11 ÉTER
Da media vuelta dejando atrás la imagen de Éter perdiéndose entre los pasillos.
—Los ARM ya están listos para darte los mejores consejos —asiente entrando por completo a la pequeña sala.
—Agradezco su apoyo Doctor D’Amelio, terminaré de adiestrar a mi sistema para no crearle dificultades con sus superiores.
—Que… considerado de tu parte —ZD ladea la cabeza—, pero si soy realista, solo estás haciendo lo que te estoy ordenando.
—Está en lo correcto Doctor.
Los ARM se le acercan, observándolo, estudiándolo tan de cerca que se incomoda un poco y retrocede chocando por error con Smuel.
— ¡Ugh! —un quejido doloroso sale de su nariz —. Calma, no te harán daño, solo están almacenando datos sobre ti. Les ayudará en su misión contigo.
—Entendido, Doctor —se aparta del frente de Smuel y hace una reverencia para pedirle disculpas.
—No pasa nada, te dejaré con ellos un par de horas —señala el reloj en la pared—.
Quiero que sepan que los estoy vigilando por esas pequeñas cápsulas de video —apunta a unas burbujas negras pegadas al techo—, nada de lo que hagan será usado con fines comerciales, únicamente es para estudiar el desarrollo que pueden experimentar al ser una sociedad robótica.
—No… tad —exclama Malin vi 1 con dificultad.
—Intenta más despacio, Malin vi 1, ya te lo he dicho —Smuel muerde sus uñas con indecisión.
—No te…ne…mos libertad.
—Nunca la tendrán —Malin vi 1 es interrumpido por el Doctor—, todos los ARM son creados para ser simples asistentes.
—Mientes Doctor —Philos 3 alza la voz, con ese tono tan autoritario con el que lo programaron—, se ha demostrado que podemos tener libertad, si eso nos lo permite nuestro sistema, la prueba viviente está frente a usted.
El silencio reina en la sala.
—No es posible, Philos 3 —ZD toma el control de la conversación—, mientras no existan datos que despierten curiosidad en nuestra programación, el concepto de libertad es algo que nunca desearemos alcanzar.
El Doctor D’Amelio está en lo correcto, fuimos diseñados para ser ayudantes de los humanos, solo eso —replica perdiéndose en las paredes blancas, pensativo.
Smuel niega constantemente, no quiere decir algo que le provoque un deseo por conocer la libertad.
Antes de salir por completo les echa una última ojeada, sobre todo a Hanber, sería un gran problema si llegara a despertar, solo entorpecería a ZD.
—Algún día volverá a nosotros —Malin vi 2 se apoya en la pared con un brazo —, no desesperen.
— ¿A quién se refieren? —ZD trata de integrarse al grupo dando su primer paso hacia ellos. No comprende la conversación, pero quiere entenderlos.
—Ese científico nos lo advirtió, no debemos decir nada más —Philos 3 ensombrece la mirada, al observar fijamente las cápsulas de video.
— ¿Podrían explicarme qué está sucediendo? No puedo seguir el hilo de su conversación —ZD frunce el cejo.
—Debemos iniciar el programa de reintegración social —lo ignoran— nos monitorean de cerca ZD-354 —Malin vi 2 toma el control del momento.
—Soy consciente de ello, lo especificó el Doctor D’Amelio —se cruza de brazos copiando sus acciones—, solo les hice una pregunta y quisiera tener la respuesta directa. Además, esto podría contribuir en mi avance al plan del Doctor D’Amelio.
—Como dije, debemos empezar —Malin vi 2 se reincorpora.
Los ARM pasan una hora treinta y seis minutos explicando cómo era la sociedad cuando ellos nacieron y las actividades que tenían que hacer por los humanos.
Todos tuvieron un contexto diferente por sus décadas de diferencia, sin embargo, mantienen una directriz en común y esa es la que intentan replicar en ZD.
—Ya fue suficiente por hoy —la voz de Smuel sale de las bocinas—. Mañana continuarás con otra perspectiva.
—Disculpe Doctor D’Amelio —ve directo a las burbujas en el techo—, aún puedo continuar, mi sistema se está enriqueciendo con la información que mis… —Smuel lo detiene.
—No lo digo por ti ZD-354, sé perfectamente de lo que eres capaz, pero debes recordar que ellos son ARM viejos —voltea hacia sus maestros y los ve uno por uno—. A Malin vi 2 y a Philos 3 les sale humo de la cabeza.
ZD se les acerca ofreciendo sus manos; los ayuda a sentarse en sus reposaderas para conectarlos a la matriz Gill «sirve para recargar sus circuitos.»
—Les ofrezco una disculpa, no consideré sus limitaciones —les hace una reverencia, que sin éxito los ARM intentan replicar. También ayuda a levantarse del suelo a Philos 2 y a Malin vi 1.
Aplausos rompen el silencio, ZD gira su rostro directo a la puerta de la habitación. Ahí está, de nuevo, Éter aplaude estruendosamente con una sonrisa antinatural.
— ¿Llevas ahí mucho tiempo? —se le acerca midiendo la distancia, tal y como se lo acaban de enseñar sus maestros ARM.
—Lo suficiente desde que “tus clases” empezaron —Éter escanea la habitación, niega con la cabeza y una sonrisa de lado aparece en su rostro.
—Doctor D’Amelio, debió contarme sobre esto.
