El secreto de Statenville (Cal Murphy 1) Capítulo 40
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Capítulo 40

Capítulo Cuarenta

DURANTE EL brEVE TRAYECTO hasta la casa de Walker, Cal no dejó de barajar todas las razones por las que una agencia gubernamental podría estar interesada en impedir que saliera a la luz aquella operación de narcotráfico.

¿Estaba el Gobierno preparando un caso contra la empresa? ¿Había otras personas implicadas de las que no sabía nada? ¿Cuánta gente conocía la existencia de aquella operación? ¿Por qué tanto secretismo con él?

Sabía que, como mínimo, el sheriff Jones y algunos de sus agentes estaban comprados.

Así pues, había personas muy interesadas en asegurarse de que aquella información jamás llegara a imprimirse en las rotativas.

¿Hasta dónde alcanzaba el encubrimiento?

La mente de Cal parecía atrapada en un bucle sin fin, incapaz de desarrollar ninguna idea de manera coherente.

Le empezó a doler la cabeza de tanto darle vueltas a todas las posibilidades.

Por el momento, solo sabía que agradecía la providencial aparición de Walker. Sin su intervención, quién sabía si él y Kelly habrían logrado salir con vida de Cloverdale Industries. No quería pensar en los funestos desenlaces posibles.

Habían pasado diez minutos desde que salieron de Cloverdale. Para Cal, era evidente que Walker vivía mucho más lejos de lo que había afirmado.

En ese instante, el coche redujo la velocidad hasta detenerse y Cal oyó lo que parecía una gran puerta abriéndose, aunque no sonaba como ninguna puerta de garaje que hubiera oído antes.

¿Qué está pasando?

—¡Ya hemoooos llegado! —anunció Walker con una alegre cantinela.

Guy se sentó a su escritorio, exhaló y se frotó las sienes.

—Al cuerno —masculló para sí. Como aún faltaban cuarenta y cinco minutos para la revisión de imprenta, a Guy le inquietaba dejar tanto tiempo a Cal y Kelly sin protección.

Además, nadie sospecharía de él. Podía ayudar y encubrir a Cal cuanto quisiera. ¿Quién iba a enterarse?

—¡Sammy, ven a mi despacho! —bramó Guy.

Sammy colgó la llamada y salió a toda prisa de la sala de descanso para entrar en el despacho de Guy.

—¿Qué pasa, jefe?

—Sammy, creo que ya es hora de que asumas más responsabilidades.

Esta noche te dejo a cargo de la revisión de imprenta.

Solo tienes que releer todos los titulares y artículos cuando salgan los primeros ejemplares de la rotativa y asegurarte de que Terry no haya metido la pata en ningún titular ni colado algún doble sentido guarro. ¿Crees que podrás hacerlo?

—Claro.

—Muy bien. Estupendo. Yo me largo. Tú estás al mando, Sammy. Diviértete.

—¿Adónde vas, jefe? ¿Tienes una cita picante?

Guy le lanzó a Sammy una mirada de asco.

—No te preocupes por mi vida amorosa. Preocúpate por que el periódico salga bien. ¿Entendido?

Guy no esperó respuesta. Siguió caminando hacia la puerta trasera sin mirar atrás.