Capítulo 19
La encerré en la habitación y volví al salón, donde me encontré con Esteban en el mismo sitio.
—¿Ya se ha dado cuenta de que la estaba utilizando?
—No iba a tardar mucho. —Me encogí de hombros.
—¿Y ahora qué pasa?
—Esperaremos a que los Velásquez vengan a buscarla. —Me acerqué a una nevera pequeña y cogí una botella de cerveza —. ¿Quieres?
Esteban negó con la cabeza.
—¿Crees que tenemos suficientes hombres para enfrentarnos a ellos?
—¿Tienes miedo? —Lo miré con seriedad.
—No, jefe. —Tragó saliva.
—Entonces, ¿cuál es el problema?
—Es un error subestimar a los Velásquez. Siguen siendo el mayor cártel de México.
—No por mucho tiempo.
—Aun así...
—¿De qué lado estás, Esteban?
—Del de tu jefe, siempre.
—Genial.
Volví a dar un sorbo a mi cerveza y me alejé de él.
Era ridículo dejar que la fama de los Velásquez nos intimidara. Ya les había tenido miedo antes, pero sería yo quien se convertiría en un monstruo en sus vidas. Alguien a quien temer.
Me quedé junto a la ventana un rato, observando el exterior mientras avanzaba la madrugada. Mis hombres estaban distribuidos por el perímetro de la casa, esperando a que llegaran nuestros visitantes.
Lo único que no sabía era cuánto tiempo tardarían en aparecer, y eso ponía a prueba mi ansiedad.