El Último Peregrino (El Código del Camino de Santiago 7) EPÍLOGO
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EPÍLOGO

Dos meses después del funeral de Baltasar, con la propia investigación ya reorientada hacia la planificación del viaje a Italia que llevaban tiempo posponiendo, Gabriel recibió una llamada inesperada de un párroco rural de la provincia de Lugo, considerablemente agitado por un fenómeno que,

según insistía, ningún miembro de su propia comunidad lograba explicar con claridad.

---Doctor Llorente, disculpe la insistencia, pero alguien me dio su contacto asegurando que usted era la persona correcta para consultar sobre esto ---dijo el párroco, con una voz que combinaba nerviosismo genuino y cierta vergüenza evidente ante lo inusual de su propia consulta---.

Las campanas de nuestra pequeña iglesia, abandonada desde hace más de treinta años tras un incendio menor que dañó buena parte del techo, empezaron a sonar, solas, durante las últimas tres noches consecutivas.

Gabriel, sintiendo la misma curiosidad profesional que había definido cada inicio anterior de la saga, formuló la pregunta inmediata que representaba, para él, la primera hipótesis razonable ante cualquier fenómeno aparentemente inexplicable.

---¿Alguna posibilidad de viento fuerte, o de algún animal que pudiera estar activando el mecanismo por accidente?

---Ya lo consideramos, doctor Llorente, se lo aseguro ---respondió el párroco---.

Pero el patrón es demasiado regular para tratarse de simple viento.

Siempre las mismas campanadas, en la misma secuencia exacta, a la misma hora precisa cada noche.

Grabamos el sonido con el teléfono de mi propio sobrino, si le sirve de algo escucharlo usted mismo antes de decidir si vale la pena investigarlo con más detenimiento.

Lucía, escuchando aquella conversación desde el otro extremo de la habitación mientras revisaba sus propios planos de la investigación italiana todavía en preparación, se acercó con un interés considerable apenas captó las últimas palabras del párroco.

---Pedile que te envíe esa grabación ahora mismo ---dijo, con la misma curiosidad inmediata que la había definido desde el primer día en Bobbio---.

Si de verdad hay un patrón regular, y considerando todo lo que ya aprendimos sobre campanas y frecuencias específicas en Burgos, hace ya varios años, no deberíamos descartar esto tan rápido.

Gabriel, procesando aquella sugerencia con la misma apertura metódica que había aplicado a cada investigación anterior, aceptó finalmente recibir la grabación, prometiendo al párroco una respuesta apenas la analizaran con el cuidado necesario.

La grabación, recibida apenas minutos después, reveló una secuencia de campanadas considerablemente más compleja de lo que cualquier simple accidente mecánico podría explicar fácilmente: siete tañidos distintos, separados por intervalos precisos,

repetidos exactamente tres veces antes de detenerse por completo.

Adrien, convocado de inmediato para escuchar aquella grabación junto al resto del equipo, sintió que un escalofrío considerable le recorría la espalda al reconocer, con una precisión inquietante, cierta resonancia familiar en aquel patrón particular.

---Esto no es aleatorio ---dijo, después de escuchar la grabación completa por tercera vez consecutiva---.

Y me atrevería a decir, aunque necesitamos verificarlo con mucho más cuidado, que esta secuencia guarda alguna relación matemática con los propios patrones astronómicos que ya documentamos en investigaciones anteriores.

Gabriel, sintiendo la misma mezcla de fascinación y determinación que había acompañado cada nuevo comienzo de aquella larga saga compartida, miró hacia el resto del equipo con una pregunta que, después de tantos años,

ya no necesitaba formular en voz alta para que todos comprendieran exactamente su propio significado.

Lucía, adelantándose a cualquier palabra adicional, ya empezaba a guardar sus propios instrumentos de análisis acústico en una mochila, con la misma determinación inmediata que la definía desde el principio de todo aquel largo recorrido compartido.

---Vamos a necesitar ir a Lugo antes que a Italia ---dijo, simplemente---. Esto no puede esperar.