía que esa era toda la aprobación que Kirk iba a obtener por su parte.

Kirk se puso de pie.

—Llamaré a un coche para que os lleve de vuelta a casa. —Le dio la mano a Frank y a Marnie, y después a Stevie. A ella tardó un poco más en soltarla que a sus padres cuando se fijó en la pulsera que llevaba.

—Sí, es como una pulsera DEP —comentó Stevie, un tanto avergonzada.

Kirk asintió.

—Se vendería como pan caliente —murmuró en voz baja, al tiempo que alzaba la muñeca de Stevie—. Bex, mira esto, podríamos hacer estas pulseras y añadirlas al merchandising oficial de Blair.

Stevie se zafó de su agarre con brusquedad.

Kirk se volvió a mirar a Frank y a Marnie.

—Los álbumes de Blair se están vendiendo ahora mejor que nunca. Sé que eso no la traerá de vuelta, pero esas ventas nos demuestran lo mucho que sus fans la querían.

—No —soltó Stevie—, no la traerá de vuelta.

Mientras bajaban en el ascensor hacia el vestíbulo, aprovechó para leer los mensajes de Colby.

¡Ay, Dios! Llámame.

¡Ay, Dios! Llámame YA.

¡Ay, Dios! ¡¿Dónde te has metido?!

¡¡¡¡¡Ay, Dios!!!!! ¿En serio te has comido el césped? ¿Quién es ese poli tan mono que te ha ayudado a levantarte? Bueno, ¡eso no es lo importante ahora mismo! ¡LLÁMAME!

¡Ay, Dios! Ya sé dónde estás. Voy a buscarte.

¡Vale! ¡Estoy fuera!

Un claxon resonó con fuerza frente a la puerta del hostal justo cuando Stevie terminó de leer el último mensaje.

Colby se estaba asomando por la ventanilla del copiloto de su coche, un Honda Civic destartalado y lleno de abolladuras, mientras le hacía señas como una loca desde el otro lado del aparcamiento.

—¿La conoces? —le preguntó Marnie.

Stevie vaciló por un momento, y esbozó una pequeña y torpe sonrisa.

—Sí… Voy a ver qué quiere.

Stevie asomó la cabeza a través de la ventanilla del copiloto.

—¿Cómo has sabido que estaba aquí?

Colby esbozó una sonrisa de oreja a oreja.

—Por la cuenta de TikTok de Hilton, por su sección de Tengo Moochas más noticias que darte.

Ha subido un vídeo en el que se te ve cayéndote de bruces al césped del jardín delantero de tu casa.

Me fijé en el SUV en el que te subieron y supuse que alguien de Satellite Entertainment debía de haber ido a buscaros.

Y por eso vine hasta aquí, porque ¿dónde más se alojaría un alto ejecutivo musical que en el hostal más lujoso de Honeyville?

—¿Han subido un vídeo mío a TikTok?

—¿Eso es lo único que me vas a decir sobre mi excelente trabajo de investigación?

—Lo siento, sí. Bueno, buen trabajo encontrándome.

—Si eso te impresiona, te voy a dejar patidifusa con lo que te tengo que decir.

—¿Qué?

—Sé dónde está Gunner Trip .