EN LA COLINA DE TARA EL ANCIANO, EL JOVEN Y LA ENFERMERA #9
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EL ANCIANO, EL JOVEN Y LA ENFERMERA #9

Cuando Betty se despertó y había pasado el peligro, le informamos sobre la muerte de Stevens, lloró en mi hombro, sentí su dolor y lloré por el mío.

Una vez la medicación la sumió en un pequeño descanso de su sufrimiento, le conté a Gerry sobre Samuel, le dije que pensaba matarlo, quería que me ayudara.

- ¿Estuvo de acuerdo?

- No.

- Me lo imaginaba -afirmó, más para sí mismo, que para mí-

- No sabes nada de él, por qué deberías saber una mierda en qué creía o pensaba.

- Lo conocía, era un hombre admirable, un médico de corazón, él no era como nosotros capaz de quitar la vida, él la daba, hubiese sido un excelente dador, hubiese sido positivo para mí conectar con él.

Entiendo que no quisiera, además Samuel estaba moribundo ¿Por qué matarlo, por qué no dejar que el destino siga su curso?

, imagino que es tu inexperiencia, pese a verlo tantas veces, el ser humano necesita verlo cientos, miles de veces, hasta que le queda claro, y no todos tienen ese tiempo.

Además, el odio, los sentimientos, son los que manejan los hilos, cariño.

- Él no era como yo en ese sentido, pero lo era en muchos otros y lo amaba en todas sus facetas, cada ser humano es único e irrepetible, entendí su postura, mas no la compartí.

No se lo dije, mi decisión estaba tomada y no había nada que pudiera hacer al respecto más allá de perdonarme y juro por mi padre que deseaba que me perdonara.

“Luisa”, dijo, aún recuerdo ese día como si hubiese sido ayer…

- Luisa, nos encargaremos de él, si sobrevive, pagará, te lo juro Coronel, debes confiar en mí.

No llores, quiero que entiendas que no deseo que se ensucien tus manos con este maldito ser, está aquí muriéndose, no es necesario nada más que verlo morir, no daré la orden para que lo trasladen al hospital de campaña, se quedará aquí, no voy a malgastar recursos, pero tampoco voy a permitir que tú lo mates.

- ¡Maldita sea Gerry! ¿dime si hubiese sido tu madre la que murió ahorcada, si tu familia la que terminó desollada, dime qué harías?

- Está muriendo, mi amor, está muriéndose, dejaremos que muera, pero no lo mates, no seas como ellos -rogó-

- Eso piensas, que matarlos me convierte en lo mismo, si es así estás viendo a tu padre en mí, entonces ¿qué haces conmigo?

- No me comprendes, no pienso que seas como ellos, lógicamente entiendo lo que has hecho, pero mi corazón es el que no desea que lo mates, no por él, sus horas están contadas, es por ti.

¡Quiero que sanes, es mi manera de hacerte sanar!

, si dejo que lo hagas, dejaré que el odio te guie, quiero que el amor te sane, intenta entender mi postura.

- ¡Lo odio tanto, estoy llena de rencor, no puedo respirar, no creo que sea capaz de llenar de amor mi ser y vaciar el odio, no me siento capaz!

- Estoy aquí, me sientes -tomó mi mano y la puso en su corazón-, estoy desbordado de amor, te lo doy para que puedas despojarte de ese odio, toma – se acercó a mi boca y me pasó su aliento- te doy mi aire para ayudarte a respirar, me doy entero en cuerpo y, si existe, en alma.

Luisa, te amo, eres el amor de mi vida, no deseo más que seas feliz, yo lo soy, inmensa y totalmente.

Hace unas horas, estábamos recogiendo a los heridos cuando acabó la batalla y sentí que me llamabas, me giré y vi la bengala, no dude un segundo Luisa, eres tú mi luz, déjame ser la tuya, deja iluminarte el camino, quiero que salgas de esa oscuridad, ven a mí.

- Gerry, no he sido capaz de amar a un hombre, ni siquiera de interesarme por ninguno, eran para mi casi como seres de otro planeta, tan lejanos a mí.

Lo único real era Killian, jamás pensé amar a ningún otro, y Gerry mi salvador, mi héroe, mi luz, te amo, te amo, te amo y si alguien puede curarme eres tú, mi amor -perdóname, pero no lo puedo evitar, recorreré el final del túnel y luego iré hacia tu luz, pensé-

- Coronel, estoy a tus órdenes, ¿dónde quieres vivir? ¿cuántos hijos quieres tener?

- No puedo tener hijos, Gerry. Después de lo que me hizo tu padre, tuve una infección y me vaciaron.

- No lo sabía, amor mío. -sus ojos se llenaron de lágrimas-. Debí ir contigo, debí…

- No lo pienses, hiciste lo correcto, yo he superado esa parte de mi vida, pero si quieres tener una familia, no seré yo la que te lo impida -dije sincera, pero con un nudo en la garganta-

- Luisa, quiero una familia, contigo, nunca la había deseado hasta que me enamoré de ti, proyecto por ambos, sin ti no me interesa nada, adoptaremos, hay tantos niños sin padres que la guerra ha dejado y hasta que no termine seguirá haciéndolo, nosotros seremos sus padres, les daremos amor, cuidados, una vida feliz, ¿te parece?

- Cuando me dijo mamá que no podía tener hijos, me sentí aliviada.

