Eres mi maldita pole position (North Star 9) Capítulo 6 8
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Capítulo 6 8

Lina Dimettri

Noto unas punzadas molestas en la cabeza cuando llegamos a la vuelta veintisiete, sí, pero rezo para que no sea nada. Estás bien, respira. Mamá ha debido cuidarme mucho desde el cielo porque estos últimos días las cosas no podrían haber ido mejor.

Voy P3, acechando a Alök. Ya saboreo la segunda posición a menos de dos segundos. Me revuelvo en el asiento un poco intranquila, convenciéndome de que todo va a salir bien, que mi cadera está bien, que todavía queda mucha carrera y que yo voy a poder correrla. Respira, Lina. Tú puedes.

El viento de Zandvoort me golpea por la izquierda en la recta y lo compenso por instinto. Alasdair y yo hemos estudiado este circuito cada noche y mis manos ya saben exactamente lo que tienen que hacer.

—Interval Alök, 1.9 —dice JJ.

—Recibido.

—¿Cómo sientes los neumáticos?

—Están bien.

Y es cierto, todo está bien, es perfecto.

Pero nada es perfecto mucho tiempo.

Percibo algo extraño antes de que ocurra. Durante una fracción de segundo el coche no responde como debería. Mi corazón reacciona igual a cuando estoy dormida, me doy la vuelta y estoy a punto de caerme de la cama. Pero no es más que un susto, ¿verdad?

—¿Lina? —pregunta JJ.

El motor hace un sonido que no había oído nunca.

No es un petardeo, es algo seco, de engranaje, y de repente el volante se convierte en mera decoración.

Intento reducir la velocidad, pero los pedales tampoco responden.

Entro en la curva peraltada de Zandvoort a demasiada velocidad. La vida se me escapa de las manos.

—Alasdair. —Es lo único que tengo tiempo a decir porque al salir de la curva el coche salta por los aires.

No era la primera vez que mamá no llegaba a ver una de mis carreras.

No pensé que pudiera estar muerta.

No pensé que fueran a decírmelo cinco minutos antes de tener que salir a pista.

Vi cómo mi mundo se hacía pedazos antes de que lo hiciera el coche que conducía y mi cuerpo con él. Qué crueldad.

Esto es peor, mucho peor. Yo le quiero y él me quiere a mí. Y voy a abandonarlo.

El motor explota antes de que nos rompamos contra el asfalto. El impacto es un déjà vu demoledor. Solo siento dolor hasta que una décima de segundo después, ya no siento nada.