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Esa mañana me sentí con más ánimos para hablar con Foster.
Me puse el pinganillo en la oreja y esperé pacientemente a que me contestara.
—Investigadora Miller, me alegro de que haya vuelto.
Hacía tiempo que nadie me llamaba así. Sentí como si estuviera retrocediendo en el tiempo, recordando los días en que mi trabajo como detective eran normales.
—Le prometí que no le defraudaría.
—Y no lo ha hecho —respondió—. Entendemos su situación, y admiramos la fuerza de voluntad que está teniendo.
La agente Collins me contó que estuvo en enfermería. ¿Có-mo se encuentra?
—No se preocupe por eso, solo fue un golpe.
Recé para que no me preguntara más detalles, pues teniendo en cuenta que su especialidad era detectar mentiras y la poca habilidad que estaba teniendo últimamente en ocultar la verdad, iba a terminar descubriéndome.