En la Raya (DC Jake Tanner 2) Capítulo 31
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Capítulo 31

CAMBIO DE JUEGO

L ester se limpió. Acababa de masturbarse por tercera vez en las últimas dos horas.

Y cada vez estaba siendo más dolorosa que la anterior.

Pero estaba tardando más en eyacular. Y eso era lo que quería.

Necesitaba aumentar su resistencia sexual.

Quería prolongar el momento antes de la eyaculación, haciendo que durara tanto como fuera físicamente posible.

Lo de Jessica Arnholt y Jessica Mann se había acabado demasiado rápido.

Había estado demasiado excitado con ambas.

Y ahora que tenía al segundo puesto pisándole los talones, sentía la presión.

Iba a necesitar más puntos si quería mantener su supremacía.

El sistema de puntuación era sencillo: cuanto más aguantaras, más recibías.

Obviamente, todo dependía del tipo de acto sexual que estuvieras cometiendo, pero Lester llevaba en esto el tiempo suficiente para saber qué tenía que hacer para obtener el máximo número de puntos sin dejar de disfrutar y sintiéndose cómodo con el resultado.

Aunque eso significara que no pudiera orinar bien sin que le escociera, Lester estaba decidido a hacerse aguantar tanto como fuera posible.

Su pene se curaría, pero su dignidad y su orgullo no se recuperarían jamás.

Poco después de unirse a La Comunidad y haber disfrutado de la Comunión con unos cuantos miembros, había intentado tratar aquello como un juego, un entrenamiento; una situación en la que o lo daba todo o no daba nada en absoluto. No había término medio.

Lester tiró el pañuelo al váter, se lavó las manos y regresó a su ordenador portátil.

Llevaba todo el día buscando a otra Jessica.

Pero La Comunidad no le estaba sirviendo de mucha ayuda.

Aunque había un puñado de otras Jessicas, su apariencia era demasiado distinta, demasiado alejada de la original.

Y no estaba dispuesto a sacrificar los puntos —y la adoración por sus recién descubiertos deseos— por alguien que tuviera un aspecto completamente diferente.

No importaba lo cerca que estuviera el segundo puesto.

No, la tercera Jessica tenía que ser alta, delgada, morena y de ojos castaños.

Cualquier otra cosa no serviría. El juego acababa de cambiar. Él también lo haría.

Poco a poco se estaba enfureciendo. Pasaba un poco de la hora de comer y tenía el portátil abierto en la tabla de clasificación.

Las actualizaciones en directo se filtraban cada vez que el servidor se refrescaba, cada diez minutos.

Y en las últimas cuatro horas, el segundo puesto había logrado ganar otros quinientos puntos.

La distancia se reducía. Y el tiempo se agotaba.

Necesitaba ampliar sus horizontes. Ir más lejos. Incluso si eso iba en contra de las reglas y condiciones de la liga. Si iba a demostrar su valía ante S, tendría que actuar por su cuenta, encontrar a alguien fuera del círculo.

Cogió su jersey del respaldo de la silla y salió, acomodándose el pene contra la pierna. Sabía perfectamente a dónde ir.