Ella Busca Placer
Ella busca placer, busca lujuria, su sexo palpitante busca ser penetrado por un miembro viril grueso y lo suficientemente fuerte para hacerla gemir hasta la saciedad, su mente vuela en las tardes de aburrimiento, hacia encuentros sexuales que ella desea tener y hacer realidad,
sus delicados y puntiagudos senos, quieren ser besados, lamidos por una lengua retorcida y pasional, sus nalgas aterciopeladas y suaves quieren sentir cerca la erección del hombre de turno, solo busca coger, ser cogida, penetrada lo más fuerte que se pueda, para ella no hay puntos intermedios,
lo quiere todo, quiere sentirlo todo dentro de ella, sentir su calor, su movimiento, su textura, su vientre ansia fuego, fuerza, que la domen la hagan sentir mujer.
Moverse encima de él, es su deseo más profundo, sentir ese frio placentero en su vientre, sentirse sucia, saborear el sabor a la vez ácido y dulce del sexo descontrolado, sentirse viva, deseada, su pecho se agita al ver como aquel ser se acerca lentamente y lame sus pies, piernas, su sexo,
esa lengua viril, suave y gruesa se posa y pasea por su sexo húmedo y excitado, pronto él logra ponerla en el justo momento en que ella ansia ser penetrada por su carnoso y venoso miembro de forma absoluta, quiere sentirlo, ser de él.
Su lengua y labios quieren sentir la tibiez de su semen dulce, sentirlo de igual forma en su interior, sentir placer, morbo, quiere sentir su sexo envuelto en un éxtasis de lujuria, que aquel hombre la hiciera suya, su lengua y sus manos recorrieran todo su cuerpo,
dejando crecer el deseo hasta explotar en un estruendoso orgasmo y allí ser tomada por sus manos ásperas y fuertes, y ser cogida fuertemente, sentir su miembro latiendo dentro de ella, recorriendo cada centímetro de su interior, las embestidas casa vez más agitadas.
Sufre cada vez que el encuentro acaba, no quiere que el sexo nunca termine, tiene hambre de placer de pasión, de éxtasis, es una mujer letal, se viste de seducción y versatilidad, con silencio y serenidad se apodera del deseo de todo aquel hombre que abra su apetito carnal, quiere más y más,
coger hasta la saciedad, por ello no tiene descanso, no quiere tenerlo, quiere sentir y hacer sentir, ser toda una puta, hacer cosas inimaginables que le brinden a su alma el nivel de candor que desea.
Ella solo tiene algo que decir cada vez que en el sexo se le mira a los ojos, ella solo dice dame más, mas, gime desinhibidamente, ella es fuego y hasta el momento no habido nadie que la apague, ¿podrás tú?