Capítulo 14 Caso cerrado
El reloj marca las ocho en punto. El comisario está ya sentado es su despacho. La planta está silenciosa, salvo por el zumbido de los monitores y el tecleo de algunos policías ultimando informes.
Entran con paso firme en el despacho de Salcedo, cuando… a las inspectoras se les disparan todas las alarmas, contra todo pronóstico junto a la ventana se encuentra Zamora.
Entran sin saludar. Innecesario.
—¿Reunión familiar? —Lucía los mira inquisitivamente.
Nadie responde, tampoco lo espera.
Salcedo va directamente al grano.
—He observado accesos poco habituales en el sistema este fin de semana.
Lucia le sostiene la mirada.
—Revisaba líneas abiertas por Marcos antes de su fallecimiento.
—Los asuntos cerrados suelen estar cerrados por algo. —Salcedo mantiene un semblante serio.
Zamora casi neutro—A veces también porque nadie quiso profundizar. —Comenta mirando por la venta, con la intención de ocultar su semblante. Pero el reflejo es claro.
Silencio.
—Ese expediente no está en la línea actual de investigación —defiende Salcedo.
—Pero Marcos pidió acceso tres veces. Algo le preocupaba—Valeria interviene.
Salcedo no eleva la voz. — Investigar el pasado no resucita a nadie. Solo complica el presente.
El comisario muy serio se dirige a Lucía. —Cualquier reapertura debe canalizarse por vía oficial. No quiero movimientos improvisados.
Javier Salcedo da por terminada la reunión. Solo ha sido un toque de atención.
Y en el pasillo…
Zamora se acerca apenas un segundo. —Si vais a seguir con esto, hacerlo bien. El sistema registra más de lo que parece.
Se detiene. —Hay nombres que en esta casa es mejor no pronunciar.
Lucía visiblemente molesta—Me estas aconsejando o amenazando.
—Depende de lo que estés buscando—y se va.
Lucía lo alcanza. —¿Desde cuándo lo sabes?
—¿Saber qué?
—Que Marcos estaba investigado algo sensible.
Se crea un largo silencio.
—No todo lo sensible es ilegal —responde.
Eso la irrita.
—No utilices respuestas ambiguas. Conmigo no.
Zamora baja la voz. —No todo lo que parece traición, lo es Lucía.
Y se marcha.
Las inspectoras caminan en silencio. —Anoche encontré algo más.
Valeria no se detiene —Claro que lo hiciste.
Lucía asume. —Encontré un borrador de un informe no oficial de Marcos. Nunca fue enviado. Nunca se firmó.
Valeria la mira de frente, seria, pero no enfadada. —¿No habíamos quedado que nada de secretos? a partir de ahora no más silencios.
Lucía asiente y le explica.
—Hallé inconsistencias en el informe pericial original, un cruce financiero menor relacionado con un contrato municipal, y una nota manuscrita digitalizada: “Revisar intervención inicial. No cuadra.”
Lo que las lleva a ponerse en contacto con Patrick y este les confirma. —El usuario del editor no coincide con el nivel jerárquico que debería tener el acceso.
—¿Suplantación? —Sugiere Valeria.
O protección desde arriba—responde Patrick.
Silencio.
—Hay algo más. Un archivo espejo. Usuario de mantenimiento: ADMON01.
—¿Identidad? Le pregunta Lucía.
—Ninguna visible.
—No lo rastrees —muy cortante Lucía.
—¿Estás segura?
—Totalmente— Cuelga.
Valeria la mira intrigada. —¿Qué más hiciste el domingo?
Lucía le sostiene la mirada un momento, sacando un pen drive del bolsillo.
—No todo lo que encontré estaba en el sistema.