El Secreto de San Millán (El Secreto de San Millán: Tomo VII) BLOQUE 2
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Fray Julián Orduña los esperaba junto a una dependencia lateral, lejos del paso de visitantes.

Los recibió sin ceremonia.

Mauro comenzó a sacar las carpetas.

El fraile miró la cantidad de documentación.

—Por esto deduzco que demostrar que volvió no les alcanzó.

—Nunca alcanza —respondió Mauro.

Sebastián negó.

—Esta vez no estamos continuando la misma investigación.

Fray Julián lo observó.

—¿Entonces?

—La ruta física terminó.

El fraile entendió enseguida.

—Ahora quieren saber qué ocurrió con la referencia.

Sebastián asintió.

No era necesario explicarle más.

Entraron en una sala de consulta.

Fray Julián había preparado documentación del período posterior a la campaña fotográfica.

—Pediste inventarios del siglo XX —dijo—. Eso puede significar demasiadas cosas.

—No quiero inventarios generales todavía.

El fraile arqueó una ceja.

Sebastián abrió la carpeta con la última ficha demostrada del volumen.

La colocó sobre la mesa.

Manuscrito en pergamino. Incompleto al comienzo. Encuadernación de cuero. Procedencia antigua.

—Éste es nuestro punto de partida.

Fray Julián leyó.

—La ficha que siguió a la incorporación.

—Sí.

—¿Y qué buscan?

—La siguiente referencia que pueda demostrarse como equivalente.

Irene añadió:

—No una pieza parecida. La continuidad documental de esta ficha.

Fray Julián se sentó.

—Eso cambia bastante dónde buscar.

—Esperábamos que dijeras eso.

El fraile explicó que los catálogos definitivos no siempre conservaban las equivalencias utilizadas durante una reorganización. Algunas aparecían en hojas de trabajo, relaciones de traslado interno o fichas provisionales.

Mauro preguntó:

—¿Se conservan?

—Algunas.

Fray Julián se levantó y abrió uno de los armarios.

Sacó una caja.

La etiqueta mecanografiada estaba parcialmente despegada:

Documentación auxiliar — reorganización de fondos — siglo XX.

Sebastián no sintió ninguna expectativa especial.

Eso era bueno.

Las respuestas importantes solían aparecer en documentos que no habían sido creados para responder preguntas futuras.

Fray Julián dejó la caja sobre la mesa.

—Si quieren saber cómo cambió una signatura, empiecen por lo que se escribió mientras todavía estaba cambiando.

Trabajaron durante horas.

Los primeros documentos eran hojas de control y relaciones internas.

Aparecían códigos que duraban meses antes de ser sustituidos.

Había referencias cruzadas a instrumentos posteriores y anotaciones que solo tenían sentido para quienes trabajaban entonces con los fondos.

Sebastián empezó a reconstruir el procedimiento.

Una pieza incorporada podía recibir primero una referencia de trabajo.

Después pasaba a un inventario particular.

Si el fondo era reorganizado, aquella referencia podía convertirse en otra sin que la descripción completa volviera a copiarse.

La identidad material permanecía.

El puente documental dependía de unas pocas hojas auxiliares.

Irene encontró la primera entrada relevante.

—Acá.

Sebastián se acercó.

Era una relación posterior a la campaña.

La descripción decía:

Manuscrito pergamino incompleto. Encuadernación oscura. Estado revisado.

Mauro miró la referencia.

—¿Coincide?

No directamente.

Había una clave distinta.

Sebastián negó.

—Todavía no sabemos que sea el mismo.

La semejanza era insuficiente.

Irene buscó medidas.

No había.

Tampoco aparecía procedencia.

Fray Julián señaló una anotación lateral.

—Esto remite a otra serie.

Sebastián esperó.

El fraile tardó unos segundos.

—Control de incorporaciones.

Mauro tomó nota.

Encontraron la carpeta correspondiente.

La referencia nueva aparecía asociada a una referencia anterior.

Sebastián comprobó.

Era la misma que figuraba en la última ficha con la que habían cerrado la reconstrucción anterior.

La primera equivalencia estaba demostrada.

Escribió:

REFERENCIA A → REFERENCIA B: EQUIVALENCIA DOCUMENTADA

Irene volvió a la descripción.

—Entonces sí es el mismo volumen administrativo.

—Administrativamente —dijo Sebastián.

Mauro sonrió.

—Ya empezamos.

Sebastián no respondió.

La diferencia seguía siendo necesaria.

Una equivalencia entre fichas demostraba continuidad documental.

La continuidad material ya estaba establecida por la investigación anterior.

Juntas permitían seguir el volumen sin necesidad de abrir una sola estantería.

Fray Julián examinó la nueva ficha.

—Esta referencia duró poco.

Sebastián levantó la mirada.

—¿Cómo lo sabés?

—Por el formato. Pertenece a una clasificación provisional que se reemplazó durante la siguiente reorganización.

Mauro cerró el bolígrafo.

—Entonces otra vez.

—Probablemente.

Sebastián escribió una segunda línea:

SIGUIENTE OBJETIVO: DOCUMENTAR LA SUSTITUCIÓN DE LA REFERENCIA B

No buscaban todavía el final.

Solo el siguiente puente.