CAPÍTULO 24 EL SILENCIO DESPUÉS DE LA TORMENTA
La luz lo devoró todo.
Fue una explosión de silencio más que de sonido, una onda de energía tan pura que no se podía oír, solo sentir. Me envolvió como un sudario, arrancándome de Varkoth y lanzándome al vacío. Vi el cielo girar sobre mí, las nubes teñidas de blanco, y luego nada.
Desperté sobre una ladera de ceniza, con el cuerpo cubierto de heridas y la boca llena de tierra. A mi lado, Varkoth yacía inmóvil, con las alas rotas y el aliento entrecortado.
—Varkoth —murmuré, arrastrándome hacia él—. ¿Estás...?
«Vivo. Apenas.» Su voz sonó débil en mi mente. «¿Y tú?»
—No lo sé. Creo que sí.
«El progenitor... ¿qué ha pasado?»
Me incorporé con esfuerzo y miré hacia la montaña.
El progenitor ya no estaba.
Donde antes se alzaba la masa colosal de escamas y fuego, ahora solo quedaba una depresión humeante, un cráter inmenso lleno de ceniza y cristales rotos. El cuerpo del dragón ancestral se había desintegrado, dispersándose en el viento como polvo dorado.
—Lo hemos hecho —dije, con la voz rota—. Lo hemos destruido.
«No lo destruimos. Lo liberamos. Su esencia se ha unido al mundo, renovando los vínculos para las generaciones futuras.»
—¿Y eso es bueno?
«Es... esperanza.»
Los dragones supervivientes comenzaron a descender, posándose en las laderas con las alas temblorosas.
Eran cientos, quizás miles, y sus rugidos resonaban en el valle como un lamento y una celebración al mismo tiempo.
Seren apareció montada en Nyra, con el rostro cubierto de hollín y los ojos llenos de lágrimas.
—¡Kayden! —gritó, saltando de su montura—. ¡Estás vivo!
—Sí. —La recibí en mis brazos—. Estoy vivo.
—Creí que te había perdido.
—Nunca me perderás. Te lo prometí.
Tess llegó corriendo, con Oros y los demás. Se abrazaron a nosotros, riendo y llorando, formando un amasijo de cuerpos agotados y corazones llenos de alivio.
—Lo hemos conseguido —dijo Tess, con la voz ahogada—. De verdad lo hemos conseguido.
—Sí. —Miré a Varkoth, que nos observaba con sus ojos dorados—. Lo hemos conseguido.
«No ha terminado, muchacho. Siempre habrá algo. Otra batalla. Otro enemigo. Otra prueba.»
—Lo sé. —Sonreí—. Pero por ahora, es suficiente.
«Por ahora.»
Nos quedamos en la ladera, con el viento de la mañana acariciando nuestros rostros y la ceniza cayendo suavemente como nieve dorada. El imperio estaba a salvo. Los dragones eran libres. Y yo, Kayden Voss, el hijo del traidor, había encontrado mi lugar en el mundo.
Al lado de los míos.
---
EPÍLOGO: UN NUEVO VÍNCULO
Tres años después, en el aniversario de la caída del progenitor, Seren y yo nos sentamos en el balcón del palacio de Korvahl, con las manos entrelazadas y la mirada fija en el horizonte.
La ciudad brillaba a nuestros pies, reconstruida y floreciente. Los dragones, otrora temidos, surcaban el cielo en formaciones elegantes, y los niños, humanos y drakhan, jugaban en las plazas sin miedo.
—¿Crees que será duradero? —preguntó Seren.
—¿El qué?
—Todo esto. La paz. La libertad. El vínculo.
—No lo sé. —Le apreté la mano—. Pero creo que vale la pena luchar por ello.
—Siempre luchando, Kayden Voss. —Seren sonrió—. ¿No estás cansado?
—Un poco. Pero contigo a mi lado, no importa.
—Eres un romántico.
—Lo aprendí de ti.
Seren se rio y apoyó la cabeza en mi hombro. Varkoth, desde su posición en la torre del palacio, rugió suavemente, y Nyra le respondió desde el patio.
En mis brazos, un pequeño bulto se movió. Era nuestro hijo, Kael, un bebé de cabello oscuro y ojos que ya mostraban destellos dorados. Dormía plácidamente, ajeno al mundo que sus padres habían ayudado a construir.
—Algún día —dije—, le contaremos todo. Sobre su abuelo. Sobre los dragones. Sobre la guerra.
—Y sobre el vínculo —añadió Seren—. Sobre cómo el amor puede cambiar el mundo.
—Eso es lo más importante.
El sol se alzó sobre Korvahl, bañando el palacio con una luz cálida y dorada. Y en el cielo, los dragones dibujaban círculos de libertad, como una promesa de que, pase lo que pase, siempre habría esperanza.
Porque la magia no se roba.
Se comparte.
Y mientras hubiera quienes creyeran en el vínculo, nunca moriría.
---
FIN DE "EL ÚLTIMO DRAGÓN DE SANGRE"
Saga de los Jinetes Malditos — Libro 1
---
Continúa en "EL ÚLTIMO DRAGÓN DE SANGRE: LA HERENCIA DEL FUEGO" — Libro 2