El Testigo de Sevilla Y El Mar De Las Tinieblas ANEXO 5 LA LÍNEA DEL TESTIGO
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ANEXO 5 LA LÍNEA DEL TESTIGO

El linaje que cargó el secreto de Halvar durante cuatro siglos.

~880-906 d. C.

Ragnvald Ormsson

Ancestro remoto y legendario de Halvar, de la misma estirpe nórdica, aunque su historia ya se había diluido en la memoria de la aldea mucho antes de que Halvar naciera. Profana Draugøy por primera vez y desata la infección original; muere defendiendo a los niños supervivientes de su aldea.

~906-1016 d. C.

Cuatro generaciones sin registro

La sangre de Ragnvald se diluye entre generaciones de las que la novela no conserva nombre, hasta llegar a un nuevo hijo de la misma estirpe.

~1016-1090 d. C.

Halvar Ormsson

Calca las láminas atlantes a los ocho años; recupera el báculo y el engranaje en Draugøy a los veinticuatro; muere en un pueblo remoto de Europa central, sin descendencia propia.

~1090 d. C.

El primer Gámez

Gitano de los caminos, amigo de los últimos años de Halvar; sin lazo de sangre con él, recibe el engranaje, el báculo y el diario junto con la instrucción de guardar el secreto a cualquier precio. Nombre no registrado por la propia familia.

~1090-1420 d. C.

Generaciones de migración

La familia Gámez carga el secreto durante generaciones enteras de migración hacia el oeste, sin que ninguno de sus miembros conozca todavía el significado exacto de las piezas que custodian.

~1420-1440 d. C.

Los Gámez se asientan en Sevilla

La familia llega finalmente al barrio de Triana, donde permanecerá hasta el nacimiento de Mateo.

1480 d. C.

Luis Gámez

Abuelo de Mateo; le entrega el engranaje y el diario en una noche de invierno. Desaparece seis inviernos antes del inicio de la novela, hacia 1486.

1492 d. C.

Mateo Gámez

Protagonista de la novela; parte hacia el Mar de las Tinieblas en la expedición de Colón con el diario y el engranaje.

Nota: Solveig Halsdatter no pertenece a la línea de sangre de los Gámez.

Fue la niña de catorce años que presenció la muerte de Halvar (~1090 d. C.)

y, sesenta y nueve años después (~1145 d. C.)

, su testimonio involuntario ante los agentes de la Orden de Iscariote fue el que desencadenó la caza de gitanos que duraría cuatro siglos.

Se incluye aquí porque su memoria, no su sangre, es la otra mitad de esta historia.