Nunca había pensado en niños, yo misma lo era en ese entonces, pero sabía que no quería amar a nadie más.

No me permitiría perder a nadie más. Darte mi corazón, es una de las cosas más difíciles que he hecho en estos últimos años y sin embargo ha sido tan fácil.

Tengo miedo, pero ya lo he hecho, has hecho que aparque ese temor y no me importaría el ampliarlo con una familia junto a ti.

- Coronel, tenemos un par de horas, antes que debamos trabajar, déjame demostrarte lo agradecido que estoy con tus palabras.

Hicimos el amor, esa fue la última vez, firmamos con nuestro deseo un futuro juntos.

Horas más tarde todo volaría por los cielos, todo lo que una vez amé.

Porque no le hice caso, porque tenía que matar al moribundo de Samuel, todos mueren gracias a ti y gracias a mis impulsos o a mi odio, como dices, mi padre por rescatarme, Gerry por lo mismo, dices que nos parecemos y la verdad es que sí que lo hacemos.

- Así que sucumbiste a tus demonios, no puedo más que compadecerte pequeña. Me siento realmente cansado. Espero que en la noche podamos seguir con nuestra conversación, realmente estoy ansioso por conocer el final.

- O el principio, según lo quieras ver.

- Por eso me gustas tanto -hizo una pausa- ¿Me ayudas a llegar a mi cama?

- Como lo he hecho todos los días durante este último año -le puse en su cama y salí de su habitación. No puedo seguir con este juego, lo alarga y lo alarga, desea que se lo cuente todo solo para darse tiempo, ¿para qué, si lo que menos tiene ese hombre es tiempo? -

- Señorita Fontaine, vamos a comer, ¿desea comer con nosotros? –preguntó Marianne-

- Por supuesto -no deseaba seguir pensando, no quería pensar en su juego o en lo que hice ayer con el hijo de Killian, además deseaba saber sobre la identidad de su madre-

- Dime Marianne, ¿Sir Savage es nieto por parte de padre o de madre de mi Lord?

- No lo sé señorita, realmente no sé mucho. Estoy acostumbrada a trabajar con estos grandes señores y créame que lo que más valoran es la privacidad, nunca intento saber más de lo que me dicen, eso siempre he visto que acarrea complicaciones y ya tengo bastante con mi familia.

- Me dijiste que tienes cinco hermanos a tu cargo, es una pesada carga para alguien tan joven.

- No puedo quejarme señorita, me pagan el doble que en cualquier otro sitio y no hago más de lo que haría en otras casas, es más hago muchísimo menos, como mi Lord no tiene a nadie, en muchos lugares he trabajado sin descanso, atendiendo familiares, invitados, siempre con prisas.

Ahora gasto mi tiempo libre rezando para que mi Lord viva muchos años más, siempre que se recupera es una alegría para todos, sé que es un regalo pasajero, pero cada mes me permite ahorrar para los tiempos venideros y además ayudar a mis hermanos, este trabajo es una bendición, así que si su nieto no desea ser visto es extraño, pero no lo más excéntrico que he visto trabajando en estas casas tan distinguidas.

- Entiendo, quiero preguntarle a Petra sobre su fantasma, ¿crees que me cuente?

- Por supuesto señorita, no creo que ni espere a que termine de formular su pregunta.

En la comida, estábamos los doce comiendo en la mesa, no solía hablar mucho con ellos, por la misma naturaleza de mi trabajo, mi deber era atenderlo y yo lo agradecía, lo que menos quiero es relacionarme. Pero, ahora se encuentra mejor que nunca, y yo necesito información.

- Enfermera Luisa -dijo Richard, el ayudante de cámara- Díganos, es normal que el anciano Lord de la noche a la mañana pueda hablar y ver, antes tenía una especie de nube blanca sobre sus ojos y ahora son de un intenso color verde.

Nos ha sorprendido, y he de decirle, también asustado el verlo así, creo que nos ha conmocionado menos escucharle a usted contestarle de esa manera tan despectiva.

- Es verdad que me he excedido con el Lord, pero anoche fue muy altanero, imagino que es la demencia senil, y yo esta mañana he sido poco profesional.

- No se preocupe por eso, nos ha dado de que hablar, lo que nos interesa saber, yo simplemente soy el vocero, es si esa mejoría puede darse.

- Es verdad que suele recuperarse y desmejorar continuamente, pero también es cierto que esta vez ha sido francamente milagroso -no tenía sentido negar lo evidente-

- ¡Os lo dije! – saltó Petra, la cocinera, todos empezaron a cuchichear- En esta casa pasan cosas raras, el fantasma, ahora esto, es obra del maligno -se santiguó tres veces- siempre se recupera cada cuarto domingo, siempre escucho el fantasma cuando pasa, debe ser el diablo -se volvió a santiguar tres veces- él que reafirma el pacto.

Marianne y yo nos miramos.

- ¿A qué se refiere con el fantasma?

- Usted no suele estar, pero yo sí y escucho pisadas en las habitaciones, ruidos, y siempre el Lord mejora, no es normal que un anciano de… ¿Cuántos años piensa usted que tiene, nunca he visto a alguien tan anciano, 120 tal vez?

- Realmente es muy anciano, seguro sobrepasa la centena, pero no sabría decirle su edad, no me han dado ningún registro o documento de identidad, nada que me indique su edad exacta, más que lo que veo por su desgaste físico, pese a ello no podría dar cifras exactas.