Está dentro de mí (Depredador Enmascarado 2)
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Capítulo 94
M i rabia llega más arriba que las putas llamas cuando llego al piso de abajo y no veo a Clara por ninguna parte. ¡Juraría que la había escuchado aquí!
Si Damon no nos hubiera interrumpido, le habría dado la generosa dosis de veneno y encontrarla sería mucho más fácil. Mataría a ese cabrón de nuevo si no estuviera ya muerto.
El matrimonio ha sido un trabajo largo y tedioso, pero hoy voy a conseguirlo todo. Esta noche nadie se interpondrá en mi camino.
Mi mal humor amaina cuando la encuentro… a ella, soltando un brazo carbonizado en el suelo. Va subida en los tacones rojos de corazones y lleva puesto el vestido hecho jirones. Sigue estando buenísima, aunque la prefiero desnuda.
—Nathalie —sonrío de lado y ella me corresponde.
Me pone verla manchada de sangre.
Los cadáveres de Verónica y Damon a sus pies también le favorecen horrores.
—Señor Ashcroft —se pasa el hacha a la mano derecha, dejando libre la izquierda. Luego desvía los ojos por el largo de la herida de mi mejilla mientras se acerca—. Me gusta.
—Y a mí me gusta tu iniciativa del hacha. Dime, ¿la has visto?
—¿A Clara? —hace una mueca que le baja las comisuras de los labios—. No.
Se acerca hasta que su escote, su olor y ella al completo me hacen perder la concentración unos segundos.
—Qué buena estás, joder —gruño.
—Nathalie quiere jugar —sonríe más y pasa la lengua por mi labio inferior despacio, como si me degustara.
Sus dedos acaban en mi mejilla, junto a mi herida, y por sorpresa se hunden en ella agrandándola. Haciéndome mucho daño.
—¡¿Qué crees que…?!
—Yo también quiero marcarte —lleva los dedos hasta su lengua y los limpia.
No puedo evitarlo.
La atraigo hacia mí con brusquedad, asco, odio y anhelo, y le abro la boca deseando que escupa en la mía. La saboreo tocándole el culo y frotándola contra mi repentina erección porque no sé tenerla cerca y no empalmarme.
Es mi puta perdición y la devoro porque no sé comérmela de otra manera que no sea con ansia y lascivia.
Le meto la lengua tanto como puedo y la sangre resbala por mi mejilla cuando más abro la boca, pero no me importa. Nada en absoluto. Porque ella vale la pena. Porque Chloe…
Doy un respingo y suelto un alarido roto cuando noto el latigazo de dolor rabioso en el costado.
El filo del hacha se hunde en mi piel.