Capítulo 51
LEANNE
Apenas soporto mirar las fotos de Chloe, expuestas en paneles por todo el pub.
Pero, como la mujer que intentó abordarme antes de la ceremonia no deja de buscarme con la mirada, me parece más sensato hacer como que estoy entretenida mirando algo.
Normalmente me encanta conocer a mis lectores, pero hoy no me parece apropiado.
—Gracias por venir. —Sue aparece a mi lado—. Siento no haber tenido fuerzas para contestar a tus mensajes este fin de semana.
—No pasa nada. Lo entiendo perfectamente.
—Han pasado muchas cosas. —Hace un gesto con la cabeza hacia la barra, donde está Elsie, observándonos.
—¿Qué demonios ha pasado entre esos dos?
Elsie aún no ha vuelto a insistir en su petición de hablar conmigo. Seguramente esté esperando el momento oportuno.
—Yo tenía otro concepto de mi nuera. —Sue le da la espalda—. Ni siquiera quiere contarme qué ha pasado entre ellos.
—Seguro que lo hará, cuando llegue el momento.
—La verdad, cualquier mujer capaz de abandonar a mi hijo y llevarse a mis nietos tres días antes del funeral de su única hermana no merece ni mi tiempo ni mi atención. Por lo que a mí respecta, la ha cagado.
Elsie se vuelve hacia la barra. Debe de saber perfectamente de qué estamos hablando, y seguramente esté angustiadísima. Me gustaría decirle a Sue que Elsie debe de tener una buena razón para hacer lo que ha hecho, pero no me corresponde meterme.
— Él también ha intentado ponerse en contacto conmigo.
—¿Quién?
—El marido . —Escupe la palabra como si le diera asco—. Puede que Franky Newsome no fuera quien envió los mensajes a mi hija, puede que no fuera quien la asesinó, pero, si no se hubiera dedicado a molestar a Chloe como lo hizo, ella nunca habría estado en el punto de mira de esa bruja malvada.
—Entiendo perfectamente cómo te sientes. —Mi voz apenas se oye entre el murmullo de los asistentes a nuestro alrededor.
— Tú estabas allí cuando saltó, ¿verdad? Deberías haber grabado esa parte.
Le ofrezco una sonrisa débil. Lo que Sue no puede saber jamás es que, de haber seguido grabando, todas nos habríamos incriminado. En vez de estar hoy aquí, seguramente estaríamos todas detenidas.
Echo un vistazo por la sala del pub, hacia la mesa de las mujeres con las que he creado un vínculo tan estrecho en los últimos días. Ahora nos une un secreto que solo nosotras cinco podemos saber, pase lo que pase.
Al menos hoy asistimos al funeral de Chloe como amigas, y no como víctimas. Pero solo una de nosotras sabe quién le dio a Tara el empujón final y definitivo hacia la muerte.
Y esa persona es la que lo hizo.
Así que hemos hecho un pacto: la cuestión de cuál de nosotras fue no volverá a sacarse nunca.
—Habría preferido verla sufrir, verla pudrirse hasta el último de sus días en una celda. Pero no, tuvo que tomar el camino fácil.
—¿Estás lista para abrir el bufé?
Sue se vuelve hacia la mujer, y aprovecho la ocasión para alejarme de la exposición de fotos y buscar a Elsie ahora que sigue sola.
—¿Estás bien?
Tiene los ojos enormes en su rostro ceniciento, y parece haber perdido unos seis kilos desde que la conocí a las puertas de la comisaría hace ni siquiera tres semanas. Es un lapso de tiempo brevísimo, en realidad, y, sin embargo, han pasado tantísimas cosas desde entonces.
—¿Podemos salir, Leanne? No puedo permitir que nadie oiga lo que voy a decir.
Miro alrededor para asegurarme de que nadie nos ve salir del pub, cojo a Elsie del brazo y nos dirigimos hacia la puerta, parpadeando al pasar de la penumbra del pub al pleno sol.
Es un alivio cambiar el ambiente cargado de la sala por el aire fresco de octubre y escapar de las voces apagadas de los demás asistentes.
