El testamento de Elías (Provenance 1) 2
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David había tenido una vida muy diferente a la de su padre.

Poco después de la guerra árabe-israelí de 1947-1949, Albert tomó la decisión de separarse de Hannah y se mudó a los Estados Unidos, mientras que el pequeño David se quedó con su madre en Israel, donde creció en un kibutz.

Como la mayoría de los israelíes de su generación, luchó en la Guerra de los Seis Días, un tema del que no le gustaba hablar porque, como me dijo una vez, perdió muchos amigos en el campo de batalla y no estaba orgulloso de haber participado en ella.

Después de la guerra, fascinado en parte por la glamorosa vida de su padre en Hollywood y huyendo de una aburrida vida en el kibutz, se mudó a California, donde estudió derecho y se puso a trabajar como asesor legal en el próspero negocio cinematográfico de su padre.

Años más tarde, comenzó su carrera como cazador de nazis y convenció a Albert para que fundara PROVENANCE.

Precisamente por lo mucho que se parecían físicamente, la diferencia de carácter entre padre e hijo era sorprendente.

Albert era un soñador, una mente creativa, un gran seductor, y como muchos otros genios artísticos, un tanto frívolo e irresponsable.

David era ante todo pragmático, de mente fría, analítico, y muy a menudo inflexible en su lucha por lo que él consideraba correcto, decente, justo.

Para mí, ambos formaban un gran equipo en el que la austeridad del hijo complementaba perfectamente la exuberancia del padre.

A un nivel más personal, y sin poder explicarlo, siempre tuve la impresión de que David me trataba como el hijo que nunca tuvo.