El silencio de los nuestros Capítulo 12 Código interno
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Capítulo 12 Código interno

El aparcamiento del centro comercial está casi vacío a esa hora. Víctor Luque no se baja del coche hasta que las ve detenerse en una plaza cercana.

Sube a la parte trasera del coche de la inspectora, tampoco le queda otro sitio donde hacerlo.

Ha cambiado el lugar de esta cita dos veces. Eso ya les dice algo.

—Las transferencias que encontrasteis en la libreta de Zamora —dice sin saludo— no salen de ninguna empresa fantasma.

Valeria cruza los brazos. —Entonces ¿de dónde?

Luque mira alrededor antes de responder. —De una partida encubierta.

Silencio.

—¿Encubierta dónde?

—Dentro.

La inspectora Castillo lo mira través del espejo retrovisor—¿dentro de qué?

Luque la mira apenas un segundo. —Dentro de la propia policía.

El ruido lejano de un carrito metálico arrastrado por una pareja parece amplificarse.

—Eso no tiene ningún sentido —responde.

—Exacto.

Luque consulta el reloj. —Si seguís esa línea de investigación, hacedlo despacio.

—¿Por qué?

Él duda. —Porque esa partida no existe.

Abre la puerta del coche y se marcha sin despedirse.

Horas después, en casa de Marcos, el silencio es más denso que de costumbre. Valeria trabaja con las fotografías que tomaron en casa de Zamora. Cruza números, filtra fechas, busca patrones.

—No se trata de grandes cantidades, son más bien pequeñas, eso sí, periódicas. Siempre el mismo día del mes.

Valeria lo dice para sí misma pensando en alto. —Esto no es un lavado —murmura. —Parece un mantenimiento.

Lucía levanta la vista.

—¿Mantenimiento de qué?

Valeria no responde. Sigue tirando del hilo.

Accede a registros internos con credenciales prestadas. Salta de cuenta en cuenta. Encuentra un código repetido en la columna de origen.

No es un nombre, no es una empresa. Es una clave contable. Valeria gira la pantalla.

“MC-0912/GIP”

Lucía siente algo extraño al leerlo. —Es un código interno.

—Sí.

—¿Sabes qué significa?

Valeria lo niega. —Podría ser cualquier cosa. Un módulo, un programa, incluso un grupo operativo.

Lucía piensa. MC. demasiado obvio, demasiada coincidencia.

—No pienses en eso —dice Valeria, como leyéndole la mente.

Ella sin reaccionar, se pone a buscar en archivos antiguos coincidencias con la clave 0912. No encuentra nada público.

Pero el código GIP aparece en un único expediente cerrado hace dos años. Archivado por falta de pruebas.

Investigador principal: Marcos Castillo.

Lo abre.

Es una investigación sobre contratos menores adjudicados sin concurso. Pequeñas cantidades. Repetidas, sistemáticas. Nada espectacular. Nada que justifique un asesinato. O eso parece.

Al final del documento encuentra una nueva nota manuscrita escaneada.

El dinero no se pierde. Se esconde. Y cuando se esconde dentro, nadie lo ve .

Lucía pasa el pulgar por la pantalla como si pudiera tocar la tinta.

Valeria lo lee. —Parece que él lo sabía —le dice.

Lucía le responde. —Sabía que algo no encajaba.

—¿Tú crees que esto es, por lo que lo mataron?

Lucía cierra el archivo. —No.

Valeria la mira. —¿Entonces?

Lucía vuelve a observar el código.

“MC-0912/GIP”.

—Muy administrativo. Si esto fuera solo dinero, lo habrían movido —dice despacio—. Esto está diseñado para que el dinero se quedara dentro.

Valeria siente el cambio en el tono —¿qué estás pensando?

Lucía mantiene la mirada fija en la pantalla. —Que Marcos no estaba siguiendo el dinero. Estaba siguiendo a quien protegía ese dinero.

Silencio.

Valeria vuelve a mirar el código. —GIP…Podría ser “Grupo de Investigación Penal”.

Lucía niega suavemente —o podría no serlo.

El cursor parpadea sobre el nombre del expediente archivado dos años atrás. Lucía lo desliza hacia arriba. En el listado de personas relacionadas con el caso aparece un apellido conocido. Pasa de largo, todavía no lo señala y cierra el archivo.

—Si esto conecta con algo más antiguo, no lo vamos a encontrar aquí —le dice a su compañera.

—¿Dónde entonces?

Apaga el monitor. —Se cerró demasiado deprisa…

Valeria respira profundamente. —Lucía… Nosotras no hemos encontrado el sistema —dice en voz baja. — Marcos sí.

Y durante un segundo, por primera vez desde que empezó todo, Lucía entiende algo que en realidad le gustaría no entender.

No lo mataron por lo que descubrió.

Lo mataron porque estaba a punto de unirlo todo.