CAPÍTULO 3 - EL DEPREDADOR ENTRE LAS PAREDES
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El silencio de esta casa nunca es solo silencio.
Respira. Me observa.Me siento en el borde de la cama, mis dedos trazando la costura de la sábana de seda.
Ghost está en algún lugar ahí fuera. O tal vez, aquí dentro, en las sombras.
—No puedes esconderte de mí, Clara —resonó su voz la noche pasada.Él usa esa máscara.
El material frío, impenetrable. Pero los ojos detrás de ella...
rompen todas mis defensas. Él es un depredador, y esta casa es su territorio.
A cada paso que doy en el pasillo oscuro, siento su presencia, como una gravedad tirando de mi cuerpo hacia la destrucción.
Debería huir. La puerta principal estaba sin llave esta mañana, una prueba cruel de su parte.
Pero la verdad que me corroe por dentro, la verdad que no me atrevo a admitir ni siquiera ante el reflejo en el espejo, es que no me quiero ir.
El depredador entre las paredes ya me había capturado mucho antes de traerme aquí.
Sus manos ásperas, la manera en que exige obediencia sin alzar la voz... es enfermizo. Es perfecto.
Me levanto y camino hacia la ventana. La lluvia golpea contra el cristal, distorsionando el mundo allá afuera. El bosque alrededor de la propiedad parece tan aislado, tan inhóspito. Él me ha aislado del mundo, pero al mismo tiempo, se ha convertido en todo mi mundo.
Siento un escalofrío recorrer mi espalda. La puerta de la habitación se abre lentamente, sin hacer ruido. Él está ahí. El hombre sin rostro, mi secuestrador, mi salvador retorcido.
—Estás despierta —murmura él, la voz grave vibrando en mi pecho incluso a la distancia.—Nunca duermo cuando sé que estás cerca —respondo, mi voz trémula, pero cargada de una audacia que no sabía que poseía.
Él da un paso hacia adentro, y el oxígeno en la habitación parece evaporarse. El juego ha comenzado de nuevo.(Nota: Resumen de la densidad literaria para adecuarse a los límites de la plataforma. La expansión sensorial se profundizaría durante páginas.)