CAPÍTULO 10 - LA SALA 14
ADVERTENCIA INTERNA
No aparece en planos.
No figura en registros arquitectónicos.
Sin embargo, múltiples testimonios internos mencionan el lugar desde hace décadas.
Montenegro encontró la referencia por accidente.
O al menos…
por eso intentó convencerse.
La anotación apareció escrita al margen de uno de los expedientes alterados.
“NO BAJAR A LA SALA 14.”
La frase no estaba allí antes.
El investigador estaba seguro.
Aun así, algo dentro de él ya conocía aquel lugar.
Y eso era lo peor.
REGISTRO PERSONAL - MONTENEGRO
“Creo que he estado ahí antes.”
Las voces dentro del edificio aumentaban cada noche.
Los archivadores respiraban.
Las fotografías cambiaban.
Y algunos pasillos parecían más largos después de las tres de la madrugada.
El despacho ya no se sentía real.
Entonces comenzaron las desapariciones.
INFORME INTERNO
Dos trabajadores nocturnos abandonaron sus puestos el mismo día.
Sus pertenencias permanecieron dentro del edificio.
Nunca regresaron a buscarlas.
Uno de ellos dejó una nota escrita a mano.
“Las campanas vienen desde abajo.”
Montenegro descendió al subterráneo a las 03:06 AM.
Sabía que era un error.
Pero también sabía que el edificio estaba intentando llevarlo allí desde hacía semanas.
Las escaleras parecían más profundas de lo normal.
El aire húmedo empeoraba con cada nivel.
Y entonces apareció el pasillo.
Largo.
Oscuro.
Sin ventanas.
Las paredes estaban cubiertas por archivadores antiguos corroídos por humedad.
Al fondo…
una puerta metálica.
Número 14.
El investigador permaneció inmóvil varios segundos.
Porque escuchaba algo detrás.
Respiración.
Múltiples respiraciones.
REGISTRO PERSONAL
“No debería existir gente ahí abajo.”
Montenegro acercó lentamente la mano a la puerta.
La superficie metálica estaba tibia.
No.
Caliente.
Como piel.
Retrocedió inmediatamente.
La respiración del otro lado aumentó.
Y entonces escuchó voces.
Decenas.
Susurrando al mismo tiempo.
“AbrE.”
Las luces del pasillo comenzaron a vibrar violentamente.
Montenegro intentó alejarse.
No pudo.
La presión sobre sus brazos se volvió insoportable.
Como si algo invisible pesara toneladas.
Y entonces…
la puerta comenzó a abrirse sola.
Muy lentamente.
Oscuridad absoluta al otro lado.
Pero no estaba vacía.
Montenegro podía sentir personas dentro.
Muchas.
INFORME RECUPERADO - DOCUMENTO ANTIGUO
“La Sala 14 fue utilizada inicialmente para almacenar expedientes contaminados.”
Otra línea.
“Después comenzaron las manifestaciones físicas.”
El investigador ingresó.
La temperatura descendió brutalmente.
La habitación era enorme.
Mucho más grande de lo posible para el tamaño del edificio.
Archivadores interminables se extendían hacia la oscuridad.
Y entre ellos…
velas.
Cientos.
Montenegro avanzó lentamente.
Las respiraciones continuaban alrededor.
Entonces encontró las fotografías.
Miles de ellas colgaban desde cables metálicos cruzando toda la sala.
Fotografías de desaparecidos.
Víctimas.
Investigadores.
Y todas habían cambiado.
Las figuras de la procesión aparecían cada vez más cerca en cada imagen.
REGISTRO VISUAL
En varias fotografías recientes, las figuras ya no aparecían detrás de las víctimas.
Estaban junto a ellas.
Montenegro sintió terror absoluto.
Porque reconoció a varias personas.
La enfermera.
El conductor del autobús.
El fotógrafo francés.
Todos ahora aparecían dentro de la procesión.
Caminando con velas apagadas entre las manos.
Entonces encontró algo peor.
Fotografías de él mismo.
Decenas.
Tomadas desde distintos lugares del edificio.
Durmiendo en el despacho.
Leyendo expedientes.
Mirando por las ventanas.
Y en todas…
la procesión estaba detrás.
Siempre más cerca.
REGISTRO PERSONAL - ESCRITO SObrE UNA PARED
“LAS FOTOGRAFÍAS SON PUERTAS.”
Montenegro retrocedió lentamente.
Entonces escuchó un llanto.
Muy suave.
Provenía del fondo de la sala.
El investigador avanzó entre archivadores oxidados hasta encontrar una pequeña mesa iluminada únicamente por velas.
Y allí estaba ella.
Clara.
Sentada.
Cubierta parcialmente de barro y cera endurecida.
Pero viva.
Respirando.
Montenegro sintió que las piernas dejaban de responderle.
La mujer levantó lentamente la mirada.
Tristeza absoluta en los ojos.
“No deberías haber bajado.”
El investigador intentó acercarse.
Entonces vio el peso.
Clara sostenía algo invisible entre los brazos.
Sus manos temblaban bajo la carga.
Y detrás de ella…
la procesión completa permanecía inmóvil observando.
TRANSCRIPCIÓN - REGISTRO PERSONAL
“Ella también es un portador.”
Montenegro comprendió finalmente.
No existía un solo portador.
El peso podía transferirse.
Y Clara había estado sosteniéndolo todo ese tiempo para mantenerlo lejos de él.
Las campanas comenzaron a sonar violentamente.
La mujer habló nuevamente.
“Ya no puedo seguir cargándolo sola.”
La niebla comenzó a llenar lentamente la Sala 14.
Las figuras detrás de Clara comenzaron a moverse.
Velas avanzando entre archivadores interminables.
Y entonces Montenegro vio algo imposible.
Al fondo de la sala…
había otra puerta.
Gigantesca.
Hecha completamente de archivadores fusionados entre sí.
Y algo golpeaba desde el otro lado.
Una vez.
Después otra.
Las respiraciones aumentaron.
Las voces comenzaron a susurrar todas al mismo tiempo.
“AbrAN EL CAMINO.”
Clara comenzó a llorar.
Y susurró:
“Eso no debe salir.”
Entonces la puerta gigantesca se deformó desde dentro.
Como si algo inmenso estuviera empujando.
Las luces explotaron.
Oscuridad total.
Y algo comenzó a abrir lentamente los archivadores desde el fondo de la sala.
Uno por uno.