CAPÍTULO 14 Donde terminaba la antigua referencia
BLOQUE 1
La antigua referencia no había desaparecido de un día para otro.
Sebastián comprendió que ése era el matiz que necesitaban conservar.
Durante un tiempo siguió utilizándose en documentación técnica aunque ya no estuviera disponible en los instrumentos de consulta. Después quedó reducida a la condición de antecedente y, con el paso de los años, terminó confinada a papeles que ya no formaban parte del trabajo cotidiano.
No había existido un momento único en el que alguien hubiera decidido borrarla.
La referencia se había ido agotando.
Fray Julián reunió los últimos documentos en los que todavía aparecía y Sebastián los colocó por fecha.
La secuencia permitía ver cómo cambiaba su función.
En una de las primeras hojas todavía figuraba asociada a la descripción del volumen y a la procedencia emilianense.
Más adelante aparecía una indicación que ordenaba mantenerla únicamente dentro de documentación interna.
Después sobrevivía en registros de correspondencias que ya no se utilizaban para consulta ordinaria.
Mauro pasó lentamente las hojas.
—¿Cuál es la última vez que todavía sirve para trabajar con el volumen?
Sebastián señaló un registro de conservación.
La fecha era posterior al cambio de la ficha pública.
Aquello confirmaba que los técnicos habían seguido utilizando durante algún tiempo la referencia antigua porque necesitaban conservar el historial material del objeto.
Irene leyó la entrada:
Lomo con intervención anterior. Mantener observación correspondiente a ref. previa.
—Acá todavía necesitan el número anterior.
—Porque remite a una intervención material —respondió Sebastián.
Eso establecía una diferencia fundamental entre catalogación y conservación.
La información sobre procedencia podía restringirse dentro de un instrumento público.
El historial de una reparación era otra cosa.
Un restaurador necesitaba saber qué se había hecho sobre el volumen aunque el número catalográfico hubiera cambiado.
Mauro preguntó:
—Entonces en conservación todavía podían seguirlo.
—Podían seguir el historial de esa pieza. Eso no significa que conservaran toda su identidad histórica.
Fray Julián localizó el cuaderno técnico citado por la ficha.
Allí reaparecía el número anterior.
No llevaba ya el antiguo nombre.
Pero junto a él había una descripción inequívoca del manuscrito: pergamino incompleto al comienzo, cubierta oscura y una reparación antigua que coincidía con las observaciones conservadas en los documentos previos. También seguía registrada la huella correspondiente al herraje desaparecido.
Irene no necesitó añadir nada.
Era el mismo perfil material.
Sebastián escribió:
ÚLTIMA CONTINUIDAD TÉCNICA COMPROBADA ENTRE LA REFERENCIA ANTIGUA Y LA POSTERIOR
A partir de allí el panorama cambiaba.
Las fichas siguientes utilizaban exclusivamente la referencia vigente.
El historial material se resumía cada vez más.
Una de las últimas hojas se limitaba a señalar que el volumen había sido revisado y que no necesitaba intervención urgente.
Mauro observó ambas fichas.
—Ahí se pierde el enlace.
—Ahí deja de aparecer en esta serie —precisó Sebastián.
El libro no había cambiado.
Lo que desaparecía era el documento que permitía relacionar de manera inmediata la referencia moderna con su historial anterior.
Fray Julián preguntó si existía una orden que indicara dejar de utilizar el número antiguo.
No la encontraron.
Todo apuntaba a algo mucho más ordinario.
El cuaderno técnico llegó a su final y fue sustituido por una nueva serie que tomó como punto de partida la referencia entonces vigente.
Nadie tenía obligación de copiar en cada ficha la genealogía completa de todas las signaturas anteriores.
Para conservar esas equivalencias existían otros instrumentos.
El problema surgió porque esos instrumentos dejaron de consultarse junto con los documentos nuevos.
Sebastián escribió:
LA ANTIGUA REFERENCIA NO FUE ELIMINADA. DEJÓ DE SER OPERATIVA.
Mauro leyó la frase.
—Parece una diferencia mínima.
—Es decisiva.
Si alguien hubiera destruido deliberadamente la referencia, tendrían que explicar un acto concreto.
Lo que los documentos mostraban era otra cosa: una continuidad que se debilitaba por reemplazo de herramientas de trabajo.
Una ficha sustituía a la anterior.
Después una serie nueva comenzaba utilizando únicamente el número vigente.
Con el tiempo, los documentos capaces de explicar la equivalencia quedaban fuera de circulación.
El objeto seguía allí.
El camino documental hacia su identidad era lo que se hacía cada vez más difícil de recorrer.