—Espera un momento. —Echa un vistazo a la puerta lateral que da al jardín del pub, por donde acabamos de salir—. Necesito asegurarme de que nadie nos haya visto ni nos haya seguido.
—¿Como Matt, quieres decir?
—O Sue o Barry. No quiero que se enteren.
—¿Que se enteren de qué ?
—No sé cómo decir esto; de hecho, llevo desde el viernes intentando encontrar la manera de expresarlo.
—Tómate tu tiempo, Elsie. Tranquila, no me voy a ir a ninguna parte. —La observo mientras se debate, claramente, con lo que sea que está a punto de contarme.
Traga saliva. —Chloe le estaba escribiendo a Matt para pedirle ayuda. —Suelta un largo suspiro, como si empezara a sentir algo de alivio al confiárselo a alguien.
—¿Cuándo?
—La noche en que murió.
—¿Vale? —Espero a que continúe.
—Toda la noche. —Me mira como si estuviera desesperada por que la entienda.
—¿Quieres decir mientras estaba conmigo aquella noche en el estreno de la película? Supongo que sí que la vi bastante pendiente del móvil, pero no me pareció raro. —Pero, a juzgar por la angustia en el rostro de Elsie, tengo que callarme y escuchar.
Asiente. —No supe nada de todo esto hasta hace unos días, cuando se dejó la pantalla de WhatsApp abierta en el móvil.
—¿Así que miraste?
Vuelve a asentir. —Vino alguien a la puerta a hablar con él, y normalmente yo nunca le miraría el móvil, pero la pantalla estaba encendida sobre el brazo del sillón, y vi el nombre de Chloe arriba del todo en la lista de mensajes. —Se seca las lágrimas con la manga de su vestido negro.
—No tienes por qué poner excusas por mirarle el móvil, ¿sabes? No si sospechabas algo.
—Pensé que leer palabras que ella misma había escrito me ayudaría con el duelo; ya sabes, descubrir que quizá Chloe y Matt se hubieran dicho alguna palabra amable en sus últimos días. Se había vuelto tan frío con ella.
Espero mientras hace una pausa; está claro que le cuesta.
—Una parte de mí desearía no haber mirado nunca.
Me quedo callada. Esto suena a que va a ser gordo.
—Había una foto de una nota que había aparecido en su despacho y que ella le había reenviado.
—Ahora ya lo sé todo. —Cierro los ojos un momento.
—Entonces sabrás que alguien había estado en su casa ese día. —Le falta el aire mientras atropella las palabras—. Pobre Chloe. Debió de quedarse aterrada cuando recibió esa foto.
—Ojalá lo hubiera sabido. —Cada vez que pienso en eso, es como un puñetazo en el estómago.
—¿Te contó que había sentido que alguien la observaba en el metro y que luego la seguía hasta Piccadilly? ¿Cuando iba de camino a lo de tu película?
—Ni siquiera sabía que había venido en metro. Creía que había cogido un taxi; se lo había dicho.
—Matt lo sabía todo. Y ni siquiera le contestó.
Dejo que eso cale mientras echo un vistazo a la puerta del pub. Esto es horrible.
—Como te decía, esa noche le mandó un montón de mensajes. Así que, mientras él estaba liado en la puerta, me fui corriendo al baño y me encerré para leerlos todos.
Se detiene de nuevo, como si intentara recomponerse.
—¿Sabes si al menos los llegó a ver?
—Había confirmaciones de lectura en todos los mensajes que le había mandado esa noche, todas con la hora a la que iban llegando.
Sabía que nos quedábamos en Londres y solo quería volver a nuestro hotel y dormir en el suelo de nuestra habitación después de la película.
Dijo que esa noche no se sentía segura pasándola sola.
—¿Pero él no te contó nada de todo esto en su momento?
—Ni una palabra. —Se enjuga las lágrimas.
—Sabía que algo iba mal, pero ella solo dijo que ya me lo contaría mañana . —Dibujo las comillas en el aire con los dedos—. No te imaginas lo mucho que me he machacado por no haberle sacado todo a la fuerza.
—No habría querido estropearte la noche.
