CAPÍTULO DIECISIETE
DARCY
¿Cómo podía funcionar un hotel sin acceso a internet de alta velocidad, un buen sistema inalámbrico y excelentes programas informáticos?
Darcy estaba lista para sumergirse en los problemas de TI tanto del hotel como de la casa.
Aunque no tenía tantas ganas de seguir en contacto con sus antiguas compañeras de piso como había pensado —no después de cómo habían salido las cosas en Florida—, sin acceso a internet se sentía perdida.
Animada por Sheena y Regan, llamó a un amigo de Brian para que la ayudara a instalar un sistema inalámbrico tanto en la casa como en la oficina del hotel. Chip Carson sonaba por teléfono como el típico friki poco comunicativo, pero aceptó pasarse por el hotel en uno o dos días.
Hasta que pudiera reunirse con Chip, Darcy pasó el tiempo ordenando la oficina y revisando archivos. El anterior encargado había dejado un montón de papeles inútiles de un restaurante que existía antes de que Gracie se hiciera cargo. Los que pensaba que podrían interesarle a Sheena, los apartaba.
Cuando Sheena vio lo que estaba haciendo Darcy, se unió a ella.
—Buena idea poner esto en orden. Así podremos trabajar aquí todas de vez en cuando.
Juntas, limpiaron los dos escritorios de madera, vaciaron los cajones e hicieron lo posible por poner orden en los archivos.
—Ahora necesitamos material de oficina —dijo Sheena.
—Haz una lista y voy a por él —dijo Darcy.
—Entre el bazar y algunas otras tiendas de por aquí, deberíamos poder conseguir casi todo a buen precio. Esta vez usaremos tu dinero —dijo Sheena con una sonrisa desafiante—. Al menos hasta que podamos hablar con el abogado sobre el reembolso.
—Vale, los compro yo, pero luego no te quejes si no es exactamente lo que quieres. Y que Regan ponga para la compra.
—Trato hecho —dijo Sheena—. Acuérdate de guardar los recibos. Después de reunirme con el Sr. Gatto, sabré si el dinero que nos han dado, si es que nos han dado algo, tiene que destinarse a gastos de manutención.
—Si los ciento cincuenta mil que nos dejó Gavin para el hotel incluyen nuestros gastos de manutención, será mucho más difícil poner en marcha el proyecto —Darcy suspiró desde lo más hondo—. Esto es un maldito desastre.
—Iremos paso a paso —dijo Sheena—. En cuanto tengamos algunas habitaciones listas, limpiemos la recepción y controlemos las finanzas, deberíamos empezar a generar ingresos. Aunque va a ser complicado durante un tiempo.
Darcy y Sheena cruzaron una mirada preocupada. Era una partida que bien podrían perder.
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Darcy estaba metiendo a «Gertie» en el garaje cuando vio un Jeep Wrangler azul descapotable que entraba en el aparcamiento cercano.
Cogió sus paquetes del asiento trasero del Cadillac y observó a un chico alto, joven y fornido, de pelo castaño, salir del coche y dirigirse hacia la oficina.
Con sus pantalones cortos y su camiseta, estaba. .. bueno... para comérselo.
—¡Eh! ¿Puedo ayudarte? —dijo Darcy, intrigada.
Él se detuvo y se dio la vuelta.
—He quedado con alguien.
Darcy se fijó en la funda de portátil que llevaba.
—¿Eres Chip?
Una amplia sonrisa le iluminó la cara. Se subió las gafas de sol a la cabeza y la observó con unos ojos azules brillantes.
—Sí. ¿Tú eres Darcy?
Ella sonrió.
—Sí. Te esperaba un poco más tarde.
—Terminé otro trabajo antes de lo que pensaba —de pronto pareció fijarse en los paquetes con los que ella hacía equilibrios—. ¿Necesitas ayuda?
—Gracias, me vendría genial —Darcy le pasó dos de los cuatro paquetes que llevaba—. Vamos dentro.
Chip la siguió hasta la oficina y, aún con los paquetes en las manos, echó un vistazo alrededor.
