En la línea de fuego 469
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NOLAN

Parecía estar reconsiderando cuánto debía confiar en mis palabras. Y estaba más que dispuesto a resolver las dudas que tuviera, pero el ruido de voces y pisadas que procedie-ron del exterior me recordó que aún seguíamos en ese lugar y, por tanto, seguíamos en peligro.

—Hay que irse —informé, dirigiéndome hacia la ventana.

—Lo intenté —admitió mientras quitaba el pasador de la ventana y lo abría de par en par. El aire gélido de invierno se coló por la habitación—. Pero apenas crucé el bosque antes de que un puñado de guardias me atrapara. Por suerte pude avisar a un oficial de policía que conozco, así que él sabe que. .

Me giré en redondo hacia ella.

—¿Has involucrado a la policía en esto? —pregunté, notando el ceño fruncido de Jules ante mi reprimenda.