El testamento de Elías (Provenance 1) 5
56%

5

Mi madre entró en la habitación y me vio mirando el espacio vacío de la pared, perdido en mis pensamientos.

“Me gustaban mucho esas pinturas, ¿sabes? Pero tuviste que devolverlas...”

“No eran nuestras, y lo sabes.”

“Claro, claro.”

“Veo que has colgado otro cuadro allí”, dije, señalando el lugar donde estaba la caja fuerte.

“Sabes perfectamente por qué. Tuve que cubrir esa cosa horrible.”

“Bueno, mamá, ahora necesito la llave de esa cosa horrible.”

Mi madre me miró con una expresión sombría.

“Uy uy uy, quién sabe dónde dejó tu padre esa vieja llave...”

“Venga ya, mamá, sé que la tienes.”

“¿Por qué siempre tienes que escarbar en el pasado? Ya sabes lo que decimos aquí: El muerto al hoyo y el vivo al bollo.”

La vida es para los vivos. Esa era la perspectiva de mi madre en la vida. No hay que mirar atrás. Sin preguntas. Sin respuestas.

“Mamá, de verdad necesito esa llave. Es importante.”

“Vale, vale, espera un momento.”

Se fue a su dormitorio y volvió con un viejo sobre, del que sacó una llave ligeramente oxidada.

“Aquí la tienes. Espero que no despiertes a ningún monstruo.”

“Tengo que hacer lo que tengo que hacer.”

Mi madre se acercó y me abrazó. “Eres demasiado buena persona, ¿lo sabes? Y eso te va a causar problemas algún día...”

“Sí, ya me lo has dicho muchas otras veces. ¿Me dejas trabajar ahora, mamá?”

“Ok, ok... te dejo en paz.”