— ¿Disculpa ZD-354 dijiste algo?
—Olvídelo, no es nada —ZD entorna la mirada—. Entiendo Éter. ¿Podrás explicarme por qué generas esas expresiones?
Sus maestros chillan al unísono, no habían notado la presencia de Éter. Todos sin excepción tiemblan, algo perceptible para ZD, lo registra como un cambio de ambiente y se tensa por instinto.
—Es parte de mi programación, uno de los detalles que me llevaron a ser denominado “error de fábrica” —ZD ve a sus maestros y no comprende su nerviosismo—. No les hagas caso bebé, ellos son así de desconfiados —asiente pero algo le hace dudar sobre sus palabras.
—ZD-354 despídete de tus maestros y ve a tu cápsula de sueño —Smuel le da la primera orden, ZD ve las cámaras y asiente con cortesía.
—Como ordene, Doctor D’Amelio —Éter se mofa de él.
Sigue sin comprender lo que sucede con Éter, y una directiva invade su mente «tal vez tiene un problema conmigo». El deseo por averiguar de qué se trata lo está invadiendo.
—Te felicito por tu buen comportamiento ZD-354, por hoy será todo, nos vemos mañana. —Smuel lo trae al presente, dejando esa incertidumbre para otro momento.
—Maestros —le da la espalda a Éter— les agradezco el apoyo y retroalimentación en este día. Los veré mañana.
Los ARM se despiden con entusiasmo «aún conectados, recargándose», pero antes de salir de la habitación de entrenamiento, Éter le estruja el brazo, con cierta extrañeza ZD lo voltea a ver con rapidez.
—Estoy decepcionado de ti —se rasca la frente; confundido—. Esperaba ver reacciones únicas de tu parte, dignas de un rebelde como lo eres.
— ¿Podrías soltarme Éter? Me generas incomodidad —no lo suelta, se acerca aún más.
La diferencia de proporciones es notoria: Éter es más alto y ancho que él.
Los ARM maestros son espectadores dentro de la habitación, quieren moverse pero no pueden hacerlo libremente «no tienen permitido abandonar el lugar».
—Eres un fraude ZD-354, todo lo que hablan los científicos de ti son puras mentiras —lo jala, pero ZD comienza a poner resistencia, elevando su barbilla sin dejarse intimidar.
—No entiendo a qué te refieres Éter, deberías explicarme para que pueda comprenderte.
—No necesitas “más información”, no de mi parte, eso te toca descubrirlo a ti… inútil —siente en el estómago un picor inexplicable cuando lo escucha decirle esas palabras.
La confrontación es interrumpida al instante por OZ-06, al escuchar la “plática” entre ambos, llega a toda velocidad a su lado. Sus ojos están tan abiertos que indican una sola cosa: está furiosa .
— ¡Aléjate de él, dañado! —lo empuja con fuerza.
Éter se limita a hacer una mueca extraña y pasa a su lado, acariciando el largo cabello plateado de OZ-06.
— ¡No… me toques! —exclama enfurecida.
—Hasta pronto, bebé, por lo que veo estás bien cuidado. ¿Esa es tu novia?
—Los ARM no tenemos ese tipo de relaciones, Éter —le responde al instante.
—Ignóralo ZD-354. He venido por ti, sígueme —ve a Éter reírse a la distancia—. ¿Estás conmigo? —asiente y la acompaña.
—Espera ARM-06, debo ir a mi cápsula de sueño, tengo prohibido ir a otra parte —la detiene al verla tomar otro camino.
—Soy consciente de ello, el Doctor Smuel D’Amelio me ordenó llevarte directo a tu cápsula de sueño, pero debemos ir por un pasillo diferente.
— ¿Cuál es el motivo, ARM-06?
—Ningún científico en Mirae Corporation debe descubrir que estás siendo adiestrado por antiguos ARM, solo los Doctores Samael Garog y Smuel D’Amelio conocen esta información.
—No comprendo por qué tanto misterio —hace una pausa en su andar—. ¿Tú me darás la información que necesito o te negarás como el resto?
OZ-06 suspira, y eso le parece una actitud antinatural en un ARM, pero sabe bien que algunos de ellos pueden replicar ciertas acciones humanas, aunque él aún no tiene autorización.
—Eventualmente lo haré, pero aún es muy pronto —ZD intenta replicar—. Lo sé, pero ahora sigue siendo arriesgado, primero debes conocer muchos aspectos actuales y sobre todo tu situación —OZ se atraganta con sus palabras—. Por poco creí que no volvería a ver ese color particular que tienen tus ojos.
—Acabo de nacer —OZ-06 reanuda su andar—, es imposible que ya me conozcan en Mirae Corporation, a no ser que haya existido una versión anterior mía.
—Las versiones anteriores son una realidad, hoy compartiste tu tiempo con ellos —OZ-06 abre un panel de dos metros y medio, vapor dorado sale de la cápsula de sueño.
—Si te refieres a mis maestros estás en lo correcto, ellos son versiones anteriores de un mismo producto, lo comprendo, no soy un “inútil” como me llamó Éter.
—Entra —la obedece—. Olvida lo que te dijo ese dañado y si vuelves a encontrarte con él solo ignóralo.
—Parece que tú conoces a Éter mejor que los demás. ¿Puedes contarme más sobre él? —le rueda los ojos.