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Todavía me acordaba de esa pequeña. Apenas tenía cinco años cuando desapareció, y aunque nunca llegué a conocerla, Landon siempre me hablaba muy bien de ella. Decía que era muy inteligente para la edad que tenía, y que siempre mostraba asombro ante el mundo que la rodeaba. Él estaba convencido de que era una niña muy especial. Y, bueno, teniendo en cuenta que Landon era su hermano, yo también lo creía.
Después de su desaparición, la familia de Landon quedó devastada. La búsqueda no condujo a ninguna pista sólida, y con el tiempo, el caso se cerró sin resolverse. Habían pasado varios años desde aquel trágico episodio, pero Landon aún llevaba consigo el peso de la pérdida. A veces, en la comisaría, lo pillaba con la mirada perdida en recuerdos que aún le dolían. Pero siempre que le preguntaba si estaba bien, nunca reconocía el dolor que en realidad sentía.
—Han pasado muchos años —admití—. Pero si hay algo que me ha enseñado mi trabajo, es que nunca debes dar por hecho algo.
Mi mirada se cruzó con la de Marlon, que le había tocado ser uno de los guardias de seguridad durante la excursión.
Caminaba unos pasos por delante de nosotras, observando a todos los internos con atención. Supuse que desconfiaba de todos nosotros, como si cualquiera fuese a escaparse. Lo cierto es que ganas no me faltaban.
No le había contado nada a Lexi sobre lo que vi en ese ordenador. Sin pruebas contundentes, no iba a creerme. Tenía que encontrar una manera de volver a esas oficinas y enviar a Foster esos documentos.
Continuamos nuestra caminata en silencio, cada una perdida en sus pensamientos mientras nos adentrábamos más en el bosque. La luz matutina del sol se filtraba a través de los altos pinos cubiertos de nieve, creando destellos mágicos 340
de un blanco pulido.
Siempre me había gustado el paisaje que ofrecía un bosque cubierto de nieve. Cada rama estaba decorada con un manto de nieve que crujía suavemente con cada ráfaga de viento. El aire fresco y nítido nos envolvía, haciendo que ca-da inhalación se sintiera liberadora.
Lexi rompió el silencio, volviendo al tema anterior.
—Siempre me pareció extraño que Nolan Jenkins llegara al pueblo justo antes de que ella desapareciera. Y no fue la única, después empezaron a desaparecer más chicas. Algunas siguen sin aparecer, y otras ya han encontrado sus cuerpos. Solo espero que si un día aparece el cuerpo de Anne, sea con vida.
Era una sospecha que había cruzado mi pensamiento más de una vez, pero sin una evidencia tangible, no podíamos acusar a alguien sin más.
—Es una coincidencia, Lexi. No podemos basar nuestras sospechas solo en eso.
—¿Por qué te empeñas tanto en protegerlo?
Me detuve en seco y la observé detenidamente, tratando de entender de dónde venía su desconfianza.
—¿De verdad crees que lo estoy protegiendo? —pregunté, incrédula.
—Solo digo que, a veces, confiamos demasiado en nuestro trabajo y perdemos de vista nuestra intuición. Puede que no haya pruebas concretas, pero siempre he creído en la energía que emana de las personas. Y la de Nolan. . no sé, siempre me ha parecido inquietante.
Desvié la mirada, y entonces fue cuando vi a Nils acercarse a nosotras.
—Ey, chicas.