El susurro de las amapolas 89
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El jardín del Edén

Para cuando ambos hermanos salen del subsuelo de la iglesia, ya está toda la brigada de la Ertzaintza peinando el lugar sagrado.

Un equipo va al subsuelo, donde está el cultivo clandestino de amapolas y el laboratorio de Olmo.

Otro equipo está tratando a Morales, que está inconsciente debido a los efectos de la droga.

La jueza Caballero está junto a dos bolsas para cadáveres. En una está el párroco psicópata, y en la otra el teniente que le ha dado caza.

La jueza ve a Julia y avanza hasta ella.

—Han arriesgado su vida, pero han cazado a ese cabrón —reconoce Elisa Caballero—. Mi más sincera enhorabuena.

Julia mira a Morales con compasión.

—No se preocupe, a él no le pasará nada. Olmo lo drogó, por lo que no era consciente de lo que estaba haciendo.

Julia asiente un poco más tranquila.

Pues ya está, se acabó , piensa en un arrebato de felicidad, tranquilidad y adrenalina.

La jueza le da un apretón de manos a Julia y, por primera vez en años de profesión, sonríe. Pero solo un poco, después de unos segundos se le pasa y vuelve a su expresión habitual.

Julia se acerca hasta el cadáver del teniente y le presenta sus respetos.

—Lo ha hecho, teniente, lo ha hecho por su hija. Ha cumplido su palabra —le susurra al cuerpo inerte de Brueca.

Un equipo médico se lleva a Carlos para que le hagan un chequeo médico.

Todos en el pueblo observan la escena. Julia consigue distinguir entre los curiosos a doña Enriqueta y a Concha, que le dedican una mirada cómplice.

Sabía que lo conseguirías, niña , consigue leer en los labios de doña Enriqueta.

Su padre, Marco, también está deambulando por ahí. Abraza a su querida hija.

—Eres increíble, nena —vitorea orgulloso.

Después ve a su otro hijo y va junto a él. Padre e hijo se rencuentran pasados treinta años.

Los primeros rayos de sol le impactan a Julia en la mejilla.

Por pura inercia, mira la pantalla de su móvil.

28 de agosto de 2025

Treinta y tres años después de que comenzase esta historia.

Hay que joderse con las casualidades , piensa por última vez.