En la línea de fuego 7
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Nunca lo había visto tan furioso. Emanaba furia de sus oscuros ojos, y apretaba sus puños con tanta fuerza que las venas de sus brazos parecían a punto de explotar tras el uniforme policial.

Foster le hizo un ligero movimiento con la cabeza a Lexi para que se marchara. Esta asintió y cerró la puerta antes de irse.

—Le garantizo que dispondrá de la protección que sea necesaria —continuó el inspector—. No correrá ningún riesgo.

—¡Desde el momento en que ponga un pie ahí la estaréis poniendo en peligro!

—Haremos todo lo que esté en nuestra mano para protegerla. Si la descubren, la sacaremos lo antes posible.

—Si la descubren, van a terminar con su carrera laboral

—corrigió—. ¡Van a destruir su maldita vida por un caso que nadie ha sido capaz de resolver en años!

El inspector miró a Landon con aire aborrecido, como si estuviera acostumbrado a lidiar con ese tipo de discusiones con él.

—Bueno, al fin y al cabo, las investigadoras privadas como la señorita Miller a menudo se enfrentan a situaciones. .

complicadas. Muchas veces, lo que hacen puede bordear la legalidad, pero es necesario para desentrañar la verdad y llevar a los criminales ante la justicia. Es peligroso, pero es parte de la realidad de su profesión.

Landon tensó la mandíbula, porque en el fondo sabía que tenía razón.

—Si tanto interés tiene en ese puto asesino, ¿por qué no va usted mismo a ese manicomio? ¿Por qué tiene que ser Jules la que se meta en este lío?

—Porque, que yo sepa, es su trabajo.

—¡Pues archive el caso!