ETERNAMENTE Mío (Libro 1 de la trilogía Eternamente) 35 #5
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Me bajo del coche, esperando que él lo haga conmigo.

Sin embargo, se tumba sobre mi asiento para cerrar la puerta a mis espaldas.

Un golpe seco con el que hace resonar en todo el terreno de la mansión.

Acto seguido, acelera como si la vida le fuera en ello y toma dirección a la salida.

Empiezo a gritar su nombre, pero no para.

Me adelanto unos pasos más intentando perseguirle, pero mis pulmones me frenan, mi voz se corta al intentar llamarle.

Su nombre retumba por todas las hectáreas de la mansión evocado por mis gritos, pero no surten efecto.

Noto como si algo me dijera que mirase detrás de mí, en dirección a la mansión.

Mis labios vuelven a arrugarse, mis ojos se vuelven a empañar, pero esta vez las lágrimas empiezan a terminarse dentro de mí.

Apolo se encuentra en la puerta de la mansión, de brazos cruzados, mirando hacia mí con la misma expresión de repugnancia que me lanzó hace una hora.

Sus nudillos están marcados con una sangre que lleva mi nombre.

Me percibe, destrozada, tirada de rodillas en el suelo.

Niega con la cabeza y entra en la mansión.

La puerta de la mansión que hace unos años hizo que conociera a las dos personas más importantes para mi corazón, ahora se cierra ante mí de la mano del único que puede hacer que sea la sentencia de muerte para mi felicidad.

A mi otro lado, al fondo de todo el horizonte, las luces del coche de Marco se van apagando poco a poco, tal y como lo está haciendo la relación que comenzó en aquel pasillo de la mansión y después en nuestro increíble lugar secreto.

Una vez más me encuentro en terreno de nadie, con la única diferencia de que esta vez puede que sea para siempre.

La puerta vuelve a abrirse, pero no era Apolo.

Rebeca, la madre que siempre he necesitado, la que nunca juzga, la que siempre estará cuando estés en el peor momento de tu vida, apareció en medio de mi muerte.

No dijo nada, no pidió explicaciones. Tan solo se sentó en el suelo, echándome un abrigo por encima.

Su única frase fue lo mejor que me iba a pasar esa noche: "Estoy contigo".

Apolo y Marco Montenegro. Los chicos que habían hecho de mí una mujer diferente, los chicos que me habían convertido en una mujer segura.

Marco consiguiendo que mi descontrol sobre los problemas que me ocurrían se convirtiera en control.

Apolo haciendo de mí la persona cabezota y que resiste todo lo que le pongan delante, el que me enseñó que se puede amar lo prohibido.

Ambos pasaron de ser mis hermanos a ser la atracción más peligrosa de mi vida.

Hasta tal punto de enamorarme del que siempre ha sido el verdadero amor de mi vida.

Sin embargo, por amar a uno, he acabado por destrozar al otro, aunque no solo les he destrozado a ellos.

Con todo esto pierdo lo que tanto deseé, pero de manera incorrecta.

Fallos, mentiras, decepciones. Dudas que jamás debieron estar.

Pero, al final, ¿hasta dónde se estaría dispuesta a llegar por alguien al que no debes amar?

Por mi culpa, posiblemente y con total seguridad, acabo de enterrar las dos relaciones más importantes de mi vida.

Mi vida cambió cuando conocí a los hermanos Montenegro; ya nunca volverá a ser igual. Caí en la maldición de amar a dos personas.

Marco será siempre el salvavidas que siempre estuvo, está, y espero que esté siempre a mi lado, haciendo que cada mal momento de mi vida se convierta en un momento genial. Cuidándome, protegiéndome y acompañándome todos los días de mi vida, aunque no esté físicamente.

Apolo se quedará para siempre en mí, grabado como un tatuaje a fuego, de esos que no se borran ni desaparecen, ese tipo de tatuaje que rezará eternamente en mi piel... Eternamente mío.

Epílogo

La pantalla del televisor parpadeó antes de mostrar el rótulo de «ÚLTIMA HORA» en letras rojas sobre un fondo negro. La presentadora, con gesto grave, miró fijamente a la cámara mientras un mapa de la costa oeste aparecía a su espalda.

—Conectamos en directo con la oficina federal —anunció la periodista—. Fuentes oficiales del FBI han confirmado hace escasos minutos la detención de Jack Langford. Tras una operación conjunta que se ha extendido por varias semanas, Langford ha sido puesto bajo custodia sin oponer resistencia.

La imagen cambió a un video de baja calidad, grabado con un teléfono móvil o una cámara de seguridad, donde se veía a un hombre esposado, escoltado por agentes con chalecos del FBI, subiendo a un furgón blindado.

—En estos momentos, el detenido está siendo trasladado bajo fuertes medidas de seguridad hacia San Diego, donde se espera que comparezca ante el juez en las próximas horas.

La fiscalía ya ha adelantado que solicitarán el ingreso inmediato en prisión sin fianza, dada la gravedad de los cargos y el riesgo de fuga.

El juicio de Jack Langford, que ha mantenido en vilo a todo el país, comenzará finalmente en la corte federal de San Diego.