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El chico escuchó a Ana con cierta emoción, se sentía arropado y no se sentía solo, por primera vez en mucho tiempo sentía que alguien podía hacer algo por él de verdad, sin mentiras. En ese momento, Isi llegó, diciéndole a Javi que era la hora.
Tras la charla con Ana tenía un poco más claro que quería hacerlo, llamó a Jenny y, tras una breve conversación le dijo que estaría unos días en Madrid celebrando el cumpleaños de Simón.
En ese momento, Isabel sintió que todo estaba a su favor y Javi se enfadó aún más al saber que le continuaba mintiendo y que se iría unos días a la capital con Lucas.
Sabían que lo del cumple de Simón era simplemente una farsa para buscar a Carlos, pero dicha excusa les venía genial, ¿qué razón mejor para ir a Madrid que celebrar el cumple del chico con el que parece estar empezando algo?
***
Jenny colgó el teléfono y se dirigió a su hermana quien la esperaba con la maleta en la puerta de la habitación.
—¿Quién era?
—Javi, le tuve que decir que íbamos a Madrid por el cumple de Simón para que no hiciera preguntas y no se pusiera más celoso, aunque no sé si lo habré conseguido —sonaba muy decepcionada.
—¿Por qué lo dices?
—Estaba super borde al final de la llamada, como si todos los planes en los que esté Lucas y no él le pareciesen mal.
—Es evidente que debería trabajar sus celos y que no te puede tratar así, pero Jenny, no puedes negar que entre él y tú siempre ha habido algo. —La chica miró a Ros con desaprobación después de decirle eso.
—¿Me estás dando lecciones de amor tú a mí cuando llevas huyendo del pobre Simón desde que tenemos memoria?
Antes de continuar la discusión sobre chicos, su madre las interrumpió diciéndoles que era la hora de salir hacia el aeropuerto.
***
Simón estaba en su casa, emocionado, haciendo la maleta después de darle la noticia a su padre, el cual no se entusiasmó especialmente. Es un hombre serio y callado, muy distinto a su hijo, viudo, su mujer hace años que había fallecido. De pronto, su teléfono comenzó a sonar:
—¡Isi!, ¡qué sorpresa!, ¿qué tal? —después de estar prácticamente toda la semana solos en el instituto ya había cogido mucha confianza con ella y no le daba tanto corte hablarle. Su atracción iba a más y tenía la sensación de estar comenzando a sentir más que eso.
—Muy bien, Simón, te llamaba por su te gustaría quedar este finde que es tu cumple.
—Me encantaría, pero es que mis amigos me han organizado una sorpresa y me van a llevar a Madrid...
—Anda, ¡qué guay! Dicen que es precioso, siempre he deseado ir. Espero que te lo pases genial… —su tono era triste con intención de darle pena y manipularlo. Tras unos segundos, obtuvo lo que tanto anhelaba.
—Oye, ¿por qué no te vienes con nosotros? No creo que les importe, ya eres prácticamente una más del grupo y además es mi cumple. —Simón se había replanteado si esto les pudiera molestar a los chicos, pero creyó que Lucas se alegraría por él y sabe que le cae bien.
—¿En serio? Si no les importa me encantaría.
—¡Claro que no! Haz rápido la maleta y acércate a mi casa que me recoge Lucas en una hora. Le llamo y le aviso.
Al otro lado del teléfono, la chica rebosaba una sonrisa satisfactoria, lo había logrado.
***
El teléfono de Lucas comenzó a sonar mientras él miraba rápidamente de hacerse con otro billete para Simón.
—Dime colega.
—Lucas una cosa, me preguntaba si no te importaría que Isi viniera con nosotros. Es que íbamos a quedar por mi cumple y parece que estamos empezando algo y que puede salir bien —Lucas se quedó en shock y guardó silencio—. Pago yo su billete si quieres. Aunque si es molestia, no pasa nada***
Tardó unos segundos en responder y finalmente pensó que al estar ella allí también podría entretener a Simón mientras ellos buscaban a Carlos. Además, el hecho de que esté hechizado por ella le impidió siquiera replantearse que sea la hermana de la Bestia.
—¡Claro! Que venga sin problema. Ya le cojo yo el billete no te preocupes. Me alegro mucho de que os vaya tan bien.
—Muchas gracias, tío. Esto no lo haría cualquiera. Nos vemos en nada.
Lucas colgó contento creyendo que así facilitaría las cosas y marcó dos billetes en el ordenador en vez de uno. Su madre, que había escuchado todo, le preguntó:
—¿Estás seguro de que os podéis fiar de esa chica?
—Al cien por cien, tengo una corazonada.
***
—¡No van a llegar! Cierran la puerta de embarque en quince minutos y aún no están aquí —Ros se encontraba con su madre y su hermana desesperada en el aeropuerto.
De pronto ven llegar a Kenia, Lucas, Simón e Isi.
Las chicas se sorprenden por la aparición de la joven porque no le habían dicho nada.
Ros le preguntó a Lucas por lo bajo que qué hacía ella ahí y si no le parecía muy peligroso.
Él, hechizado desde aquel recreo, le dijo que confiaba en ella ciegamente y que llevarla podría hacer que Simón no estuviese encima de ellas.
A Ros, aun así, algo no le cuadraba, pero no lograba diferenciar las sospechas acerca del Submundo, con los celos por sus confusos sentimientos por Simón.
Una vez en Madrid los objetivos eran claros: regalarle a Simón unos diecisiete de ensueño y encontrar al amor verdadero de la viva imagen de Margarita Culpenia, Carlos Gondriel.