Capítulo 135
E ncuentro la habitación del motel vacía y me pongo nervioso.
No me gusta no saber dónde está Clara en todo momento cuando medio mundo está intentando arrebatármela.
Los veo a través de los cristales del bar, pero antes de entrar recibo una llamada de un número muy largo.
Sé de quién se trata antes de descolgar.
Ragnar. Mi mejor amigo.
—No es un buen momento.
—¿Te he preguntado si lo era? Tenéis que largaros de donde estáis.
—¿Cómo sabes dónde estamos?
—No estáis cubriendo bien vuestros pasos. Empieza a proteger bien a Aileen, no te lo repetiré más veces.
—Ragnar…
—Hazme caso y largaos, joder. Y dile a Sam que se ponga las pilas, y que Britney empiece a ser útil y deje pistas falsas, que es lo que mejor se le da.
—Gracias por el aviso.
Cuelgo y entro en el bar con ganas de arrancarle la cabeza a alguien. Si no fuera por Clara esperaría a quien nos sigue la pista para darle el gusto de pintar la carretera con su propia sangre. Pero con ella no puedo arriesgarme.
Tengo a mucha gente cubriéndonos las espaldas. Gente turbia dispuesta a morir por mí. Kenerick no era el único con contactos. Pero aun así, admito que nuestra situación está bien jodida.
No me gusta nada la cara de miedo que tiene Clara cuando la encuentro. Miro en todas direcciones buscando a Britney, pero ella no puede ser la causa porque no está por ninguna parte. Me detengo a su lado y veo que Liam está aguantándose las ganas de llorar sin mucho éxito.
—Tesoro, siento mucho no habértelo dicho antes. No sabía cómo abordar su muerte, esperaba a que estuviéramos algo más tranquilos. Solos tú y yo —dice con la voz tomada.
¿Solos ella y Liam? Eso no va a pasar nunca.
Clara tiene la delicadeza de no llamar cabronazo degenerado al malnacido de su padre mientras lo consuela. Ni de comentarle a Liam que, si no fuera un puñado de cenizas y tuviera tumba, todos estaríamos encantados de bailar sobre ella.
— Adrien —Aileen aparta sus ojos tristes de Liam y los clava en mí.
—Sam trae la furgoneta a la puerta, Aileen ve a buscar a Britney, yo iré a por nuestras cosas a la habitación. Tenemos que irnos ya.
Nos ponemos en marcha de inmediato.