El Secreto de San Millán (El Secreto de San Millán: Tomo VII) BLOQUE 2
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La primera respuesta apareció en un registro de incidencias.

No era documentación catalográfica.

Registraba problemas cotidianos de acceso y movimientos de fondos.

Fray Julián había pedido exactamente los años comprendidos entre la última utilización demostrada de la signatura antigua y la primera aparición de la referencia sustitutiva.

Mauro encontró la primera anotación relevante.

No mencionaba el Códice.

Decía:

Solicitud de información sobre manuscritos de procedencia emilianense actualmente conservados en fondos reorganizados.

Sebastián comprobó la fecha.

Caía dentro del intervalo.

La anotación identificaba al solicitante únicamente como:

Particular, mediante intermediario.

Irene fue la primera en poner el límite.

—Eso por sí solo no significa nada.

Podía tratarse de un investigador privado, un librero o un coleccionista actuando legítimamente.

La siguiente anotación era más específica:

Se solicita detalle de antiguas referencias y equivalencias recientes.

Sebastián levantó la vista.

Quien consultaba no buscaba simplemente saber qué manuscritos existían.

Quería reconstruir cómo se habían transformado sus referencias.

Mauro dijo:

—Eso ya es otra cosa.

—Es una consulta más precisa.

—Y bastante rara.

Sebastián no lo negó.

Semanas después aparecía otra instrucción:

No facilitar correspondencias de ubicación sin autorización del responsable.

Las mismas iniciales que venían siguiendo aparecían junto a la anotación.

La secuencia temporal empezaba a comprimirse.

Primero, la signatura antigua seguía siendo visible.

Después llegaban consultas que pedían equivalencias entre referencias.

Más tarde aparecía una instrucción limitando esa información.

Y poco después surgiría la referencia sustitutiva.

Eso no demostraba todavía una relación causal.

Sí una proximidad documental difícil de ignorar.

Irene preguntó qué otros hechos aparecían durante aquellas semanas.

Encontraron circulares sobre seguridad patrimonial.

Algunas mencionaban desapariciones de piezas en otros lugares.

Otras advertían sobre el mercado de manuscritos y sobre el interés privado en reconstruir procedencias monásticas.

Nada señalaba específicamente a Yuso.

Tampoco al Códice.

Era un contexto patrimonial general.

No una persecución particular.

Sebastián leyó una circular que advertía que referencias antiguas podían utilizarse para localizar piezas después de reorganizaciones internas.

Aquello sí afectaba directamente al tipo de problema que tenían delante.

Irene volvió a la consulta externa:

Detalle de antiguas referencias y equivalencias recientes.

La frase adquiría otro peso.

Alguien estaba preguntando precisamente por la información que permitía tender un puente entre un inventario viejo y una ubicación nueva.

Mauro preguntó:

—¿Puede ser alguien de la familia Velasco?

Sebastián negó.

—No tenemos ninguna prueba.

Las fechas podían ser compatibles con una generación anterior.

Eso no bastaba.

No iban a convertir a los Velasco en explicación automática de cada interés privado.

Fray Julián encontró una nota interna dirigida al responsable de fondos.

Decía:

Conviene revisar las referencias de los materiales cuya identificación de procedencia pueda facilitar su individualización mediante inventarios antiguos.

Sebastián se quedó mirando la frase.

Ahí estaba el razonamiento.

No se pretendía ocultar contenidos religiosos.

Tampoco negar la existencia de los manuscritos.

La preocupación era impedir que un inventario histórico funcionara como mapa hacia piezas concretas.

Irene dijo:

—Entonces la signatura antigua era el puente.

—Sí.

Por sí sola no tenía nada de peligroso.

El riesgo aparecía cuando permitía conectar el sistema anterior con el nuevo.

Mauro señaló la referencia sustitutiva.

—Cambiarla cortaba ese puente.

—Temporalmente —respondió Sebastián.

Ese matiz seguía siendo esencial.

Fray Julián localizó una anotación fechada sobre la relación de equivalencias:

Revisar antes de incorporar a consulta.

Otra vez las mismas iniciales.

Sebastián situó la fecha en la cronología.

El intervalo se reducía ya a pocas semanas.

La última utilización de la signatura antigua.

La consulta externa sobre equivalencias.

La restricción de correspondencias.

La advertencia sobre vulnerabilidad patrimonial.

Y, después, la referencia sustitutiva.

Mauro miró la secuencia.

—Ya sabemos por qué pasó.

Sebastián negó suavemente.

—Sabemos qué estaba ocurriendo alrededor.

Eso era distinto.

Y, por ahora, suficiente.