EL ANCIANO, EL JOVEN Y LA ENFERMERA #11
- Pronto lo entenderás, ahora te ruego que te calmes y me digas cómo murió Samuel.
-por primera vez mostraba encontrarse disgustado, en su rostro la expresión duró un segundo, pero fue suficiente.
¿Por qué esa necesidad de saberlo?, pero lo quería saber tanto como yo quería saber sobre el hijo de Killian-
- Está bien te lo diré, pero antes quiero que me contestes una simple pregunta.
- Pregunta, cariño.
- ¿Quién es la madre del hijo de Killian?
- Al fin te has atrevido a preguntar, su madre es Aihbill.
- No estamos avanzando, abuelo. De verdad que me estás cansando, yo no tengo nada que perder, no hay nada que me ate o tema perder.
- Tu madre o el intrépido Pierre o el pequeño que adoptaron, por ejemplo.
- Ellos están a salvo de ti.
- En Washington, ¿de verdad piensas que Pierre, aunque trabaje para el gobierno americano, puede conmigo? si quiero que desaparezcan lo harán, no me obligues a hacer algo que no quiero Luisa, creo que estamos demasiado ofuscados, es mejor que sigamos mañana, buenas noches.
Me levanté y me fui. Sus tentáculos eran más largos de lo que pensaba, debía comunicarme con Pierre, pero como podría hacerlo, debía hablar con Betty, para que ella llamase a Pierre y los pusiera bajo aviso, pero ¿cómo podría contactar a Betty?
Pensando lo que habíamos hablado, me quedé dormida. Dormía sin soñar, cuando en la penumbra apareció Killian, los tambores, las gaitas, tocaban la marcha de Brian Boru, despierta Luisa, me dijo.
- ¿Killian?
- Luisa vete de aquí, coge tus cosas ahora mismo, no podré contenerlo, vete, no mires atrás, no vuelvas a hacerlo, toma aquí está tu ropa, vístete ¡Ahora!
- ¿Estoy soñando?
- No Luisa, estás despierta, tienes que irte ahora mismo, no tenemos tiempo, siento que se acerca, vamos ponte la blusa, rápido, abrígate hace frío. Debes tomar el sendero que parte de la cocina, ¡vamos!
- Es la marcha de Brian Boru, estoy soñando, ¿la escuchas?
- Siento que está cerca, lo estoy manteniendo a raya, pero cada vez me resulta más difícil, hoy he podido, pero no sé durante cuánto tiempo más. Te ve como un peligro, piensa que no podrá dominarte, está valorando acabar contigo, debes marcharte.
- ¿De qué me hablas, y cómo te llamas?
- Luisa o te vistes o te visto, pero te vas ¡ahora maldita sea, está bien levanta los brazos, vamos arriba!
- Ya lo hago yo muchacho, puedo sola. Creeré en ti, me voy, pero quiero que sepas que pienso volver, esto no ha acabado.
- Acábalo ahora, debes terminar Luisa, nada puedes hacer, créeme yo lo he intentado.
Ya nada quedará de mí, lo siento. Pide ayuda a Pierre, dile que esté alerta, si lo está, nada les podrá hacer, dile que cuide de los suyos.
Se acerca Luisa, vete, corre, he entrado por este pasillo, te llevará donde digo, corre y no pares hasta estar en lugar seguro, cierra la puerta por dentro, no dejes que entre.
- ¿No vienes conmigo?
- No dejes que entre yo, ¡corre, vete ahora! -me empujó hacia el pasillo que estaba tras una estantería de mi habitación, me dio un beso y cerró la falsa estantería- Adiós Ruadhán.
Me quedé paralizada, ¿había escuchado bien?
, lo había dicho tan bajito, como si no esperara ser escuchado ¿o dijo otra cosa?
, ¿cómo podía saberlo? Claro, el diario, ¿por qué me estaba ayudando?
, ¿estoy soñando acaso, si no por qué escuchar esa melodía?
No obstante, estoy en este largo pasillo oculto iluminado por velas, la puerta por dentro tiene un travesaño de madera para atrancarla, me ha dicho que la asegure, lo hago y corro, corro sin saber por qué le hago caso, sin tener claro si se trata de un sueño, una alucinación, o la realidad.
No es la cocina por donde salgo, sino por una pared de setos ubicada a un lateral de la casa, muy cercana a la cocina, pero del lado opuesto, por ahí debe entrar siempre, desde la casa no se divisa la salida, pues la misma pared de setos la oculta.
Corro por el camino de graba, en unos minutos amanecerá y la visión de la propiedad con esta leve luz azulada y la niebla vespertina hace que todo tenga un aire tan onírico, por lo que sigo pensando que despertaré en la habitación, y que detrás de mí están todos los desquiciados que han pasado por mi vida, corro y mientras más deprisa voy, más miedo tengo.
La puerta de entrada está cerrada, pero no asegurada, siempre le ponen seguridad por la noche, el hijo de Killian debió dejarla preparada para mi huida, pero ¿por qué?
¿Por qué no huir conmigo, si traicionó al anciano, por qué quedarse, por qué me dijo que no lo deje seguirme, que huya de él?
, no tiene sentido. He salido sin dinero, sin nada, cómo puedo irme, no llegaré lejos si tanta prisa debo tener, mecánicamente meto mis manos en los bolsillos de mi abrigo, hay una llave, busco instintivamente y lo veo, un coche aparcado al final de la calle, sin perder tiempo voy hacia él y ¡voila!
la llave lo abre y me voy volando a casa de Betty, estoy a dos horas de Londres.
