Escape Room Capítulo 2
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Capítulo 2

—¡Bienvenidos! —dice el hombre, y su voz inunda toda la habitación—. Soy el anfitrión y habéis sido elegidos para salvar el mundo.

Parece la clase de persona que podría presentar un telediario, muy elegante, con las facciones perfectamente proporcionadas.

Las paredes del vestíbulo se han transformado en una pantalla multimedia y el anfitrión nos está mirando desde todas las superficies.

Su pelo corto y oscuro está salpicado de pinceladas grises y la preocupación se le marca en las arrugas de la cara.

—Sois la última esperanza de la humanidad —continúa—. Rezo para que tengáis éxito allí donde nosotros hemos fracasado.

Parece como si fuera el fin del mundo, pero no puedo evitar sonreír.

Los juegos de este tipo siempre empiezan así.

El game master cuenta la historia y explica lo que hay que hacer para ganar.

Eso puede ir desde entrar en la cámara acorazada de un banco para robar un valioso tesoro a examinar un laboratorio científico en busca de una fórmula secreta.

Todas las escape rooms tienen su propia misión.

Y ahora nos contará lo que debemos hacer para salvar el planeta…

Contemplo a los demás, cuyos rostros están iluminados por la luz de la pantalla.

Ibrahim observa con atención al anfitrión, con la cabeza ligeramente ladeada, mientras que, a su lado, Oscar permanece con los brazos cruzados sobre el pecho.

Adjoa me dedica una sonrisa de entusiasmo cuando se cruzan nuestras miradas y, después, hace un gesto con la cabeza hacia Min.

Al seguir la dirección de sus ojos, veo que esta ha sacado una libreta de algún sitio y está garabateando a toda prisa mientras el anfitrión sigue hablando.

—Necesitamos que encontréis la Respuesta.

En mi cabeza, «Respuesta» comienza por letra mayúscula, como el titular de una noticia que se desplazara por la parte inferior de la pantalla.

«Encontrad la Respuesta. Salvad el mundo. Encontrad la Respuesta. Salvad el mundo. Encontrad la Respuesta. Salvad el mundo».

—Lo único que necesitáis para conseguirlo está escondido dentro de El Escape.

Los acertijos que halléis y los desafíos a los que os enfrentéis quizá parezcan imposibles al principio, pero para vosotros nada lo es.

Mirad a vuestro alrededor con atención. Todo forma parte del juego.

Usad vuestra mente para encontrar la Respuesta.

Es lo que necesitáis para salvar el mundo.

Min levanta los ojos de la libreta.

—Si quieres que encontremos la Respuesta —dice—, necesitaremos que nos hagas alguna pregunta.

Pensaba que era un vídeo pregrabado, pero el anfitrión hace una pausa y dirige la mirada hacia Min.

—Tenemos demasiadas preguntas —confiesa, negando con la cabeza, triste—. Y hay muchas más que nos hacemos cada día. Preguntas urgentes, de las que valen mil millones de dólares, pero ahora mismo todo se reduce a una cuestión de tiempo. El reloj no deja de avanzar. La cuenta atrás ya ha comenzado.

En la pantalla, los ojos del anfitrión, de un gris pedregoso, parecen centrarse en los míos.

—Encontrad la Respuesta —suplica—. Encontrad la Respuesta antes de que sea demasiado tarde.

No sé qué quiere decir. Sus frases parecen acertijos, pero se supone que eso es lo que se me da bien: resolverlos. Antes de que pueda empezar a darle vueltas a la cabeza, oigo que Oscar interviene:

—Encontrad la Respuesta, salvad el mundo, bla, bla, bla. —Chasquea los dedos y el ruido retumba por la habitación—. ¿A qué estamos esperando?

Se oye un sonido metálico y chirriante, y la cara del anfitrión se divide en dos.

Oigo cómo Adjoa ahoga un grito de sorpresa cuando las pantallas que forman las paredes se deslizan para revelar una puerta abierta.

Ese debe de ser el camino a la primera sala de la escape room , el lugar donde empieza el juego de verdad.

Más allá de la puerta, la sala está totalmente a oscuras, pero Oscar ya se está adentrando en ella. Las paredes curvas del vestíbulo ahora vuelven a reflejar colores mientras unas flechas se desplazan por ellas para mostrarnos por dónde continuar.

—Controlaré todos vuestros movimientos —dice el anfitrión, cuya voz incorpórea flota libre, al mismo tiempo que Ibrahim, Adjoa y Min siguen a toda prisa los pasos de Oscar—.

A medida que avancéis por El Escape, os acercaréis a mí.

No deis nada por sentado. Cuestionadlo todo.

La Respuesta puede estar en los lugares más inesperados.

Me apresuro a alcanzar a los demás y me adentro en la oscuridad de la sala. Es hora de salvar el mundo.