CAPÍTULO 12 — Incidente en Portomarín
BLOQUE 1
Mientras el grupo principal avanzaba ya hacia Palas de Rei, un mensaje urgente de Otero interrumpió la propia caminata: el vehículo de apoyo, todavía estacionado en Portomarín completando los últimos trámites de coordinación con la comisaría local,
había sido objeto de un intento de sabotaje apenas minutos atrás.
---Alguien intentó forzar el propio vehículo mientras el agente asignado estaba dentro de la comisaría ---informó Otero, con la voz tensa por la propia radio---.
Lo interrumpieron antes de completar cualquier daño significativo, pero confirma que todavía tienen ojos sobre nuestros propios movimientos, incluso después de que el grupo principal ya abandonó el pueblo.
Gabriel, deteniéndose junto al resto del grupo para procesar aquella información, sintió una inquietud considerable ante la propia persistencia de la vigilancia enemiga.
---¿Alguna descripción del responsable? ---preguntó.
BLOQUE 2
Otero, consultando con el propio agente que había interrumpido el intento de sabotaje, ofreció una descripción parcial que generó una nueva alarma entre el equipo.
---Hombre de mediana edad, complexión delgada, huyó a pie hacia el propio casco antiguo del pueblo antes de que pudiéramos interceptarlo ---informó---. La descripción coincide, aproximadamente, con la fotografía que tenemos de Ramiro Souto.
Adrien, procesando aquella confirmación con una atención considerable, formuló una hipótesis sobre la propia estrategia que Souto parecía estar siguiendo.
---Si intentó sabotear nuestro vehículo de apoyo en lugar de atacar directamente al grupo principal, podría estar buscando aislarnos, privándonos de cualquier respaldo logístico rápido durante las etapas siguientes, antes de intentar algo considerablemente más directo ---sugirió.
BLOQUE 3
Baltasar, escuchando aquella reconstrucción con una preocupación evidente, aunque sin perder la propia determinación que lo había sostenido durante todo el trayecto, ofreció una reflexión que capturaba el sentimiento compartido de todo el grupo.
---Cada vez está más cerca ---dijo, con la voz cargada de una tensión considerable---. Primero nos seguía desde la distancia. Ahora ataca directamente lo que nos protege.
Gabriel, sintiendo el peso completo de aquella escalada, se dirigió a Otero con una determinación renovada sobre los siguientes pasos necesarios.
---Necesitamos un segundo vehículo de apoyo, independiente del primero, y necesitamos que ambos mantengan distancia considerable entre sí, para que ningún ataque individual pueda comprometer toda nuestra capacidad de respuesta simultáneamente ---dijo.
Otero, considerando aquella propuesta con la misma seriedad profesional de siempre, confirmó su disposición a gestionar aquel refuerzo adicional con la máxima urgencia posible.
---Voy a coordinarlo de inmediato ---dijo---.
Mientras tanto, sigan avanzando hacia Palas de Rei, pero con doble precaución.
Si Souto está dispuesto a atacar directamente nuestros propios recursos, no podemos descartar que intente algo similar, o peor, contra el propio grupo antes de que lleguen a destino esta tarde.
Lucía, procesando la magnitud de aquella advertencia, sintió que la propia jornada, apenas iniciada, ya prometía convertirse en una de las más tensas de todo el trayecto compartido hasta entonces, con la propia sombra de Souto acercándose, kilómetro a kilómetro,
con una persistencia que ya no dejaba ninguna duda sobre la gravedad real de la amenaza que representaba.