A las siete de la mañana llego a la base militar donde vive con su familia, su marido después de la guerra hizo del ejército su profesión, me da algo de seguridad que viva dentro del complejo.
- Luisa, ¿qué ha pasado? -se quedó mirándome asustada y continuó- entra nena.
- Te lo diré resumido, porque no tenemos tiempo, Lord Anton es el anciano que cuido.
- ¿Lord Anton, el Lord loco de Gerry?
- Ese mismo, me ha amenazado, lo conoce todo de mí y a quien quiero. Así que debemos largarnos ahora mismo, ¿cuándo regresa Gavin?
- En cinco semanas, madre de Dios nena ¿y a dónde nos vamos?
- Debo llamar a Pierre, pero no desde aquí. Les ponemos abrigos y zapatos a los niños y nos vamos.
- Cojo al bebé, encárgate de las gemelas y de Damien.
Una vez teníamos a los niños listos, salimos a un hotel cercano, -desde ahí llamé a Pierre-
- ¿Luisa ha pasado algo? -responde el teléfono mi madre preocupada por la hora de mi llamada-
- Mamá, pásame a Pierre, ahora no preguntes, no tengo tiempo.
- ¡Amor, es Luisa!, algo pasa -la escuché decir rozando el histerismo-
- ¿Qué pasa? -me pregunta Pierre una vez coge el auricular-
- Lord Anton es el anciano que cuidaba.
- ¿Estás en su palacete? -pregunta inmediatamente-
- No, estoy en un hotel, en Londres.
- Escúchame con atención, debes dirigirte a la Embajada de Estados Unidos, pregunta por Clarke Reynolds, ahora hablo con él para que lo tenga preparado.
- Estoy con Betty y los niños.
- Muy bien, se lo diré. En una hora debes estás ahí, asegúrate que nadie os siga.
- Me ha dado un coche alguien del palacete.
- No salgas con ese coche, pide un taxi. Busca una puerta que no sea la principal, no deben saber que han dejado el hotel, por si os hubieran seguido.
- Está bien, así lo haremos, gracias
- Debo colgar, tengo que hablar con Clarke. Tienes que estar alerta, si no estás segura de algo, cambia de estrategia, guíate por tu intuición. En una hora me pongo en contacto.
Salimos por la puerta trasera del hotel, nos quisieron detener, pero Betty llorando dijo que había encontrado a su esposo con su amante en el hotel y quería irse sin que la viera.
Se compadecieron de la situación, más viéndonos con sus cuatro pequeños en pijama.
El taxi nos esperaba fuera y fuimos directas a la embajada.
Para cuando llegamos, el Sr. Reynolds estaba al tanto de nuestra situación, nos prepararon pasaportes falsos, todo el proceso se desarrolló en veinticuatro horas, justo para tomar el vuelo Londres -Nueva York.
La noche antes del vuelo, no podía dejar de pensar en lo que le había escuchado decir, cada vez me parecía más claro que había dicho Ruadhán, con ese acento, con su voz, ¿Cómo podía haber dos hombres idénticos?
Las hijas de Betty son gemelas idénticas, si las ves por primera vez son indistinguibles, pero luego ves como una tiene un lunar en la mano derecha y la otra no, la forma del labio superior de Devani es más gruesa que la de Tara, eso puede pasar desapercibido para un observador poco atento, pero las expresiones, la forma de reír, de llorar, de hablar, las manías son distintas, la cadencia de sus voces aún parecidas varía.
No pueden ser tan iguales, su físico, su voz, las mismas expresiones, la mirada.
En su hijo vi y sentí su preocupación, hasta su amor, era la misma mirada de Killian, ¡me estaba volviendo loca!
, posiblemente lo estaba, pero que me lleven al psiquiátrico mañana mismo si no lo sentí a él, no a su hijo, ¡a él!
Aunque no lo hubiese visto sabía visceralmente que era él, que hice el amor con él.
Lo sentí, tal como lo sentí esa noche en África, hacía diecisiete años…
Había decidido acabar con Samuel, así que en cuanto Gerry se fue a preparar el traslado de Betty y los demás heridos al hospital de campaña fui directamente a buscarlo.
Estaba dormido por los efectos de la morfina, lo cubrí y pedí a los camilleros lo llevasen a la tienda donde se depositaron las bajas del día anterior.
Lo dieron por muerto y lo llevaron donde les solicité, sin cuestionarlo, esperé dos horas junto a Samuel y los cadáveres, el hedor a descomposición, gracias al calor, iba intensificándose por momentos.
Sentí vibrar la tierra con la primera explosión, Samuel también y salió de su inconsciencia asustado, pero yo no pensaba moverme de ahí hasta haber terminado con él como se merecía.
- Buenos días, Samuel, ¿cómo te sientes esta mañana?
- ¿Qué hago aquí?, aún no he muerto, ¡no he muerto! -dijo aterrorizado-
- Pronto lo estarás, sólo que estamos cortos de espacio y hemos decidido traerte para ir ganando tiempo, hay muchos que si se les atiende sobrevivirán y necesitamos tu catre. -cayó otra bomba, de fondo se escuchaba el sonido de las metralletas y el movimiento de la tropa-
- Me quieres muerto, pero tú eres una buena muchacha, muy noble, como tus padres…