Ella me dijo que corriera Capítulo 12 Cuando termina la huida #5
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Capítulo 12 Cuando termina la huida #5

El ambiente se volvía cada vez más inquietante.

Después de varios kilómetros apareció una estructura de madera derrumbada.

Luego otra.

Y otra más.

Sarah disminuyó la velocidad.

Había llegado.

Black Creek.

El pueblo surgió lentamente entre la niebla.

Parecía detenido en el tiempo.

Las calles estaban vacías.

Las fachadas de los edificios mostraban décadas de abandono.

Las ventanas rotas observaban el paisaje como ojos vacíos.

Los letreros desgastados apenas conservaban algunas letras.

La naturaleza había comenzado a reclamar cada rincón.

Hierbas creciendo entre las grietas.

Raíces levantando antiguos caminos.

Musgo cubriendo paredes.

Sarah estacionó junto a lo que parecía haber sido la plaza principal.

Apagó el motor.

El silencio era absoluto.

Ni siquiera se escuchaban pájaros.

Aquella ausencia de sonidos resultaba inquietante.

Tomó su mochila.

La cámara.

La libreta.

Y comenzó a caminar.

Cada paso levantaba pequeñas nubes de polvo.

El viento atravesaba las calles vacías produciendo un sonido extraño.

Como un susurro lejano.

Sarah observó los edificios.

Una antigua tienda.

Una oficina postal.

Una pequeña escuela.

Todo parecía haber sido abandonado de manera apresurada.

Como si la gente hubiera desaparecido de un día para otro.

Aquella sensación aumentó cuando encontró varios objetos aún dentro de algunos edificios.

Mesas.

Sillas.

Libros.

Herramientas.

Cosas que normalmente las personas se llevarían consigo al mudarse.

Pero allí seguían.

Olvidadas.

Esperando.

Sarah tomó fotografías de todo.

Cada detalle podía resultar importante.

Mientras avanzaba por una calle lateral, encontró algo que llamó inmediatamente su atención.

Un mural parcialmente destruido.

La pintura estaba desgastada.

Sin embargo, todavía podían distinguirse varias personas sonriendo frente a un edificio.

Debajo aparecía una frase.

"Comunidad. Trabajo. Futuro."

Sarah observó aquellas palabras durante varios segundos.

Resultaban extrañas.

Especialmente considerando el estado actual del pueblo.

¿Qué había ocurrido para transformar un lugar lleno de esperanza en una ciudad fantasma?

Continuó caminando.

Después de unos minutos llegó frente al antiguo ayuntamiento.

El edificio era más grande que los demás.

Aunque estaba deteriorado, todavía permanecía en pie.

La puerta principal estaba entreabierta.

Sarah dudó por un instante.

Luego decidió entrar.

El interior estaba cubierto de polvo.

La luz penetraba a través de ventanas rotas.

Las sombras llenaban cada rincón.

Sarah avanzó lentamente.

Observando.

Escuchando.

Todo parecía vacío.

Sin embargo, algo llamó su atención.

En una pared había marcas rectangulares más claras que el resto.

Como si durante años hubieran colgado allí cuadros o documentos.

Pero ahora no había nada.

Solo espacios vacíos.

Sarah fotografió la pared.

Luego continuó explorando.

Llegó hasta una pequeña sala de archivos.

O al menos eso parecía.

Las estanterías seguían allí.

Pero estaban casi vacías.

Demasiado vacías.

Aquello resultaba extraño.

Incluso en pueblos abandonados suelen permanecer documentos olvidados.

Pero allí no.

Alguien había retirado prácticamente todo.

Deliberadamente.

La conclusión parecía evidente.

Alguien había querido borrar la historia de Black Creek.

La pregunta era por qué.

Mientras examinaba una de las estanterías encontró algo inesperado.

Una carpeta atrapada detrás de un mueble caído.

Estaba cubierta de polvo.

Y parecía haber pasado desapercibida durante años.

Sarah la abrió cuidadosamente.

En el interior encontró varios documentos dañados por la humedad.

La mayoría resultaban ilegibles.

Pero uno de ellos conservaba suficiente información.

Era una lista de residentes.

Decenas de nombres.

Fechas.

Direcciones.

Sarah comenzó a compararlos con los nombres encontrados entre las notas de Emily.

Su corazón comenzó a acelerarse.

Coincidían.

Muchos coincidían.

Exactamente los mismos nombres.

Las mismas personas que parecían haber desaparecido de los registros modernos.

Aquello ya no podía considerarse una coincidencia.

Emily había encontrado algo importante.

Algo muy importante.

Sarah tomó fotografías de cada página.

Luego guardó cuidadosamente la carpeta.

Quizás contenía respuestas.

O quizás generaría nuevas preguntas.

En cualquier caso, no pensaba dejarla allí.

Cuando salió nuevamente al exterior, la niebla había comenzado a disiparse.

Y fue entonces cuando vio algo extraño.

Una figura.

Lejos.

Al final de la calle principal.

Sarah se detuvo inmediatamente.

La figura permaneció inmóvil durante apenas unos segundos.

Luego desapareció detrás de un edificio.

Su corazón comenzó a latir con fuerza.

¿Había sido una persona?

¿Una ilusión creada por la niebla?

No estaba segura.

Pero la sensación fue tan real que decidió acercarse.

Avanzó rápidamente.

Doblando la esquina.

