Capitulo Tres
El cuarto dia empecé a no dormir.
No de manera dramatica -- no noches en vela mirando el techo.
Sino el tipo de no dormir que se instala silenciosamente: te despiertas a las cuatro, no puedes volver a dormirte, finalmente caes en algo que no es exactamente sueno hacia las siete y te levantas a las nueve con la sensacion de que el descanso ha ocurrido en otra persona.
Patri noto que tenia ojeras. Le dije que el calor.
Marta noto que comia poco en las comidas. Le dije que el calor.
Sofia no dijo nada. Sofia me observaba con esa atencion silenciosa que es su manera de acumular informacion antes de actuar.
El quinto dia fuimos todas a la playa y yo me quede en la casa.
No les di una razon. Dije que preferia descansar, que a lo mejor luego bajaba. Se fueron con las bolsas y las toallas y yo me quede en la terraza con el mar a lo lejos y pense durante mucho tiempo en nada concreto.
Eso tambien lo recuerdo: el quinto dia, la terraza, el mar.
A partir del sexto, las imagenes se vuelven fragmentarias.
Una comida en la que dije algo que hizo que Marta se quedara sin palabras.
Un paseo nocturno por la playa del que volvi con arena en los pies y sin recordar haber salido.
La cara de Patri mirandome desde el otro lado del salon con esa expresion que no identificaria hasta el dieciséis de agosto.
Alivio.
No todavia -- todavia no era alivio. Todavia era algo mas parecido a miedo contenido.