BLOQUE 2
Sebastián eligió deliberadamente un caso que no condujo a ningún hallazgo.
Una anotación mencionaba un cuaderno entregado a una persona relacionada con una casa particular.
La cadena podía seguirse durante un tramo mediante documentación externa.
Después desaparecía.
Leandro reconoció el apellido de la primera familia.
Eduardo había intentado seguir esa misma procedencia.
Sus notas permitían localizar documentación patrimonial y una mención a un archivo doméstico.
Pero no el cuaderno.
Mauro preguntó:
—¿Entonces se perdió?
Sebastián negó.
—No sabemos qué pasó después.
Podía haber sido incorporado a otro archivo o haber cambiado de descripción.
También era posible que hubiese salido de la familia.
Las fuentes conocidas no permitían elegir.
Eso era precisamente lo que tenían que respetar.
Sebastián escribió:
ÚLTIMA PROCEDENCIA COMPROBADA. DESTINO POSTERIOR DESCONOCIDO
Leandro leyó la frase.
—Eduardo escribía mucho eso.
—Porque a veces es la conclusión correcta.
Leandro sonrió apenas.
—Nosotros siempre lo tomamos como una invitación a seguir buscando.
—También puede ser una advertencia para detenerse.
No todas las cadenas tenían que terminar en un objeto localizado.
En ocasiones, la investigación cumplía su función al fijar el último punto demostrable y negarse a inventar el siguiente.
Irene añadió:
—Y evita convertir cada vacío en una extracción clandestina.
Aquello también importaba.
La ausencia documental podía coexistir con un delito.
Pero no lo demostraba por sí sola.
Leandro encontró una nota de Eduardo sobre aquella familia:
Comprobar particiones y destinos documentales de la casa. No suponer pérdida.
Sebastián la dejó sobre la mesa.
—Seguía trabajando con el mismo principio.
Leandro sonrió.
—Arruinando buenas historias.
—Evitando malas conclusiones.
La tensión entre ellos era diferente ahora.
Leandro ya no administraba la información como una ventaja.
Entregaba las notas completas y aceptaba aquellas que debilitaban sus propias hipótesis.
El tercer caso surgió durante la revisión de un volumen litúrgico conservado bajo otra denominación.
Las fechas generales resultaban compatibles con una entrada del Códice y existía una antigua referencia de procedencia parcialmente borrada.
Pero la lectura era dudosa.
Una letra podía cambiar por completo el topónimo.
Mauro se entusiasmó.
Sebastián no.
—Compatible no significa identificado.
Pidieron una imagen mejor.
La duda continuó.
Sebastián escribió:
POSIBLE CORRESPONDENCIA. REQUIERE ESTUDIO INDEPENDIENTE
Mauro lo miró.
—¿Eso es todo?
—Es todo lo que podemos decir.
La posibilidad era importante precisamente porque podía tratarse de otro manuscrito cuya identidad histórica hubiera cambiado.
Pero anunciarlo antes de tiempo dañaría el método entero si después la lectura resultaba incorrecta.
Fray Julián observó los tres casos.
Uno tenía confirmación externa.
Otro terminaba en una procedencia abierta.
El tercero apenas permitía formular una hipótesis.
Sebastián asintió.
Ese conjunto era mejor que una serie de hallazgos espectaculares.
Mostraba cómo debía funcionar una fuente histórica real.
No garantizaba resultados idénticos.
Permitía hacer preguntas mejores.