—Lo cual es ridículo, dadas las circunstancias.
—Esa era Chloe de los pies a la cabeza. —Elsie se suena la nariz.
—¿No intentó escribirte a ti ?
Traga saliva, con el labio inferior temblándole. Parece que las lágrimas le caen cada vez más deprisa. —Ojalá lo hubiera hecho. Pero seguramente le preocupaba que me entrara el pánico y cruzara Londres sola para reunirme con ella. Cosa que, por supuesto, habría hecho.
Cierro los ojos otra vez. Si tan solo su hermano hubiera hecho algo. Si tan solo me lo hubiera contado a mí .
—Todavía no te he contado lo del peor mensaje.
No puedo creer que aún haya más. Espero.
—Es la razón principal por la que cogí a los niños y me fui a casa de mis padres. —Elsie se seca los ojos.
—Sigue.
—Fue el último mensaje que Chloe le mandó a Matt. Seguramente fue el último mensaje que le mandó a nadie .
La miro fijamente, preguntándome qué demonios está a punto de contarme.
—Su último mensaje a él fue a las 23:37. Creo que para entonces yo ya estaba dormida. —Su voz es apenas un susurro.
Las 23:37. Yo estaba de vuelta en mi hotel. Achispada, feliz y orgullosa. Mientras tanto, la pobre Chloe estaba aterrorizada y pedía ayuda a solo unas millas de distancia. Me recorre un escalofrío mientras me apoyo en la pared.
—Matt lo leyó a las 23:38. Nunca olvidaré la hora: la tengo grabada en la mente.
—¿Qué decía el mensaje? —Hago la pregunta, pero casi todo en mí no quiere saberlo.
—Decía —traga un sollozo—: «Por favor, ayúdame, Matt, creo que hay alguien fuera. No he cerrado la puerta con llave y tengo demasiado miedo para…». —Las lágrimas le corren por la cara—. Las palabras también las tengo grabadas en la mente, y el instante exacto en que se cortan.
—Ahí debió de ser cuando entró.
Aunque aquí fuera hace sol, estoy helada hasta los huesos.
Apenas soporto pensar en los últimos momentos de Chloe antes de que Tara Newsome le pusiera la almohada sobre la cara y la asfixiara hasta matarla.
Tal como estaba Chloe, no tenía ninguna posibilidad de defenderse.
—¿Y su hermano leyó ese mensaje? ¿Es eso lo que me estás diciendo?
Asiente. —Pero luego se fue a dormir, joder.
—Su voz se endurece de pronto con la rabia—.
No hizo nada por ayudar a su hermana. Ni siquiera le dijo a nadie que se había puesto en contacto.
Su hermana le importaba una mierda, y si no hubiera sido porque yo me hice con su móvil, jamás me habría enterado.
Por una vez, me quedo sin palabras. Me limito a mirar al cielo, a oír los pájaros, un coche que pasa, el ruido de la gente al otro lado de la puerta del pub. El mundo siguiendo su curso sin la pobre Chloe.
—Tenía celos de su hermana —continúa—. Su carrera iba de maravilla, y tenía mucho que enseñar por todo su trabajo.
—¿Ignoró sus súplicas de ayuda por eso ? —No me lo puedo creer.
—Por desgracia, la cosa viene de mucho más hondo.
—¿A qué te refieres?
—Creía que sus padres la querían muchísimo más que a él y se refería a ella constantemente como la elegida o el ojito derecho .
Cuando estaban juntos, la ignoraba. Pero de niños hubo una época en que estuvieron muy unidos, lo que hace más difícil entender lo resentido que se volvió.
Creo que viene del dinero que Barry le dio para la entrada de su casa cuando ella lo estaba pasando mal.
Dinero. Siempre en la raíz de tantos males. —¿Vas a contarles a Sue y a Barry lo de sus mensajes?
—¿Cómo voy a hacerlo? —Sorbe por la nariz—. Es el único hijo que les queda. —Nuevas lágrimas le resbalan a raudales por las mejillas—. Les rompería el corazón.
—Ven aquí. —Abro los brazos, la atraigo hacia mí y dejo que solloce sobre mi hombro.