El susurro de las amapolas 70
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La verdadera cara del monstruo

Querida Julia:

Acabas de llegar al final de mi relato.

Ahórrate el pensar que soy una madre horrible, pero yo hice lo que me pidió Su Santidad. Hija mía, Dios me habla, él me quiere y me dice que yo soy su hija.

O eso es lo que pensaba hasta que tuve mi última charla con él.

Hija mía, he vivido mucho tiempo engañada, pensaba que lo que había hecho formaba parte de mi locura.

Pero no, me he dado cuenta de que todo tenía una explicación.

No busco ni que me entiendas no que me perdones, solo quiero ayudarte a que descubras la horrible verdad que encierra este pueblo.

Aquel año no fue un año común. Ese año surgió un individuo que puso a todo el mundo en un jaque mate. Él fue el monstruo que destrozó nuestra familia.

No tengo claro qué es lo que harás cuando lo sepas, solo espero que vivas para contarlo al mundo.

Hija mía, ha llegado la hora de que sepas la verdad sobre ese horrible monstruo.

Si has conseguido llegar hasta aquí, sé que vas a seguir hasta el final con todas y cada una de las consecuencias que eso conlleve.

Hija mía, ha llegado el momento de que te revele quién es ese monstruo.

Se llama Olmo Mendoza y mata en nombre de la fe.