EL ÚLTIMO DRAGÓN DE ALBORADA CAPÍTULO 79 EL NUEVO GUARDIÁN
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CAPÍTULO 79 EL NUEVO GUARDIÁN

En la escuela, el joven Kael había demostrado ser un alumno excepcional.

Aprendía rápido, respetaba a los dragones, y mostraba una determinación que recordaba a la de los grandes guardianes del pasado.

Pero aún no había sido elegido por ningún dragón.

Y aunque no se desesperaba —había aprendido que el vínculo no se podía forzar—, cada noche salía al patio y contemplaba las estrellas, preguntándose si algún día llegaría su momento.

Una noche, mientras paseaba por los jardines de la escuela, algo le llamó la atención. Un brillo. Un brillo tenue, casi imperceptible, que provenía del interior de la cueva donde Liana había encontrado el huevo de Esme, tantos años atrás.

Se acercó lentamente, con el corazón latiéndole a toda velocidad. Entró en la cueva y, al fondo, junto a un nido de piedra, encontró un huevo. Un huevo de dragón, cubierto de escamas diminutas, de un color púrpura intenso.

—Hola —dijo, con la voz temblorosa.

El huevo emitió un brillo suave, como si le estuviera respondiendo.

—Eres para mí, ¿verdad?

El huevo volvió a brillar, y Kael supo que había encontrado a su dragón.

A la mañana siguiente, se presentó ante Aldric con el huevo en brazos.

—He encontrado esto —dijo—. En la cueva. Creo que me ha elegido.

Aldric contempló el huevo con una sonrisa. Era un huevo púrpura. El cuarto de su especie.

—Es un huevo de dragón púrpura —dijo—. Como Kael. Como los que vinieron antes.

—¿Qué significa?

—Significa que el ciclo continúa. Y que tú, Kael, serás el próximo guardián de un dragón legendario.

—Como Lira y el primer Kael. Como Liana y el tercer Kael.

—Como todos nosotros.

Kael abrazó el huevo contra su pecho, y en ese momento, supo que su vida acababa de cambiar para siempre.