Escándalo en Hollywood 53. Hayden
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53. Hayden

Hayden

L a canción —«Bumpy Ride»— arranca y, tras permanecer unos segundos de pie, inmóvil bajo los focos, Sofía sujeta el palo con una mano y da algunos pasos, vacilante.

La seguridad de hace unos instantes parece haberse disipado: me imagino que debe de estar pensando cuán estúpida ha sido la decisión que acaba de tomar.

Mueve levemente los hombros al ritmo de la música, como si estuviera intentando familiarizarse con el escenario, sin dejar de mirar al suelo, intimidada.

Desde que la conozco, Sofía nunca me ha parecido tímida.

No pasa mucho tiempo hasta que desde la pista el público empieza a silbar, a abuchearla y a gritarle: «¡A ver si te mueves!»; lo cual resulta muy poco alentador. Y ella reacciona poniéndose aún más rígida.

Desearía bajarla de allí, pero, como la conozco, sé que nunca me lo perdonaría.

Sin embargo, no puedo aceptar que se humille de ese modo.

Tengo una idea, no sé si funcionará, pero vale la pena intentarlo.

Me levanto y voy hacia el disc jockey .