El Umbral
El solar ya no parecía un solar cuando llegaron.
El aire, allí dentro de la valla, vibraba de una forma que Kim sintió en los dientes antes de oírla con los oídos, un zumbido gravísimo que parecía venir de las mismas piedras del arco.
La temperatura había bajado varios grados de golpe, y el vaho de su respiración se enroscaba en el aire de una forma que no debería haber sido posible, como si el frío mismo tuviera intenciones propias.
Está completamente abierto susurró Lucas, deteniéndose en seco a varios metros de distancia, con la cara pálida y una expresión de dolor que Kim no le había visto nunca. Puedo... puedo oírlo con todo el cuerpo. Ya no solo con lo que me tocó.
Arthur avanzó hasta la valla y se detuvo allí, con la llave vieja apretada en el puño, mirando el arco con los ojos de un hombre que llevaba setenta y tres años imaginando este momento exacto y que, ahora que había llegado, hubiera dado cualquier cosa por que no llegara nunca.
Es igual que entonces dijo, con la voz quebrada.
Exactamente igual.Kim dio un paso hacia el arco, y la cicatriz del pecho ardió con una intensidad que la hizo trastabillar.
Del interior de la oscuridad surgió una voz su propia voz, la misma que Gabriel había grabado en la cámara, pero ahora clara, cercana, íntima como un susurro pronunciado al oído:Has tardado dijo el Umbral, con la boca que Kim no tenía delante.
Llevo ocho meses esperándote, corazón mío.
Ven a terminar lo que empezaste.No he venido a que termines tú contestó Kim, sorprendida de la rmeza de su propia voz.
He venido a terminarlo yo.Un silencio distinto siguió a esas palabras, un silencio que a Kim le pareció, por primera vez desde que todo aquello había empezado, casi curioso.
Como si el Umbral, acostumbrado a arrastrar y modicar, no supiera del todo qué hacer con alguien que se ofrecía por su propia voluntad.Explícate dijo la voz, y por primera vez sonó un poco menos como Kim y un poco más como algo antiguo, algo que llevaba esperando ese tono exacto desde mucho antes de que ella naciera.Kim se volvió un instante hacia Arthur y hacia Lucas, grabándose sus caras del mismo modo en que se había grabado el abrazo de Emma unas horas antes.
Después, respiró hondo, y avanzó el último paso que la dejó justo frente al arco de piedra.Voy a cruzar dijo.
Pero voy a hacerlo eligiendo qué me llevo y qué dejo atrás.
Y tú vas a tener que aceptarlo así, o no vas a tener nada en absoluto.