Está dentro de mí (Depredador Enmascarado 2) Capítulo 95
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Capítulo 95

L os besos de Kenerick no se parecen a nada que haya probado jamás. Ninguna droga había logrado acallar las voces del pasado, ninguna salvo él.

Pero tras descubrir lo que ocultaba en el sótano, la traición ha destapado la bañera y el agua oscura me ha anegado los pulmones.

Sonrío mientras entiende que acabo de clavarle el hacha en el costado y que no es su semen lo que salpica mis piernas, sino su sangre.

—¡Hija de puta! —ruge.

La incredulidad hace que no reaccione rápido. Su agarre en mi muñeca no supone nada para mí, llevo reduciendo a hombres tan grandes como él desde hace ya muchos años. De un rodillazo lo tumbo y me siento sobre su regazo.

—He visto el sótano.

El sótano con las cadenas.

El sótano con la jaula.

A Nathalie no le gusta. No, no le gusta.

Nathalie está muy dolida.

—Puedo explicarlo —dice cabreado cuando pongo el filo del hacha contra la garganta.

—¿Pensabas encerrarme? ¿A mí? ¿Después de todo…? —oigo mi risa aunque no me hace gracia.

A Nathalie sí.

Ella me advirtió que no me fiara de nadie.

Que nunca podría fiarme de nadie.

Sí que lo hice.

—No pensaba encerrarte a ti, Chloe. Solo a Nathalie. ¡Escúchame!

—Pensabas encerrarme allí después de matar a Clara. —Ladeo la cabeza oyendo su voz como un murmullo por debajo de la mía—. ¿Usarme como tu juguete sexual tal vez? ¿Convertirme en la pequeña Mary, jefe?

—¿De qué estás hablando?

—Creí que eras diferente a todos.

Gruñe de rabia, de dolor, y yo sigo sonriendo. Pero no estoy nada contenta.

Una muerta no perdona. Una muerta no necesita respirar, ni tampoco un corazón. Si el mío le pertenece, solo hay una cosa que pueda hacer.