Capítulo 6
Moor
Él debe de estar al llegar. No creo que se demore mucho —aunque tampoco podría reprocharle que lo hiciera: a él nunca se le reprocha nada—.
Estoy donde me citó; donde siempre lo hace.
Esta planta parece más lúgubre a estas horas de la noche, pero es precisamente eso lo que la hace segura para nosotros: el miedo que los demás sienten al acercarse.
«Miedo… La gente lo trata como si fuese algo malo, pero es gracias al miedo como sobrevivimos» .
Dejo caer sobre la mesa el archivo que sostengo en la mano. Se abre y saca a la luz la fotografía de otro problema con el que le toca lidiar al mundo; sus ojos grises me atraviesan desde el papel, como si ya fueran conscientes del destino que les aguarda.
Eso hace que mi sangre bulla, a pesar de la frialdad con la que corre. No merecen vivir: son distintos, raros, peligrosos… Y cada vez son más los que cometen el error de nacer.
Esta plaga debe acabar.
★ ☆ ★
De algún modo, la clandestinidad de estos encuentros se ha vuelto casi monótona, si no fuera porque simbolizan un progreso, por sutil que sea.
Nos aguardan buenas perspectivas.