—Nunca había visto escritorios de madera antiguos como estos. Molan mucho.
—Bueno, es lo que había cuando mi tío compró este lugar —dijo Darcy—. Espero que algún día podamos cambiarlos.
—¿Gavin Sullivan era tu tío? Me lo preguntaba cuando oí tu nombre. Él y yo habíamos hablado de instalar un sistema inalámbrico aquí. No debería llevar mucho tiempo. Todavía tengo los esquemas. Podemos hablar de routers y esas cosas, y luego te pongo en contacto con un distribuidor de ordenadores.
Darcy dejó las bolsas en el suelo junto al escritorio que iba a usar.
—¿Tienes experiencia con sistemas de inventario, ventas de restaurantes y esas cosas?
Él asintió.
—Instalé el sistema temporal de punto de venta para Gracie's. Gavin y yo íbamos a seguir trabajando en ello, pero murió. Me dijeron que no tocara nada más hasta que se resolviera la herencia. Supongo que tú formas parte de todo eso.
—Sí, lo soy. ¿Cuánto tiempo puedes dedicarnos?
Antes de que pudiera responder, Regan apareció en la puerta.
—¿Interrumpo? Quería enseñarte una hoja de inventario que he hecho para el mobiliario, Darcy. Acabo de empezar con el proyecto, pero quería saber si te parece que tiene sentido.
—¿Quieres que le eche un vistazo? —dijo Chip—. Estoy trabajando con Darcy en este tipo de cosas —explicó rápidamente.
—Vale —Regan le pasó el papel a Chip y lanzó a Darcy una mirada interrogante.
—Regan, este es Chip Carson, el informático que va a instalarnos el sistema inalámbrico y varios programas —Darcy se volvió hacia Chip—. Y esta es mi hermana, Regan Sullivan.
Chip sonrió y enseguida volvió a concentrarse en la hoja.
Darcy no pudo disimular lo mucho que le divertía ver la cara de sorpresa de Regan ante la indiferencia de Chip. Regan estaba acostumbrada a que los tíos cayeran rendidos a sus pies. Y con esos shorts cortísimos y el top de cuello halter que llevaba, la mayoría se habrían puesto de rodillas.
Chip levantó la vista de la hoja.
—Buen trabajo recogiendo la información que necesitas. Puedo ayudarte a montar una hoja de cálculo que sume los números automáticamente. Podrás clasificar los muebles por estado, estilo, lo que quieras.
—¿En serio? —Regan sonrió de oreja a oreja.
—Antes de que hagas eso, Chip, necesitamos fijar una hora para instalar esos sistemas inalámbricos. Y necesitamos un presupuesto —dijo Darcy.
—Si es demasiado caro, puede que tengamos que aplazar lo de la casa —dijo Regan—. Pero esperamos poder hacer las dos cosas.
—Os haré un buen precio, seguro —dijo Chip antes de volverse hacia Darcy—. ¿Qué tal si quedamos mañana a primera hora? Traeré las especificaciones y elaboraremos un plan definitivo. —Sacó el móvil—. Lo apunto en el calendario. Ahora será mejor que vaya a ver a mi chica.
Cuando Chip se marchó, Regan se dejó caer en una silla de escritorio.
—¡Vaya! Lástima que ya tenga novia. Apenas se fijó en mí.
—¿Y eso te molestó? —dijo Darcy sin poder evitar un tono burlón.
—¿Molestarme? ¡No, me encantó! Y encima pensó que hice un buen trabajo con el inventario. —Regan suspiró—. Ese es el tipo de chico que busco.
—Yo busco a alguien como Brian —dijo Darcy, abanicándose la cara.
Regan hizo una mueca.
—Nos vemos en casa.
Darcy observó a su hermana marcharse y se dio cuenta de que la chica que creía conocer no existía.
¿Por qué no había sabido lo infeliz que era Regan con su reputación de guapa pero tonta?
La verdad era que Regan era muy inteligente, pero todo el mundo la había juzgado solo por su belleza.
¿O acaso ella, como el resto de su familia, simplemente había encasillado a Regan en ese papel sin pensar en cuánto le dolería?