Mirando alrededor.

Nada.

La calle estaba vacía.

Completamente vacía.

Sin embargo, encontró algo.

Huellas.

Recientes.

Muy recientes.

Marcadas sobre el barro.

Alguien había estado allí.

Alguien más.

Sarah observó el rastro.

Las huellas se dirigían hacia la parte norte del pueblo.

Y desaparecían entre los árboles.

Una vez más sintió aquella desagradable sensación de estar siendo observada.

Como si unos ojos invisibles siguieran cada movimiento.

Se obligó a mantener la calma.

Tomó varias fotografías.

Después decidió regresar al automóvil.

No quería arriesgarse innecesariamente.

Todavía no.

Aún tenía demasiadas preguntas sin respuesta.

La tarde comenzaba a caer cuando abandonó Black Creek.

Mientras conducía, repasó mentalmente todo lo descubierto.

El pueblo había sido prácticamente borrado de la historia.

Los archivos estaban vacíos.

Los registros habían desaparecido.

Y aun así alguien seguía visitando el lugar.

Alguien que no quería ser visto.

Aquello solo podía significar una cosa.

Black Creek seguía siendo importante para alguien.

Quizás para las mismas personas que Emily había estado investigando.

Quizás para quienes habían intentado silenciarla.

Quizás para quienes ahora observaban cada movimiento de Sarah.

El pensamiento resultó inquietante.

Pero también fortaleció su determinación.

Porque cuanto más intentaban ocultar la verdad, más evidente resultaba que aquella verdad debía salir a la luz.

Esa noche, de regreso en la cabaña, Sarah extendió sobre la mesa todas las fotografías tomadas durante el día.

Mapas.

Documentos.

Imágenes de edificios.

Listas de residentes.

La fotografía antigua encontrada en el automóvil de Emily.

Todo parecía formar parte de una misma historia.

Una historia que alguien había intentado enterrar.

Pero los secretos tienen una característica inevitable.

Por mucho tiempo que permanezcan ocultos, siempre dejan huellas.

Y Sarah acababa de encontrar varias.

Mientras observaba la imagen del antiguo pueblo, una certeza comenzó a crecer dentro de ella.

Black Creek no era simplemente un lugar abandonado.

Era el centro de todo.

El lugar donde comenzaban las respuestas.

Y probablemente también donde se encontraba el peligro.

Tomó la libreta.

Escribió una única frase.

“Emily encontró algo en Black Creek.”

Luego añadió otra.

“Y alguien está dispuesto a todo para mantenerlo oculto.”

Fuera de la cabaña, el viento comenzó a soplar con más fuerza.

Las sombras se alargaron entre los árboles.

La noche descendió sobre las montañas.

Y en algún lugar, oculto entre secretos olvidados y recuerdos borrados, la verdad esperaba ser descubierta.

Capítulo 6: Secretos bajo el polvo

La lluvia golpeaba suavemente el techo de la cabaña mientras Sarah Jenkins permanecía sentada frente a una mesa cubierta de documentos, fotografías y notas. Había pasado gran parte de la noche revisando una y otra vez todo lo que había encontrado en Black Creek.

Cada nueva pista parecía generar más preguntas.

Y cada pregunta conducía nuevamente al mismo lugar.

Black Creek.

El pueblo olvidado.

El pueblo que alguien había intentado borrar de la historia.

Sarah tomó la vieja carpeta encontrada en el antiguo ayuntamiento y observó las páginas amarillentas.

Muchas estaban dañadas.

Algunas resultaban ilegibles.

Pero otras todavía conservaban información valiosa.

Encendió una lámpara y comenzó a examinarlas cuidadosamente.

Afuera, el viento agitaba los árboles.

Dentro de la cabaña, el silencio parecía envolver cada rincón.

Fue entonces cuando encontró algo inesperado.

Una hoja doblada entre dos documentos.

No parecía pertenecer al resto del archivo.

Era más reciente.

Y estaba escrita a máquina.

Sarah la desplegó lentamente.

El encabezado decía:

Informe interno – No distribuir

Su corazón se aceleró.

Comenzó a leer.

El documento mencionaba una reunión celebrada en Black Creek décadas atrás.

Varias autoridades locales habían participado.

También aparecían nombres de empresarios y funcionarios regionales.

Pero lo más inquietante era una frase repetida varias veces.

"La situación debe permanecer confidencial."

Sarah frunció el ceño.

¿Confidencial por qué?

Continuó leyendo.

Las páginas siguientes estaban incompletas.

Algunas partes habían sido arrancadas.

Otras estaban cubiertas por manchas de humedad.

Sin embargo, todavía podían distinguirse ciertos fragmentos.

Y lo que Sarah descubrió hizo que se incorporara lentamente en la silla.

Según aquellos documentos, algo importante había ocurrido en Black Creek durante el verano de 1987.

Algo lo suficientemente grave como para provocar reuniones secretas.

Y lo suficientemente delicado como para justificar el ocultamiento de información.

Pero el informe no explicaba qué había sucedido exactamente.

Solo mencionaba consecuencias.

No causas.

Aquello parecía deliberado.

Como si alguien hubiera eliminado precisamente las partes más importantes.

Sarah tomó notas rápidamente.

Luego fotografió cada página.

Sabía que más adelante necesitaría analizarlas con calma.

Al día siguiente decidió ampliar la investigación.